Cómics

Fluye el río, como la vida...

  • ¿Puede encontrarse el sentido de la existencia al final de una caña de pescar?

Portada del cómic. Portada del cómic.

Portada del cómic.

La vida de Kenta Tsuda se desarrolla entre el bloqueo que le impide escribir nada y que hace que su carrera hay quedado prácticamente olvidada, pese a las excusas que se inventa para contentar a su mujer e hijos.

Tampoco se siente cómodo trabajando el negocio familiar, una tienda de ropa vaquera que, debido a la acuciante crisis, ha pasado por momentos mejores.

Pero un buen día descubre, en uno de sus largos paseos, una barca de la que se encariña y que, de pronto, hace que el hombre vuelva a tener una nueva ilusión. Recuperará su afición por la pesca y con mucho mimo, siempre dentro de sus posibilidades y habilidad, adecuará la barca para poder vivir en ella cuando le apetezca.

Y será a partir de ese momento, ese cambio en su existencia, que lo llevaba irremediablemente hacia la temida tercera edad, en el que va a conocer a varios personajes a lo largo de su 'travesía' vital.

Estancias éstas a bordo que no van a empezar de la mejor manera posible, ya que una intoxicación hará que Tsuda llegue a experimentar hasta una curiosa visión en el río.

Con un viejo amigo de la infancia compartirá momentos y recuerdos de ese Japón de la postguerra, del que recuerda momentos relacionados sobre todo con la escasez y esa profunda depresión en la que se sumió el país tras la rendición ante los norteamericanos en la segunda guerra mundial.

Mientras, pasan los días, el protagonista se va alejando cada vez más de su trabajo y su familia, pasando más tiempo pescando, compartiendo su tiempo con un monje budista al que le gusta demasiado el género femenino, o un curioso tipo que, en medio de la nada más absoluta, está construyendo algo con restos de muros, etc, y al que el protagonista se unirá en esta 'obra magna' que solo podrán disfrutar cuando menos se lo esperan.

El último en unirse a este curioso grupo de ociosos pescadores será el joven que regenta una pequeña y solitaria tienda en la que vende piedras que encuentra en el río y que él mismo trabaja y decora, transformándolas en objetos para decorar.

Todo el grupo se verá contagiado por el sueño de Tsuda, una obsesión que va creciendo a medida que el relato avanza y que tiene que ver con un enorme habitante de estas aguas. Casi una leyenda a que el hombre intentará atrapar sol, o en compañía de sus amigos y que siempre suele librarse, escurridiza…

Si en el cómic norteamericano nos encontramos con el relato autobiográfico, bautizado como slice of life, el manga japonés no podía ser menos y tiene el watakishi. Y éste es un magnífico ejemplo ya que, a través de sus seiscientas y pico páginas, su autor, Tadao Tsuge, se nos confiesa, retratando sus temores, enfermedades, hablando con total libertad de temas que hasta ese momento parecían tabú… Pero lo hace con una sencillez abrumadora, aderezada con esas anécdotas cotidianas que componen la mayor parte de nuestras vidas y a las que no damos demasiada importancia.

La editorial Gallo Nero está realizando una encomiable labor con la publicación de este 'otro manga', con autores especializados en el gekiga, como Yoshiriro Tatsumi (Pescadores de medianoche), Masahiko Matsumoto (La chica de los cigarrillos), o el propio hermano de Tadao Tsuge, Yoshiharu, del que podemos encontrar varias obras en su interesante catálogo (El hombre sin talento, La mujer de al lado, Nejishiki…).

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