Séptima sesión de preliminares

La sorpresa del concurso sale del armario

  • 'Huele a ropero' conquista al público dando una lección de doble sentido mientras que 'Los primerizos' de Manolo Santander decepcionan

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En ocasiones las sorpresas surgen de donde menos se espera. Del fondo de un armario salió este jueves la gran atracción de la séptima jornada de preliminares, que resultó, cuanto menos, tediosa. La chirigota Huele a ropero sorprendió defendiendo con gusto un tipo de gays, sin caer en el bastinazo fácil y usando con mucho arte el doble sentido. También sorprendieron, pero negativamente, la chirigota de Manolo Santander, por debajo de otros años, y las agrupaciones Rito, rito, gorgorito y El príncipe de los sombreros, cuartofinalistas en 2008 y que no pasaron de discretas. 

El trocadero de Puerto Real fue la primera agrupación en saltar a las tablas. Mucho empeño, pero discreto su pase. Mucho mejor le fue a la chirigota Huele a ropero, que protagonizó la gran sorpresa del día con un completo repertorio muy divertido y explotando el doble sentido sin caer en la zafiedad. Habrá que ver que traen en próximos pases pero ayer se salieron, y no precisamente del armario.

Continuó con la función la comparsa ceutí Los del 27, mejor de voces y afinación que de letras. El cuarteto sevillano Rito, rito, gorgorito, cuartofinalista en 2008 con Un, dos, tres, defraudó y no se libró del cachondeíto de un gallinero que buscó ser protagonista a falta de mayor espectáculo sobre las tablas. Muy triste todo, por parte de unos y de otros. El público parecía querer animarse como fuera para recibir a la chirigota de Manolo Santander, este año con tipo de hombres embarazados. Sin embargo, Los primerizos no acabaron de responder a las expectativas y ofrecieron un repertorio simpático, pero poco más. Buena aportación, eso sí, de Juan Carlos Aragón a la música de los pasodobles, aunque estos perdieron ese pellizquito tan clásico que les ha caracterizado en años anteriores.

Tras la perceptiva parada para reponer fuerzas, que falta hacía, llegó un nuevo coro, en este caso de la vecina localidad de San Fernando. Quillo, ten carma no mejoró respecto al pasado año y echó en falta más potencia y afinación. Y si el coro isleño pecó por defecto, la comparsa de Punta Umbría El príncipe de los sombreros sufrió de exceso. Demasiadas estridencias y poca afinación para una agrupación que el pasado año estuvo en cuartos y haciendo un buen papel con La cárcel de febrero.

Tres agrupaciones más para concluir y el teatro, en familia. Simpático tipo pero poco acierto el de la chirigota Cádiz, 3000 gigas de historia... metíitos en la red. Bien afinada pero con poca fuerza llegó la comparsa portuense El escondite del viento, joven y con margen de mejora. Y de cerrar sesión se encargó la chirigota isleña Los buscarruinas de la plaza Mina, sin nada nuevo que aportar.

Con muy poco nivel sobre las tablas y con el teatro casi vacío finalizó una mediocre sesión que se hizo eterna y que sólo salvó una chirigota que puede ser la gran sorpresa de este concurso.

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