Cine

Un cine sin territorio

  • El II Festival de cine 'online' 'Márgenes' acoge algunas de las propuestas audiovisuales más estimulantes y heterogéneas del 'otro cine español'.

Clausurada la temporada de los Goya y otros premios que celebran tan alegremente la mala salud crónica de nuestro cine industrial, es tiempo de recuperar la perspectiva y volver la mirada a propuestas mucho más modestas, realistas, heterogéneas, estimulantes y esperanzadoras que se encuentran en los márgenes de visibilidad de los canales tradicionales de distribución o difusión mediática para transitar, con sigilo pero con paso firme, por circuitos alternativos, físicos o virtuales, que cada vez lo son menos.

Hablamos, por ejemplo, del Festival de Cine online Márgenes, cine español al margen, que celebrará desde esta semana su segunda edición (desde mañana al 16 de este mes) con el concurso de 11 largometrajes, títulos que, como está mandado, no conocen ya fronteras claras entre ficción, documental, ensayo o experimentación, siempre desde un marcado carácter autorial, como es el caso de Sé villana, La Sevilla del diablo, el nuevo trabajo de compilación, provocación y remezcla de María Cañas, representante andaluza junto a Chiqui Carabante, cuya 12+1, Una comedia metafísica también opta al premio que concederá un jurado formado por Cecilia Bartolomé, Ángel Rueda, Ion de Sosa, Jara Yáñez, Xavier García Puerto y Marina Díaz.

Auspiciada por la productora River Lab desde 2003, la plataforma onlineMárgenes se ha convertido ya en un ámbito cinéfilo de referencia que ha dado cobijo y proyección no sólo a las propuestas más anticonvencionales del último cine español, sino que se propone además como espacio para el debate, la reflexión o la pedagogía audiovisual a través de talleres, laboratorios, charlas, ciclos y muestras itinerantes de las que el Festival no es sino el evento más visible, discurriendo también en paralelo en sesiones que se celebran en La Cineteca del madrileño centro cultural Matadero.

A Márgenes le debemos, por ejemplo, la difusión organizada de los trabajos de algunos de los nombres de referencia de esta nueva ola heterodoxa que se mueve por los laterales de la industria con intereses, propuestas estéticas y objetivos que conectan de manera directa con una modernidad que siempre fue huidiza y problemática en el cine español: de los trabajos pseudocumentales del gallego Oliver Laxe, quien, recordemos, ganó el premio Fipresci de la sección Un certain regard en el Festival de Cannes de 2010 con Todos vós sodes capitáns, a los de la última esperanza blanca del cine romántico en primera persona, León Siminiani, autor de la multipremiada y poco convincente Mapa, pasando por los ensayos metacinematográficos del colectivo Los Hijos, los enlaces de www.margenes.org nos invitan a revisar también la trayectoria de la citada María Cañas, singular isla sevillana de originalidad neocastiza capaz de subvertir los mitos y la iconografía made in Spain en una amalgama iconoclasta de imágenes recicladas y subtextos culturales a prueba de mentes pacatas; Daniel Cuberta, de quien puede verse estos días una muestra de sus microtrabajos (La vida de los objetos), siempre a mitad de camino entre lo lúdico y lo autoconsciente y con una mirada naif a los asuntos de la vida cotidiana; Andrés Duque, quien con Color perro que huye y Ensayo finalpara utopía ha conseguido también acaparar premios y menciones en festivales y recuentos críticos; o Laia Escartín, cuyas experiencias fotográficas (Disparando a los márgenes) nos dan una idea de la amplitud de miras de esta plataforma cuyo objetivo no es otro que el de detectar la originalidad y la calidad por encima de formatos y convenciones.

La II edición del Festival, que podrá verse en streaming desde mañana, día 7, por tan sólo 5 euros, incluye además estimulantes títulos de la última cosecha marginal, algunos de largo recorrido por festivales internacionales: Vikingland, de Xurxo Chirro, un documental experimental sobre la emigración gallega en el Norte de Europa; Llende, de los asturianos Luis Argeo y Ramón Lluís Bande, "apuntes del natural de un viaje por la frontera" con música de Nacho Vegas; Electroclass, de María Ruido, una reelaboración sobre los imaginarios del trabajo emitidos por la televisión autonómica en España desde los años 80; N-VI, de Pela del Álamo, un documental sobre la vida en torno a las carreteras abandonadas; Dios sabe, de Silvia Rey, un regreso a Lorca tras el terremoto de 2011; La Pausa, de Miguel Ángel Delgado, un ensayo sobre el trabajo protagonizado por los inmigrantes argelinos que recogen limones en los campos murcianos; Piedad, de Otto Roca, retrato sobre los efectos del Alzheimer; Los Ulises, de Agatha Maciaszek y Alberto García Orti, un documento sobre los refugiados indios que viven en campamentos clandestinos en Ceuta; y Quantum Men, de Carlos Serrano, un acercamiento a los secretos del psicochamanismo de la mano de Cristóbal Jodorowski.

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