Conciliando

La sonrisa no puntúa

HE leído y escuchado a más de un "caramerejena" de la ciudad indignado porque se haya decretado un día de luto en memoria de María La Hierbabuena.

No sé si existe un tribunal que se encarga de decretar quienes son los que merecen que la ciudad los honre con un día de luto, que diga cuáles son los méritos que debe contraer y diga a cuantas misas hemos tenido que asistir. No sé si deberíamos tener un colegio de ciudadanos ejemplares que dijera si vamos al Cielo, al Purgatorio o al Infierno.

No voy a entrar en si la medida del Día de luto es excesiva o no excesiva, puede que sea igual de excesiva que el listón que le han puesto algunos al actual equipo de gobierno municipal, que puestos a cuestionar son capaces de criticar hasta la forma en que se comen el pescao frito los concejales.

María La Hierbabuena era una persona querida en la ciudad. Ser querido es un gran mérito. Muy pocos lo logran. Quizás, incluso, sea más difícil que obtener el premio Nobel. Por qué una ciudad no tiene derecho a llorar a un ser querido, un ser simplemente que nos hacía sonreír un día en una cabalgata vestida de tenista, como la captó el mejor fotógrafo de Interiores de Cádiz, el Kiki, u otro día vestida de niña chica con cocas en las primeras filas del Falla levantándose cada dos por tres para gritar sus ensayadas frases.

María no tuvo una vida fácil, pasó muchos momentos complicados. Era su cruz, tan grande como la que llevamos todos, la llevaba para sus adentros, pero nos caía simpática, simplemente eso. No me preguntes porqué. Tampoco sé porqué mis mejores amigos lo son, ni porqué me gusta más el menudo que el brócoli, algunas cosas todavía no tienen explicación.

Las ciudades tienen todas sus personajes, los que salen siempre en todas las conversaciones, algunos incluso, y no es este el caso, han servido para cachondeo de los demás, pero los personajes de las ciudades, cuando se les quiere, también son historia, son monumentos, no de piedra, sino de vida.

El mérito es algo relativo. No es fácil de medir y a veces se valora muy poco el mérito de ser querido, de haber hecho cosas o simplemente vivir de una forma capaz de lograr que los demás te aprecien.

María se ha hecho simpática hasta por escoger para morirse unos días previos al Carnaval y ha logrado que en días de cuplé, todos le estemos dedicando pasodobles.

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