Cómics

Una obra monumental

  • En 'Berlín', Jason Lutes viaja a la Alemania previa a la II Guerra Mundial y hace un retrato de la transformación de una ciudad liberal en el epicentro del nazismo

Una viñeta de la obra. Una viñeta de la obra.

Una viñeta de la obra.

Todavía no nos hemos recuperado de la impresión que produce el imponente integral de Bone y Astiberri coloca sobre la mesa de novedades otro integral tan grueso como atractivo, el Berlín de Jason Lutes. Enseguida voy a eso, pero antes déjenme que insista y les recomiende el libraco de Jeff Smith, un tomo de nada menos que 1.376 páginas que reúne la totalidad de la serie regular de Bone, una de las lecturas más emocionantes, divertidas y gozosas que puede uno echarse a la cara. Las aventuras de este simpático personaje de fantasía conocido como Fone Bone (y el rico elenco que lo rodea, empezando por sus dos primos Phoney y Smiley Bone) se iniciaron en 1991 y concluyeron en 2004, aunque Smith ha seguido enriqueciendo su universo con especiales, spin offs y nuevas ediciones. Como ya escribí hace poco sobre este tebeo, les dejo aquí sólo unos cuantos datos objetivos: Bone ha ganado más de 40 premios, ha superado los diez millones de ejemplares vendidos en Estados Unidos (y los 150.000 en castellano), se ha traducido a más de 30 idiomas, figura en todas las listas de cómics imprescindibles de las últimas décadas y está en proyecto una serie de animación para Netflix. Vamos, que si no lo han leído, ya están tardando.

Volviendo a Berlín, los tres lujosos libros encuadernados en cartoné y con lomo en balacrón (esto último lo he mirado en la ficha técnica, no se crean) que ya figuraban en el catálogo de Astiberri (a saber, Berlín libro 1. Ciudad de piedras, Berlín libro 2. Ciudad de humo y Berlín libro 3. Ciudad de luz), se condensan ahora en uno solo flexible, encuadernado en rústica con solapas e impreso en papel de menor gramaje. En total, son 592 páginas, algunas más que la suma de los tres por separado porque el integral incluye extras inéditos (bocetos a lápiz de un puñado de páginas), junto con los paratextos que ya ofrecía el último libro de la saga.

Se dice que Berlín es una obra monumental, y el calificativo le va como anillo al dedo: Lutes tardó 22 años (de 1996 a 2018) en completar esta espectacular inmersión en la Alemania previa a la Segunda Guerra Mundial, retrato de la transformación de una ciudad abierta y liberal en el epicentro del nazismo. El trabajo de Lutes es impresionante, minucioso, de una riqueza argumental que brilla con la perspectiva coral, el paciente storytelling y el estilo visual ordenado y limpio del autor de Juego de manos. Se ha escrito mucho, muchísimo, sobre Berlín, sobre su interés histórico y sus valores artísticos, y generalmente se resalta su ambición, al tiempo que se dice que se trata de una lectura necesaria y se le sitúa en la línea de títulos incuestionables como Maus o Persépolis. Quizá no esté de más recordar que esta maravilla ganó cinco premios Eisner, dos Ignatz y un Harvey, que la revista Rolling Stone la incluyó en su listado de las 50 mejores novelas gráficas que no son de superhéroes o que, en 2005, la revista Time la nombró una de las mejores diez novelas gráficas de todos los tiempos.

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