Carnaval

Dos nuevos gallos piden paso en el corral

  • Las comparsas de Cheza-García Argüez y Germán García Rendón presentan credenciales con dos interesantes propuestas, críticas y con mucho contenido

Este corral estaba necesitado de nuevos gallos, gallos de pelea. En el (injustamente) llamado Concurso de las ausencias -como si no hubiera grupos de calidad que siguen al pie del cañón-, caras nuevas, voces nuevas, ideas nuevas reclaman su sitio en el olimpo de las coplas. Y quien dice nuevos, dice grupos y autores que, pese a su buen trabajo en años anteriores, no acababan de ver recompensado su esfuerzo. Por eso, este puede ser el año de Nene Cheza y García Argüez, autores de Los gallitos, y de Germán García Rendón, que sigue creciendo con su apuesta OBDC. Sus propuestas fueron lo mejor de una undécima noche de clasificatorias rica en comparsas, en la que también agradó la tarifeña Hasta aquí hemos llegao.

Comenzó con poca fuerza el coro de Longobardo, con muchos problemas de afinación y que lo tendrá difícil para repetir en cuartos. Todo lo contrario que la comparsa de Nene Cheza, que dio el salto de calidad que necesitaba para contar como una de las grandes del Concurso. Los gallitos obsequiaron al respetable con un repertorio de altura, fruto de la pluma de García Argüez. Lanzaron dos grandes pasodobles, a los gallitos de nuestra sociedad y a los sindicatos, dos buenos cuplés y un popurrí con mucho contenido. La música de Nene Cheza, pegadiza y con mucho ritmo, y las gargantas de un grupo de calidad -no veas como pían- hizo el resto. Que nadie dude de que estos gallos son de pelea.

Antes del descanso, agradó la chirigota de Roberto Leal, que tuvo en el popurrí su mayor lunar; y sólo regular estuvo la comparsa, también de Alcalá de Guadaíra, Los desastres, que interpretó con gusto un repertorio bastante pobre. Resultado similar al de la chirigota Los negreros, con pocos golpes.

Llegó el momento de escuchar a la otra triunfadora de la noche, la comparsa OBDC Monstruozz!. Al igual que la de Cheza-Argüez, la comparsa de Germán García no desaprovecha una frase: muchísimo contenido para desarrollar una gran idea, la de ese cementerio que es hoy en día la Universidad, que fabrica zombis sin rumbo ni mayor destino que la cola del paro. Golpearon además con dos buenos pasodobles, especialmente el segundo en el que comparan el trato del Ayuntamiento de El Puerto al grupo de los Majaras y el dispensado por el Consistorio gaditano a Pedro Romero, que sólo tuvo su merecido homenaje después de muerto. Un popurrí brillante en idea y ejecución cerró el gran pase de unos monstruozz que dan un pasito más en su evolución.

De una gran comparsa a una chirigota grosera, sin gracia y además, faltona. Los de-tallistas tiraron de chistes de sobra conocidos y groserías varias para componer un repertorio para olvidar. Se permitieron el lujo, además, de recriminar con malas formas a una compañera una crítica del año pasado, demostrando una vez más que la libertad de expresión que tanto se pregona en esta fiesta sólo vale si estás encima de las tablas. Su particular sentido del humor queda retratado en una escena, la de uno de los componentes acercándose al palco de las ninfas para preguntarles “si estaban con la regla”, ante la cara de estupefacción de las pobres chicas. Pura elegancia, vamos. Ante semejante nivel, difícil decir nada bueno de su actuación.

De hacernos olvidar el mal rato se encargó la comparsa de Tarifa, que puso un brillante final a la jornada. Buen nivel de letras, a cargo de Quique Parodi, y unas voces que si adornaran alguna comparsa de la capital arrastrarían seguro a un buen puñado de fans. Un grupo de altura y una interesante propuesta que puede y debe tener continuidad en cuartos. Y por hoy, como ellos mismos dijeron, hasta aquí hemos llegao

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