Cultura

Irán, 'mon amour'

Pollo con ciruelas. Drama, Francia, 2011, 91 min. Dirección y guion: Marjane Satrapi y Vincent Paronnaud. Fotografía: Christophe Beaucarne. Música: Olivier Bernet. Intérpretes: Mathieu Amalric, Maria de Medeiros, Isabella Rossellini, Golshifteh Farahani, Jamel Debbouze, Chiara Mastroianni, Edouard Baer.

En lo que va de Persépolis, su celebrado, iconoclasta y festivo debú en el cine de animación, a este su segundo largo, ahora de carne y hueso, Pollo con ciruelas, también basado en un cómic precedente, la dibujante y escritora Marjane Satrapi parece haberse dejado por el camino la vertiente más cómica, gamberra y alocada de su particular universo de raíz autobiográfica para apostar por un aire de fábula romántica, igualmente iconoclasta y digresivo, que no le sienta ya tan bien a su mirada nostálgica hacia un Irán pre-revolucionario idealizado del que ella y su familia tuvieron que huir.

Ambientada a finales de los años 50 del siglo XX y organizada en torno a las siete jornadas de despedida del personaje de Nasser Ali, un afamado violinista de Teherán interpretado por un Mathieu Amalric en modo chaplinesco, Pollo con ciruelas evoca estampas y viñetas de un pasado de postal antigua filtrado por la tristeza, la melancolía y el romanticismo exacerbado de los amores trágicos y visualizado con un tratamiento cercano a la animación (en las transiciones, los colores, las siluetas, etcétera) en el que la música interviene de manera protagonista como elemento cohesionador.

La apuesta de Satrapi y su colaborador Paronnaud aspira a suspender la narración en un discurso de artificio barroco, fluido y autoconsciente, con el peligro que ello conlleva a la hora de comulgar con su sobrecarga estética, en ocasiones rayana en la cursilería, y su densificación romántica, cercana, como muchos han apuntado, a los excesos y remilgos de Jeunet y Caro y de cintas como la estomagante Amèlie.

No encontrará la propuesta a un gran defensor en este crítico, que se satura y desconecta pronto en esta eterna suspensión de una tragedia anunciada en la que algunos interludios irónicos (los episodios que proyectan las vidas de los hijos en el futuro) llegan a convertirse en auténticas pesadillas y en la que un final supuestamente operístico e in crescendo no consigue alcanzar la supuesta sublimación emocional que pretende.

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