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Paco Tomás. Escritor

“El fútbol siempre me recordará al rechazo sufrido en el patio del colegio”

  • El periodista explora en la novela 'Coto privado de infancia' (Planeta) las secuelas del acoso que sufren quienes no responden al patrón de la masculinidad beligerante

Paco Tomás, fotografiado la semana pasada en Sevilla.

Paco Tomás, fotografiado la semana pasada en Sevilla. / José Ángel García

"No hay un solo dolor de este adulto, un solo miedo, una lápida bajo la que sepultar mi autoestima, que no tenga su origen en los trece primeros años de mi vida", afirma el protagonista de Coto privado de infancia (Planeta), la novela con la que Paco Tomás indaga en las secuelas que deja en un hombre gay el acoso que sufrió en el colegio, la vulnerabilidad y la desconfianza que arrastrará ese tipo desde entonces. Tomás (Palma de Mallorca, 1967), presentador del programa Wisteria Lane y uno de los activistas más admirados del país, ha escrito un libro hondo y hermoso que desprende la verdad de lo vivido. La visita del autor la pasada semana a Sevilla, donde fue premiado en el festival Togaytherland, propició esta charla.

–Tomás Yagüe, su protagonista, asegura haberse construido a partir del acoso que sufrió en la infancia. Él dice que no ha sabido pasar página, que aquello ha marcado su vida...

–Desde muy pequeño, es algo que a mí me pasaba y que le he prestado al protagonista de la novela, lo primero que aprendes es a odiar. A odiarte a ti mismo y a odiar a los demás. Te construyes desde un lugar muy peligroso, desde un espacio de víctima, que a la larga, con el tiempo, también acaba siendo un lugar tóxico. Así que tienes que deconstruirte en el camino, para volver a ser la persona que tenías que haber sido sin todo ese proceso. Pero la hostilidad que vives a una edad muy temprana, cuando no tienes herramientas para gestionarla, te marca de por vida. En mi caso, pensé que aquello estaba superadísimo, que cuando dejé el colegio y terminó el acoso ya no tenía que preocuparme. Pero un día vas al psicólogo para tratar una separación de pareja y todo lo que tenías dormido estalla.

–"Cuidado con los supervivientes", advierte un personaje. "Suelen creerse con el derecho a cosas que no les pertenecen".

–Claro, cuando partes de esa situación crees que el mundo te debe una disculpa, que los agresores tienen que pagar lo que han hecho contigo. Y alcanzas un estatus de víctima muy dañino, te puedes convertir en un monstruo sin quererlo, pensar que nadie es más víctima que tú. En esa conversación, Lola pone el ejemplo de una superviviente de un campo de concentración que después es capaz de justificar las atrocidades del gobierno de Israel. Hay que tener cuidado con el lugar en el que nos colocamos.

"Lo primero que aprendes es a odiar. A odiarte a ti mismo y a los demás. Te construyes desde un lugar peligroso"

–El libro explora cómo "el patriarcado encumbra a los hombres que no tienen miedo" y cómo ser débil es considerado "indigno".

–Es que yo creo que el patriarcado tiene la culpa de casi todos los males que estamos viviendo hoy. Y me explico. ¿Quién está detrás del cambio climático, de las grandes empresas que contaminan, por ejemplo? Señores, y ese poder que se les ha dado desde el origen de los tiempos. Esos señores heterosexuales y blancos han gestionado desde su privilegio la economía, el medio ambiente, la libertad... Es verdad que esa estructura se está resquebrajando con el discurso feminista, el de las comunidades LGTB, el anticolonizador, pero a la vez quienes han crecido en ese sistema sienten como una amenaza todas esas voces. Por eso, cuando aparece un partido de extrema derecha que defiende los valores puros del patriarcado, mucha gente que no lo votaría en otras circunstancias, como ve que está en peligro su identidad, lo acaba votando. Toni, el hermano de Tomás, es uno de ellos.

–La madre, que acaba pidiendo perdón a su hijo, representa a una generación que no supo qué hacer con los niños que no respondían a la norma.

–Esta novela nace precisamente porque unas navidades mi madre me pidió perdón. Yo sentí que una etapa que se había alargado toda mi vida se cerraba. La relación entre una madre y un hijo homosexual es como un viaje, y ese viaje a veces puede llegar a un destino o no. La madre dice en la novela que la engañaron: entonces había unos programas de televisión, unas políticas sociales, una cultura general que creía que a los hijos homosexuales se les podía curar con disciplina y menosprecio, para que viesen que estaban en el camino equivocado. Hasta que esas mujeres se topan con otros referentes, con que la Organización Mundial de la Salud rechaza que ser gay sea una enfermedad, con que se aprueban otras políticas... Eso no significa, que conste, que mi madre salga ahora a la calle el día del Orgullo. Ella está marcada por esas mentiras y esas manipulaciones, del mismo modo que yo estoy marcado por el acoso que sufrí. La sensación de tiempo perdido y fracaso es común en los dos. Ahora estamos empezando a tener una relación sana.

Paco Tomás. Paco Tomás.

Paco Tomás. / José Ángel García

–En un pasaje de la novela, Tomás lamenta que los hombres homosexuales "hemos decidido que el sexo que mola es el violento", han "fetichizado la estética y los roles del agresor".

–Y yo no lo acabo de entender. Quizás forme parte de un proceso de apropiación de aquello que nos hacía daño, del mismo modo que nos apropiamos del insulto de maricón y lo desactivamos. En el fondo es lo que hacía Tom of Finland, que convertía en objetos de deseo a policías o soldados nazis, y en eso percibo una sensación de sometimiento que yo no acabo de entender. Lo que ahora llaman empotrador, en el fondo, era el agresor del patio del colegio. No reivindico el sexo vainilla, pero esa fetichización me cuesta un poco, lo admito.

"Mi madre está marcada por la educación que recibió del mismo modo que yo lo estoy por mi infancia"

–En el libro se cuenta que Luis Aragonés rechazó un ramo de flores que le regalaban y él respondió que a él "por el culo, ni el pelo de una gamba".

–Y uno escribe en Google las mejores frases de Luis Aragonés y te sale esa. El fútbol me parece un entretenimiento atávico donde puedes gritar insultos racistas, homófobos, sexistas... Y me da la razón que se celebre un Mundial en un país que vulnera los derechos humanos, pero los derechos de las víctimas del patriarcado, de las mujeres y de las comunidades LGTB. ¿Cuál es el problema? Para el patriarcado, ninguno. Yo siempre vincularé el fútbol al patio del colegio, a ese día que me fui a jugar con las chicas y mis compañeros pararon el partido para venir a insultarme. Dicen que transmite los valores del deporte, pero no es verdad, el fútbol es un negocio. No puedes comparar las gradas de un partido de tenis, de balonmano, con el de un partido de fútbol.

–Usted aprendió de Tom Spanbauer que "escribir es una buena manera de curarse por dentro". ¿Este libro le ha sanado?

–A mí me sana escribir, aunque no lo publique. Spanbauer es el creador de eso que se llama escritura peligrosa, que en el fondo es la gran frase de Carrie Fisher de coge tu corazón roto y conviértelo en arte. Rebusca en tu daño y pon sobre el papel tus entrañas. Eso lo he hecho con este libro. ¿Y sabe una cosa? Estoy viendo con sorpresa que la gente más joven se ve reflejada también en esta historia. En otro nivel, porque la sociedad ya es distinta, afortunadamente, pero sí sienten algo parecido a lo que se retrata en la novela: que fueron bichos raros, que estuvieron solos... Al fin y al cabo, esas vivencias, esas experiencias comunes, son las que nos hacen comunidades, por eso somos comunidades LGTBI+, porque hemos vivido algo similar, da igual la edad, el país o la raza.

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