Crítica 'Win Win (ganamos todos)'

Cayendo por la (indie) pendiente

Win Win (Ganamos todos). Comedia dramática, EEUU, 2011, 106 min. Dirección y guión: Tom McCarthy. Fotografía: Oliver Bokelberg. Música: Lyle Workman. Montaje: Tom McArdle. Intérpretes: Paul Giamatti, Amy Ryan, Bobby Cannavale, Jeffrey Tambor, Burt Young, Melanie Lynskey, Alex Shaffer, Margo Martindale, David W. Thompson, Mike Diliello.

El cine llamado indie o independiente es a la vez una estrategia de supervivencia y de mercado. En la cultura industrial los contrarios se funden con una naturalidad pasmosa. Por una parte se trata de encontrar un hueco entre los colosos multimillonarios o las groserías igualmente millonarias (véase esta misma semana los dos polos representados por Transformers 3 y Caballeros, princesas y otras bestias) para contar, en producciones de presupuestos manejables, historias de cierto contenido humano y proximidad a la realidad que permitan a los actores desarrollar interpretaciones dignas de tal nombre. Por otra parte se trata de desarrollar mecanismos de exploración de nuevos públicos relativamente minoritarios que fácilmente pueden ser mañana mayoritarios. Realismo amable, casi costumbrismo, podría llamarse a este filón.

Win Win (Ganamos todos) responde plenamente al estilo de la casa. La crisis afectando a una familia de clase media. El buen padre que hace cosas malas por el bien de su familia. La culpa que siempre tiene redención. El deporte como escuela de superación. El extraño que sirve de catalizador del grupo familiar que, unido, puede afrontarlo todo y absolverse mutuamente. Una galería de personajes a la vez comunes y extravagantes. Oscuridades apuntadas, para dar un toque de profundidad o realismo, pero nunca penetradas para que no se rompa el encanto (y porque es más fácil perdonar el mal cuando no se especifican sus efectos). Buenas interpretaciones coronadas por un excepcional trabajo de Paul Giamatti. Sencillo lenguaje televisivo. A Thomas McCarthy se le va agotando el crédito obtenido por Vías cruzadas, ya mermado por la menos original The visitor y ahora por esta amable pero superficial película que bordea temas demasiado serios para resolverlos de forma tan simplona.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios