Desde nuestra batea

Cocina ancestral

LA cocina ancestral es transmitida por los mayores, es aquella que viene de siglos atrás donde unos pocos empezaron a tomar las calles para celebrar las llamadas carnestolendas, fiesta de la carne, antes de llegar la cuaresma. Los primeros recuerdos que tengo son a partir de los cinco años donde comienzo a degustarla, con el paso de los años esa cocina empezó a perder sus sabores, hasta pasar a degustarse sólo en fiestas privadas o restaurantes caros de nuestra ciudad. Afortunadamente, de nuevo y a partir de 1976, retomó el pulso y se convirtió en una marea imparable que nos lleva hasta nuestros días.

No cabe duda que la esencia de cualquier cocina que se preste hoy día a ser valorada debe de empezar por combinar los tres ingredientes más importantes de esta nuestra gastronomía gaditana; ingredientes que son, la sabiduría popular, la gracia y la música. A los forasteros que nos visitan cada año, o a los que por primera vez recibimos, les diría que van a conocer unas recetas maravillosas donde se mezclan el bullicio, la alegría y el cachondeo, con platos picantes, quizás menos elaborados que los que han tenido oportunidad de probar en nuestro selecto restaurante del Gran Teatro Falla.

La diferencia es que estos podrán digerirlos en cualquier esquina de nuestra ciudad, donde pregonarán toda clase de productos frescos, casi del día, que no sufren ningún control administrativo, ni reglas que corten su creatividad.

Que no tengan esa oficialidad no significa que se les humille y minusvalore, por ello, desde aquí pido a los responsables pertinentes que se les cuide, que aunque no formen parte de la carta de platos certificada por la autoridad competente, son un manjar en toda regla y merecen respeto por todo lo que aportan al genuino sabor del Carnaval Gaditano.

En definitiva, se trata de que cada uno disfrute a su manera estos días de nuestra cocina ancestral, que intentemos disfrutar y hacer disfrutar a todos porque es imposible quedarnos indiferentes, dejemos de lado las preocupaciones diarias y pasemos una semana de alegría volcándonos en y con la calle, esa calle que tantas satisfacciones nos da y a la que desde ya estoy echando de menos…

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios