Cómics

Una casa de locos

  • 'Batman: Arkham Asylum' (2008), de Grant Morrison y Dave McKean, es un cómic de terror psicológico protagonizado por criminales mentalmente enfermos en el manicomio Arkham

Detalle de la portada del volumen. Detalle de la portada del volumen.

Detalle de la portada del volumen.

El cómic El retorno de Caballero Oscuro (1986), de Frank Miller, narra la vuelta de un Batman cincuentón a la actividad en un momento indeterminado. Miller vuelve a la carga con Batman: Año Uno (1987), con viñetas de David Mazzucchelli, sentando las bases del nuevo origen de Batman tras Crisis en tierras infinitas, que supuso el reboot de todas las series de DC Comics.

Frank Miller se aproximó a Batman con una sólida caracterización que puso de moda exponer las neurosis de los superhéroes. A rebufo del éxito de Frank Miller, en 1989, se estrena película Batman, dirigida por Tim Burton y protagonizada por Michael Keaton, Jack Nicholson y Kim Bassinger, y surge la moda de la batmanía.

En el mismo año 1989, Grant Morrison, aprovechando ambas modas, exploró la mente de Batman en el cómic Arkham Asylum. Eso no implica que sus posteriores trabajos con el hombre murciélago fuesen semejantes, como demostró en Legends of the Dark Knight: Gothic y en JLA.

Arkham Asylum es un cómic de terror psicológico protagonizado por Batman y los presos del manicomio Arkham, hogar de los criminales mentalmente enfermos. Durante un 1 de abril (Día de los Inocentes en EE. UU.), los internos se hacen con el control del psiquiátrico. Liderados por el Joker, Dos Caras, el Sombrerero Loco, Killer Croc y Clayface, retienen al personal del sanatorio como rehenes. Los liberarán solamente con una condición: Batman debe entrar en Arkham.

Morrison establece que los villanos son reflejo de Batman, y que Batman es el principal síntoma de la locura de todos ellos. Para Morrison, Batman debería estar encerrado con ellos, aunque está por encima, como un ente superior en ese mundo de locura.

Grant Morrison nos introduce en Arkham de manera gradual: primero Batman es informado de la situación, tiene un primer contacto con el Joker por teléfono, traspasa el umbral, es recibido por los internos y comienzan los juegos a su costa…

A partir de aquí, se entrelazan dos tramas que desarrollan las historias de dos hombres que luchan contra la locura. Batman baja a los infiernos para redimir a los muertos allí atrapados. Paralelamente, se muestran flashbacks sobre el fundador del Asilo, Amadeus Arkham, y su tránsito desde la cordura a la demencia. Amadeus y Batman entran en el asilo en sendas escenas que reflejan la una a la otra.

Ambas tramas tienen paralelismos: la niñez de ambos protagonistas sugiere que los traumas partieron con el fallecimiento de sus madres, lo que se refuerza con referencias al filme Psicosis (Alfred Hitchcock, 1960), apareciendo en las viñetas Anthony Perkins.

Morrison muestra sus conocimientos en teología, haciendo que Amadeus elija a San Miguel como imagen del sanatorio, y que Batman use dicha estatua como arma contra Killer Croc, representando al dragón al que se enfrenta San Miguel. Morrison recurre también a Alicia en el País de las Maravillas, a la mitología egipcia, al Apocalipsis de San Juan y al chamanismo.

Dave McKean trabaja con escenas oníricas. Su terrorífica ambientación hace ver que más que las vivencias de Amadeus Arkham y de Batman, el responsable de la locura es el edificio. Dave McKean compone impresionantes páginas que acompañan perfectamente a las ideas de Morrison, llegando a hacer de la escena en el exterior de Arkham casi un boceto, convirtiendo el interior en lo real. Cuando entran al Asilo de Arkham, se llenan las paredes de motivos demenciales. A través de sus acuarelas, óleos, fotografías y maquetas, Dave McKean impregna de esa locura única a sus ilustraciones.

Los diseños de Dave McKean rompen con la tradición de varios villanos: su Clayface parece un leproso; Maxie Zeus es un decadente dios tecnológico; Killer Croc es un ser animal; el Doctor Destino rompe radicalmente con su imagen tradicional y fue la que Neil Gaiman empleó en The Sandman. Mención aparte merece su Joker, que evoca terror con la mirada.

Otro aspecto a destacar es el uso de una tipografía particular para cada personaje. Los diálogos del Joker carecen de globos y su letra es caótica. Batman tiene globos de diálogos negros con letras blancas. Actualmente es más normal; no lo era en 1989.

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