Crítica de Cine

Lobezno se jubila

James Mangold sólo ha dirigido dos películas medianamente interesantes, Copland y El tren de las 3:10. Todas las demás son cascarria, con el agravante de cargarse el biopic del grandísimo Johnny Cash (En la cuerda floja) y haber rodado una de las peores películas de lo que llevamos de siglo XXI (Noche y día, la de los sanfermines en Cádiz y Sevilla). Hace tres años la tomó con Lobezno (Lobezno inmortal) y ahora repite personaje con Logan. Eso sí, adscribiéndose a la moda de oscurecer y humanizar a los superhéroes (no, desde luego, hasta el punto de quitarles la pimienta de los efectos especiales).

El empeño de esta película por parecer seria, profunda y humana, tomando a los personajes años después, echándoles encima los estragos del tiempo y situándolos en un futuro casi sin esperanza, tal vez convenza a quienes tienen Juego de tronos por una gran obra literaria, La La Land por un gran musical y Tarantino por un autor. Quién sabe… A mí me ha parecido cine de superhéroes y efectos especiales -con abundante kétchup de violencia- disfrazado de distopía.

El profesor Xavier está gagá, Lobezno es un amargado dado a la ingesta inmoderada de alcohol, el mundo es un asco y sólo podrá, tal vez, salvarlo una especie de hija de Lobezno que este debe conducir y proteger. Hecha con retazos de dos tebeos Marvel y con la vista puesta en el western de aprendizaje como referencia. Algo de Valor de ley, Raíces profundas o Sin perdón -con infinitos grados menos de calidad y complejidad- hay en esta película que supone la despedida de Jackman del personaje que, por una carambola, le convirtió en estrella hace 17 años y nueve películas. Esto es exprimir un personaje de tebeo y lo demás son bromas. Entretiene y tendrá su público, pero para superhéroes envejecidos prefiero a los Tritón Man y Chico Percebe de Bob Esponja.

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