Fiestas patronales | Celebraciones en torno a la Virgen de los remedios

La ciudad desempolva sus raíces cada año en honor a la Patrona

  • Una tradición que, cada 8 de septiembre, consigue que Chiclana siga mirando al futuro sin olvidar sus orígenes

  • Miles de personas se dan cita en la ofrenda floral y la procesión

Las celebraciones que cada año llegan a la ciudad en septiembre en torno a la Patrona, la Virgen de los Remedios, son una muestra clara de algo que trasciende lo religioso para enraizar con lo más profundo de lo popular y de la esencia de un pueblo, un motivo inmejorable cada año para hacer presente parte de los orígenes de una ciudad, a menudo olvidados y descuidados en el devenir de la evolución y la modernidad.

Como tantas veces en otros muchos ámbitos de la vida cuando alguien recuerda la importancia de no olvidar nuestros orígenes, de dónde venimos, cada 8 de septiembre es la Patrona la que se encarga de recordar a los chiclaneros algunas de sus tradiciones más enraizadas en torno a costumbres y formas de vivir que dotaron entonces a un pueblo de los ingredientes necesarios para llegar a ser lo que hoy es.

Es en esa cápsula del tiempo, que retrotrae a la ciudad a épocas en las que las imágenes eran en blanco y negro, en la que, un año más, se introduce la localidad para rememorar escenas como la de la ofrenda floral, la procesión de la imagen de la Virgen o la pisa de la uva y la bendición del primer mosto, un caldo en torno al cual giraba la vida de la mayoría de los chiclaneros entonces y que hoy nos sirve para entender la forma de ser de un pueblo que vuelve a mirar cada 8 de septiembre a su Patrona con la añoranza de lo que fue y la satisfacción del camino recorrido.

Y con esos motivos, de sobra, para celebrar, en el caso de muchos, o con otros más íntimos y necesitados de amparo, en el caso de otros, han sido miles los que durante estos días de fiestas se han acercado de una u otra forma a algunas de las propuestas, populares, folclóricas o religiosas, que se han llevado a cabo en torno a estas celebraciones.

Así lo demostraron en la mañana de ayer cientos de personas, integradas en multitud de colectivos y asociaciones de todo tipo, que no quisieron faltar a su cita anual con el mosaico de la Virgen, ramo de flores en mano, para dotar del colorido y la devoción con los que cada año la ciudad felicita a su Patrona.

Corporación municipal, asociaciones de vecinos, hermandades, agrupaciones parroquiales, clubes deportivos, grupos de baile o colectivos sociales, entre otros muchos, repitieron ante el enrejado que la Peña de Costaleros Nazarena coloca en torno a los azulejos que componen la imagen de la Patrona en la fachada de San Telmo para dejar tras de sí una muestra clara del cariño que la ciudad sigue rindiendo a Nuestra Señora de los Remedios.

Un acto amenizado en esta ocasión por la Banda de Música Municipal Maestro Enrique Montero y al que asistieron cientos de personas tanto como espectadores como de forma activa.

Ya por la tarde, los días en torno a los cuales las fiestas patronales han sido el epicentro de la actividad local tuvieron su broche con la salida procesional de la imagen de la Virgen, un cierre de las celebraciones que volvió a contar con el respaldo de miles de personas a lo largo del corto pero intenso recorrido que el pequeño paso de Nuestra Señora de los Remedios realizó por las calles del centro.

Portada por los costaleros de la peña La Ilusión, y acompañada musicalmente por los sones de la Banda Municipal Maestro Enrique Montero, el paso lució este año como estrenos durante su salida procesional la media luna a los pies de la Patrona y los faldones que cubrían la parte inferior del mismo. El cortejo volvió a lucir un año más con la representación de las hermandades de Gloria y de penitencia de la ciudad, así como los grupos parroquiales, integrando la comitiva también una amplia representación de las autoridades civiles y religiosas, cuerpos de seguridad, damas y reinas de las fiestas, tanto infantiles como adultas, y un extenso grupo de mujeres ataviadas con el tradicional traje de mantilla, en este caso blanca.

También como viene sucediendo desde hace unos años, varias alfombras de tierra engalanaban una de las calles del itinerario, La Vega, con mensajes de alabanza y exaltación dedicados a la Patrona, unas composiciones realizadas por los grupos jóvenes de las hermandades de la ciudad.

Un fin de fiesta que hizo gala, una vez más, de un brillante recorrido al que acompañó de forma especial el clima y el ambiente en las calles de la ciudad.

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