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Benjamin Lacombe | Ilustrador "No pretendo ser didáctico, sólo transmitir sensaciones"

  • El creador francés publica 'Historias de fantasmas de Japón', una nueva muestra de la fascinación que el ilustrador siente por la cultura oriental

Benjamin Lacombe, en una visita reciente a Sevilla. Benjamin Lacombe, en una visita reciente a Sevilla.

Benjamin Lacombe, en una visita reciente a Sevilla. / Juan Carlos Vázquez

No podría haber imaginado el escritor Lafcadio Hearn (Léucade, Grecia, 1850) que su pasión por el Japón tradicional, por recuperar y reinterpretar para los lectores occidentales sus cuentos más célebres y fantásticos, los denominados yokais, tuviera casi dos siglos después una representación visual tan deslumbrante y onírica a cargo del prestigioso ilustrador francés Benjamin Lacombe (París, 1982).

Si por algo se caracteriza la ya extensa obra de Lacombe es por su melancólica elegancia, por la perfecta adaptación a los textos que ilustra, ya sean propios o ajenos, y por la singularidad de su trazo, evidencia de una irrepetible personalidad. Estas características vuelven a mostrarse en su última creación, Historias de fantasmas de Japón, que publica Edelvives y que el autor presentó recientemente en Sevilla.

Mientras responde a las preguntas, Lacombe no cesa de dibujar, son ya célebres sus dedicatorias, y de enseñar, ayudándose de la tablet que le acompaña, las ilustraciones de sus futuras publicaciones, algunas ya finalizadas, otras en fase de realización, así como fotografías de algunos de sus viajes a Japón. "He estado ya cuatro veces, y mi hermano estuvo viviendo allí durante cinco años", reconoce Lacombe.

Este admirado dibujante francés no puede ocultar que, tal y como le sucedió al propio Lafcadio Hearn, siente una especial atracción por el país nipón. "Este libro es mi cuarto acercamiento al mundo japonés (tras El espíritu de los tiempos, Los Amantes Mariposa y Madame Butterfly). Pertenezco a una generación muy influida por la estética y la animación japonesa, y he leído yokais desde muy joven, me fascinan. Me contengo para no hacer más libros relacionados con Japón y su cultura", confiesa el ilustrador galo.

En Historias de fantasmas de Japón Lacombe homenajea a los grandes nombres de "las estampas japonesas, porque es algo que quería mostrar, y por eso he trabajado este libro de este modo, imitando la técnica y los colores de los maestros que más me han emocionado, como Hokusai, Kawase Hasui o Yakushi. A partir de ahí, he tratado de hacer lo mismo que Hearn con los textos, que las ilustraciones cuenten con diferentes capas, que no deja de ser la esencia del yokai".

Benjamin Lacombe. Benjamin Lacombe.

Benjamin Lacombe. / Juan Carlos Vázquez

Manifiesta Lacombe que "con este libro tengo la sensación de haber abierto un grifo y el agua sigue corriendo", por lo que ya está trabajando en el segundo volumen, "donde me detengo más en la naturaleza y en los animales típicos de Japón. El rechazo hacia la crueldad y la brutalidad del ser humano con su entorno puede entenderse como una tendencia, más o menos, reciente, cuando en la Edad Media los yokais ya nos hablaban de ese respeto necesario por nuestro entorno, invitándonos a cambiar nuestra visión del mundo, así como el consumo que hacemos de él".

Para Lacombe los cuentos tradicionales japoneses "tienen mucho de lección de humildad, porque nos enseñan que cada persona, cada ser, cada hoja o cada árbol tienen su importancia en la vida, que incluso pueden esconder a un yokai más poderoso que tú, porque hasta lo más pequeño puede conseguir alterar el mundo". Apunta Lacombe que "estos textos encierran una verdad que, en cierto modo, conecta con este tiempo, ya que nos hablan de pequeños entes que pueden debilitar el cuerpo, hablamos de los microbios, de la enfermedad, del contagio, que es lo que está pasando con el coronavirus: algo infinitamente pequeño que está paralizando el mundo".

"Me contengo para no hacer más libros sobre Japón. Su estética me ha marcado"

Explica Lacombe que el mayor reto que se propone con su obra es que "el lector disfrute de una experiencia sensorial, y a partir de ahí que cada cual forme su propia opinión de las cosas. Yo no intento ser didáctico, sino que la gente tenga sensaciones".

Con respecto a los colores empleados, Lacombe sostiene que "tienen su explicación: los yokais tienen un componente de frialdad, y por eso he empleado el azul, y también tienen un componente de paso, de tránsito, y eso lo representa muy bien el violeta, que es un color de paso, entre el frío azul y el rojo".

No duda en señalar Lacombe que le resulta complicado responder "si prefiero ilustrar textos propios o ajenos, porque jamás he buscado la facilidad. Necesito tener una conexión muy fuerte con el texto que voy a ilustrar".

Con respecto a futuros proyectos, además de la ya mencionada continuación de Historias de Fantasmas de Japón, "he concluido un libro muy divertido que aparecerá en mayo, titulado La extraordinaria familia Appenzell, con textos de Sébastien Pérez, en los que reflexionamos sobre lo que es la monstruosidad y el sentirse diferentes".

Trabaja actualmente Lacombe, y enseña algunos bocetos, en una nueva adaptación de Bambi, pero "alejada de la conocida por todos, la de Disney, aunque sea una película conmovedora. Se trata de la versión original de Alex Salten, un austriaco judío que vivió el ascenso del nazismo, y que convierte a su Bambi en una alegoría de lo que padeció. Todos quieren cazarlo en el bosque, porque es diferente. Estoy tratando de trasladar todo eso a las ilustraciones. Un libro que deberían leer todos, sobre todo los más pequeños, ya que desde la Segunda Guerra Mundial no habíamos asistido a un auge de la xenofobia como el actual".

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