Bendición de Dios

Mea culpa

RESULTA paradójico que todos los males del carnaval lo tiene el Patronato. Hace unos días escuchaba a una agrupación foránea y no tuve más remedio que descojonarme cuando cantaban que era el culpable de que hoy no se le piropeara a las ninfas ¡ahí queda eso!

Otros arriman el ascua a su sardina cuando el reglamento no les beneficia (que no es lo mismo que cuando no se cumple), y deberían saber que el reglamento no es un capricho de cuatro mindundis que se reúnen en torno al concejal y con unas copichuelas de por medio, que debatimos a quienes podemos joder cada año. Ignoran (o se hacen el tonto) que antes de cambiarle una simple coma al reglamento, cada miembro de la Junta Ejecutiva celebra una asamblea con sus respectivos asociados y una vez APROBADOS por ellos se eleva al Patronato, que lo aprueba o lo rechaza.

También los políticos aprovechan la ocasión para sacar tajada y no hay un carnaval en que no se saque la misma nota de prensa, que la venta de entrada es una vergüenza y que el Museo no está listo. En cuanto a lo primero, decir que por segundo año la venta se ha hecho a imagen y semejanza de lo que pedían muchos aficionados, que decían que los de fuera eran más listos en internet que los propios gaditanos, y se ha demostrado que esa no era la causa, el problema es don dinero. De las tres mil entradas puestas en taquilla de semifinales, menos de un treinta por ciento las han comprado personas de esta tierra.

Los miembros del Patronato asumiremos siempre nuestros errores, pero nunca los de los demás, y ya puesto a recordar también tenemos algún que otro éxito como el rescatar el Gran Teatro Falla para todo el Concurso, ya que el Ayuntamiento de entonces solo quería la Final, porque temían que después de lo que había costado la remodelación volvieran a los palcos las ollas de menudo. Costó sudor y lágrimas y hubo algún que otros compañeros esquiroles que no secundaron el plante y llegaron a afirmar que les daba igual cantar en la Plaza Mina (textual). Tambien creo que ha sido un logro meterle el bisturí a la reventa, y si no que se lo pregunten a los que se tenían que llevar todo el año juntando para pagar una entrada. Lo dicho yo entono el mea culpa, por lo que esté mal hecho, y hay un año por delante para corregir errores, lo demás son rollos macabeos. A no ser que nos quieran echar la culpa hasta de la muerte de Sor María.

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