Ser o no Ser

Los Beatles de Cádiz

F UIMOS una especie de Lennon & McCartney (con Harrison incluido por medio), pero como los Beatles, acabamos cada uno por nuestro lado y, en los últimos tiempos, enfadados y sin hablarnos. Pero creo que en el fondo nos respetábamos. Porque sabíamos que como nosotros dos ya nadie entendía esto. Evidentemente a los dos nos jodía que nos ganara el otro. Pero éramos especies en extinción. El pasodoble de Cádiz ni nunca fue gracioso ni nosotros lo inventamos así, pero lo intentamos elevar a la categoría de humor total. Y creo que lo conseguimos. Yo ya estoy en casa pero él sigue. Y al final del año pasado me propuse que ya estaba bien de mosqueos sin Yoko y nos propusimos vernos para aclarar cosas. Por desgracia, nuestro siguiente encuentro fue en un sitio triste, pero las putadas de la vida unen más que las copas, porque es cuando se da uno cuenta de verdad de lo que somos. A la hora de escribir esto, está a punto de empezar la final. Y si me lo permiten, me gustaría que ganara el Beatle que queda en activo. Porque cuando se vaya, la chirigota se quedará más vacía, más comparsa, y será una pena. Las críticas con humor duelen mucho más, y si solo es humor por humor ¿qué problema hay? La chirigota, tal y como la entendemos los dos, es como el Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band, un álbum global, sin fisuras y sin cortes. Escribir el disco de este año sé que le ha costado, porque yo también he vivido esas noches que nadie conoce, donde hay que crear para que otros rían lo que tu no puedes. Así que sea el premio que sea, adelante Paul, que te lo dice John (o no sé si es al revés).

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