Laurel y rosas

La pasión por la historia de Romero Montalbán

La única manera –la única actitud– para hacer historia es la pasión. La frase, y el ejemplo, es de Natalie Zemon Davis, historiadora norteamericana célebre por sumergirse en el pasado con la misma actitud que los descubridores que atravesaron el Atlántico: expectativa y esperanza. Exactamente eso es lo que siempre me pareció la tarea investigadora de Jesús D. Romero Montalbán. Una extraordinaria ilusión por descubrir y también una pasión irreprimible por devolver a Chiclana episodios, personajes, casas, paisajes desaparecidos. Su último libro, “Un paseo por Chiclana a través de su historia” (Palitroque Editorial), es sin duda “su mejor obra”, como escribe en el prólogo Diego Vidal, al frente del Archivo Histórico Municipal de Chiclana. El propio Vidal ha sido testigo día a día de la gestación de este formidable “recorrido inédito desde la Alameda Solano hasta la Plaza del Santo Cristo entre los siglos XVI y XIX”, que es el subtítulo del libro y el que revela las claves de lo que el lector se va a encontrar al abrir sus páginas: “La sombra de la casa de Frasquita, uno de esos misterios que sobrevolaban la historia de Chiclana, se plantó delante de repente. Y se logró. Irrebatible, como debía ser. Sin más debates. Luego llegarían el hospedaje de José I, la construcción de la Iglesia Mayor, el pósito, el Cabezo. Un sinfín de nuevas noticias que desbaratan muchas páginas escritas, muchos hechos hasta ahora irrefutables, y que hacen necesaria una revisión profunda de algunas épocas y acontecimientos de nuestra ciudad”.

El prólogo de Diego Vidal –magnífico, y es necesario apuntarlo– enmarca con precisión el trabajo de Romero Montalbán en desandar la historia, enterrarse en los archivos de la Iglesia Mayor y del propio Ayuntamiento, o también en el Archivo Provincial de Cádiz, para emerger con un itinerario que en cada esquina, en cada casa, en cada personaje que se detiene transforma la manera que tenemos de mirar nuestras calles. “Por eso este libro es algo más. Para el lector común, para el estudioso de la historia local y también para mí –afirma Diego Vidal–. Sus aportaciones las distribuye en un paseo histórico por la antigua villa que me recuerda aquellos viejos libros del siglo XIX, tan edificantes y virtuosos como amenos. Y es que esta obra posee esa necesaria facilidad de lectura para atrapar al curioso, para que su atención se mantenga hasta la última línea, para que, en cuanto se cierren sus tapas, se recorra con pasos firmes el camino trazado por las calles de Chiclana, desde la Alameda de Solano hasta la plaza del Santo Cristo”.

Es, como determina el archivero, “un recorrido lleno de curiosidades, de evocadoras imágenes y también de nostalgia”, en el que Jesús Romero Montalbán expone claramente los documentos, los hechos y los sitúa con rigor en su contexto, sin que sea necesario proseguir con dudosas hipótesis o emitir juicios de valor. El investigador ha hecho su tarea y ha reconstruido el paisaje. El antiguo paseo de la Cañada. La plazuela de la Cruz de la Escalereta. El río Iro con sus puentes, muelles, embarcaderos y hasta un pequeño astillero. La plazuela del Puente y el “camino real” de la calle Huerta Chica, con las cinco casas que construyó Ángel Santa Rita Alevio: y que es donde rescata de la memoria a la familia Seré Venel y el domicilio, por fin demostrado, de Nicolás Böhl de Faber y Frasquita Larrea. La plazuela de la Santa Cruz del Cabezo. El sorprendente Arquillo del Reloj, la plaza Mayor y sus iglesias dedicada a San Juan Bautista. Hasta acabar en el Santo Cristo y su particular homenaje romántico a Cecilia Böhl de Faber, poniendo punto final así a un libro que es “toda una historia y casi una novela”, usando una descripción de la propia Cecilia sonsacada de una de sus cartas.

“Han sido más de tres años de estudio los que he invertido en este libro –confiesa Romero Montalbán–. Muchas horas leyendo y analizando viejos documentos, desmenuzando la información contenida en legajos olvidados y marchitos por el paso del tiempo, consultando cientos de libros para encontrar algo de luz en lo que me rodea. Aunque me llena de satisfacción ver impresas estas páginas, mayor agrado me produce el haber hecho el camino para lograrlo. Cada nuevo dato, cada acertijo resuelto, cada emboscada salvada, me ha causado suficiente recompensa para proseguir con la búsqueda de la verdad, iluminando así nuestras raíces, nuestra identidad”.

Solo digo que no dejen de comprarlo y de leerlo. Con él pasearán por nuestras calles, verán sus casas, con otros ojos y otra mirada. Hallarán personajes sorprendentes, que podrían ser protagonistas de novelas: Alonso Valdés y Saavedra, Tomás Gómez de Aguilera, Domingo y Juan José Behíc Paín, Juan Nicolás Böhl de Faber, las hermanas Juana y Dolores Seré Venel, Juan Tomás Micheo, Gregorio Collantes Estrada, Juan Francisco Espelosín o Alejandro Risso. El índice onomástico da pie a búsquedas precisas e imprescindibles. Es un atajo. Pero no duden en pasear con la pasión por la historia de Romero Montalbán.

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