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La crisis del coronavirus Carta abierta de la comunidad educativa al alcalde de Chiclana y a la comisión de seguimiento del Covid-19

Los directores y las directoras de los centros educativos del municipio de Chiclana, en representación del conjunto de las comunidades educativas de la localidad, consideramos necesario y urgente transmitir nuestra preocupación a la Comisión de Seguimiento del COVID-19 constituida en el Excmo. Ayuntamiento y encabezada por el Excmo. Alcalde al respecto de las últimas declaraciones y noticias relacionadas con el acceso a las tecnologías de la información y la comunicación de parte del alumnado de las mencionadas comunidades educativas.

Ante la situación extraordinaria originada tras la declaración del estado de alarma por parte del Gobierno de España con el Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo, el personal de los centros educativos de la localidad, como los del país entero, estamos trabajando con denuedo para conseguir que ningún/a estudiante se vea afectado/a en su rendimiento escolar por causas que escapen a su control.

Los centros educativos estamos realizando un esfuerzo extraordinario con una escasez de medios que es endémica y estructural en este servicio, pilar de la configuración de una ciudadanía informada, una población impregnada de valores democráticos y un cuerpo profesional variado capaz y eficaz.

Los y las docentes estamos atendiendo a nuestro alumnado con el objetivo añadido de aportar sensación de normalidad por medio de una rutina escolar que hemos procurado trasladar a modos y procesos no presenciales, adaptándola a su vez a la excepcionalidad del momento y las circunstancias adversas para el aprendizaje.

Todo este trabajo de adaptación y traslación a entornos digitales del proceso de enseñanza/aprendizaje lo estamos realizando con nuestros medios personales: ordenadores, teléfonos, materiales fungibles y gastos de internet y llamadas están saliendo de los bolsillos del personal docente, como viene siendo habitual en gran parte aun cuando la situación no sea excepcional. Las administraciones no dotan de herramientas de trabajo a los profesionales de la enseñanza, como resultado de una costumbre prolongada en el tiempo según la cual, la dotación que haya en los centros educativos se considera suficiente para la totalidad del trabajo docente. Así, si un centro con cincuenta, sesenta o cien docentes tiene que desarrollar material digital, establecer y mantener contacto y atención con alumnado y familias por medios digitales y entregarse a tareas administrativas casi totalmente informatizadas, la administración competente estima que es suficiente con seis o siete ordenadores de antigüedad indeterminada en la Sala de Profesorado.

Es una situación con la que la comunidad educativa está tan habituada a convivir que pocas son las voces de quienes señalan la injusticia constante de hacer descansar el funcionamiento de un sistema crucial para un país en la buena voluntad y la entrega de los profesionales que lo atienden. Lamentablemente, estamos comprobando día tras día las nefastas consecuencias que esta política de la racanería y la irresponsabilidad está acarreando en otro servicio crucial para la población de un Estado que se dice responsable del bienestar y progreso común: la Sanidad.

Parece que no ha sido hasta el advenimiento de esta trágica coyuntura cuando hemos sido conscientes de la escasez de medios de un sistema sanitario que sólo es sobresaliente por la entrega abnegada y la profesionalidad de las trabajadoras y los trabajadores que lo integran. Profesionales que se han visto obligados/as a adquirir su propio material de protección, a improvisar con lo que se tiene al alcance de la mano y a reutilizar forzosamente el poco material sanitario disponible, incluyendo en esta categoría las

mismas camas de hospital, por tercermundista que parezca.

Esta es la situación habitual en Educación y Sanidad. Y con estos escasos mimbres trabajamos procurando que el servicio que sostenemos atienda lo más satisfactoria y eficazmente posible a la totalidad de la población. Los/as docentes hemos adaptado nuestra práctica de la noche a la mañana a un modelo exclusivamente no presencial, contando con la habitual falta de medios como una constante en la ecuación educativa que no va a variar por mucha que sea la presión extra que ahora le toca soportar al sistema. Para que quede más claro aún: trabajamos por nuestro alumnado con la misma entrega de siempre, o más si cabe, sin esperar que la administración educativa esté a la altura de las circunstancias, ni condicionar nuestro trabajo a la generalizada falta de medios.

Pero hay una situación que escapa a nuestra capacidad de compensar carencias: el alumnado y sus familias también han tenido que adaptarse al nuevo modelo de atención sin tiempo ni recursos para reaccionar de manera adecuada, completa o fiable.

Una finalidad básica de cualquier sistema educativo nacional serio ha de ser la de compensar las diferencias de origen en el alumnado para todos y todas tengamos la misma posibilidad de acceso a una vida mejor por medio de la Educación. Los sistemas educativos deben garantizar la clásica aspiración ilustrada de fomentar el mérito personal eliminando las numerosas trabas socioeconómicas que dificultan la materialización de dicho mérito en los sectores más desfavorecidos de la población. La verdadera educación garantiza la igualdad de derechos y la igualdad de oportunidades. Todo lo demás no es educación; es una forma torticera de reproducir desigualdades e impedir el acceso a los medios de promoción personal a la población más perjudicada por el modelo social, económico y político imperante.

Hace ya muchos años que la educación dio el salto tecnológico. Ordenadores, tabletas, acceso a Internet y pizarras digitales son elementos comunes en las aulas y progresivamente incorporados al proceso educativo. Sólo en las aulas. Desde siempre, el proceso educativo trasciende el límite físico del aula y el cronológico del horario lectivo. El profesorado hace un uso prudente y subsidiario de dichos medios fuera del aula sabiendo que no en todas las casas existen las mismas posibilidades de acceso. Pero la emergencia se ha presentado sin atender al lento ritmo de igualación en la disponibilidad de nuevas tecnologías entre todo el alumnado. Hay casas sin Internet, casas con un único ordenador para toda la familia y casas sin ese ordenador siquiera.

La propia Consejería de Educación, como si no fuese responsabilidad suya dar respuesta urgente a esta situación, reconoce la existencia de esta “brecha digital” sin aportar estrategia alguna de acometida ni comprometer partida económica en la corrección urgente de esta desigualdad que redunda en la desnivelación de derechos de andaluces y andaluzas. En la Circular de 2 de abril de 2020 de la D. G. de Ordenación y Evaluación Educativa relativa a los procesos de enseñanza-aprendizaje y de evaluación en los centros docentes andaluces como consecuencia de la Orden de 13 de marzo de 2020 de la Consejería de Salud y Familias, se insta al profesorado a mantener contacto telefónico o postal con este alumnado (una vez más, se obvia quién asume los gastos derivados) y se le exhorta a priorizar la atención a este alumnado cuando regresemos a la actividad lectiva presencial.

No sólo son palabras cargadas de irresponsabilidad por obviar el hecho de que no se sabe cuándo se producirá la vuelta a la normalidad (la UCA ya ha por concluida la enseñanza presencial para el presente curso; ahí tenemos un indicador). Se trata de un mensaje especialmente alejado de la realidad educativa porque no contempla que el acceso a los medios digitales es una necesidad educativa imperiosa independiente del estado de alarma. Da la impresión de que en la Consejería de Educación contemplan la educación como un tema de “lápices y papeles”, negándose a asumir las exigencias económicas

derivadas de la plena incorporación al proceso de aprendizaje y enseñanza de los medios de comunicación y trabajo del periodo histórico en que vivimos, el siglo XXI.

La atención al alumnado sin acceso a medios digitales debe ser prioritaria ahora. Todo lo demás son el mismo postureo e impostura de siempre para evitar invertir en los servicios básicos que garantizan el bienestar y la vida digna al conjunto de la población.

Por todo lo expuesto, la comunidad educativa de Chiclana se congratula solidariamente de la medida puesta en marcha en El Puerto de Santa María, en donde el Ayuntamiento ha puesto en marcha un servicio de conexión wifi gratuita a un determinado número de familias con pocos recursos. No es la solución al problema, ni la ofrece la administración que primero debe velar por la normalidad en el proceso educativo, que es la andaluza, pero nos parece un gesto importante en el sentido correcto, por lo que animamos al Excmo. Alcalde de Chiclana de la Frontera, D. José María Román Guerrero, docente de profesión, a seguir el camino abierto en la vecina localidad de El Puerto.

Nos consta por la prensa que D. José María Román ha estado luchando desde el comienzo del estado de alarma por un empleo solidario y generoso del dinero público, para que éste se invierta prioritariamente en atender a las necesidades urgentes de la población. También es de dominio público la atención del Excmo. Ayuntamiento de Chiclana a las familias más desfavorecidas en varios ámbitos, por lo que consideramos que no dejará pasar la oportunidad de corregir esta injusticia que se ceba con población doblemente vulnerable: por soportar condiciones socioeconómicas que lastran la materialización de sus derechos y por verse privada de la atención presencial en las escuelas, tan importante para el correcto y saludable desarrollo cognitivo, social y emocional de la infancia y la adolescencia. Ahora mismo, y no sabemos por cuanto tiempo, la digital es la única vía de conexión válida entre el profesorado y el alumnado para continuar estimulando dicho desarrollo.

Sabemos que ya hay ayuntamientos andaluces asumiendo iniciativas en este sentido por medio de los Servicios Sociales. Pero la situación actual excede las posibilidades de dicho medio de compensación, ya que no todas las familias perjudicadas son atendidas por dichos Servicios, y requiere de medidas generalizadas que alcancen a la totalidad de la población carente de medios.

Excmo. Señor Alcalde, no permita que salgan perjudicados una vez más lo que no cuentan con medios personales para defenderse ante la crisis. No consienta que aumente la brecha social disimulándose como una “brecha digital”, con toda la carga peyorativa que arrastra el concepto por asociarse acríticamente con redes sociales y entretenimiento y no reconocerse como factor básico de desigualdad en el acceso a la Educación. No pierda tiempo en ayudar al derribo de esta barrera segregadora que condena desde hoy a población en edad infantil a una vida adulta llena de carencias y dificultades. No haga como la Consejería de Educación; dé soluciones a las familias, facilíteles los medios.

Directores y directoras de los centros educativos de Chiclana

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