Carnaval

'Araca' quiere concursar en Cádiz

  • La murga uruguaya se prepara para participar en el certamen oficial del Falla pese a las diferencias de reglamento

El año 2010 puede ser el primero en el que el concurso gaditano registre la participación oficial de una murga uruguaya. Araca la Cana, la agrupación de la que es dueño José Catusa da Silva y a la que homenajeó Juan Carlos Aragón hace un par de años, se está preparando en serio para esta posibilidad. Catusa está dispuesto a someterse a las peculiaridades del concurso gaditano y se lo toma como un reto: "Yo lo que quiero es que dejemos de usar sólo las palabras y pasemos al hermanamiento real de los carnavales de Cádiz y Montevideo, a que se produzca ese intercambio real más allá de la tradición que dice que la murga uruguaya la inventó un grupo que vino de Cádiz".

El empeño de Catusa es harto difícil, por más que él diga que ya lo tiene hablado con los componentes del conjunto y que estén de acuerdo. La principal dificultad es musical. Las murgas uruguayas, asimilables en componentes y temática a una más que a una comparsa, no utilizan normalmente música original, sino melodías conocidas, y tampoco se lo exige su reglamento. En el concurso oficial de Montevideo, ellos tienen 45 minutos para hacer sobre el escenario básicamente lo que quieran, aunque su actuación se estructura en cuatro partes de difícil distinción para el neófito: una presentación, en la que cuentan el tema bajo el que se presentan ese año; unos cuplés más largos que los de Cádiz, entreverado con una especie de popurrí, y una despedida en la que obviamente prometen volver al año siguiente y que es la parte más participativa y brillante, y en la que es fundamental abandonar el escenario por el patio de butacas y con un ritmo que se debe acompañar con palmas.

Adaptar todo esto a una presentación, dos pasodobles, dos cuplés con estribillo y un popurrí no parece una tarea fácil. Catusa lo admite, pero ya se ha encargado de pedirle al concejal de Fiestas de Cádiz, Vicente Sánchez, y a Paco Cárdenas que le envíen toda la documentación posible, incluido el reglamento del concurso del Falla. "Creo que para mí lo más difícil no es crear la música de pasodobles o cuplés, porque eso se aprende, sino cantar varias letras distinta con la misma música; creo que me perdería".

Hay más dificultades técnicas: la murga no usa guitarra, sino sólo percusión, la llamada batería: tres integrantes que tocan respectivamente platillos, bombo y redoblante (el equivalente a la caja). Es espectacular el efecto que consiguen, y el dominio de los ritmos. En cuanto a las voces, no sería tan complicada la adaptación. "Sólo hay una voz que aquí me parece imposible de conseguir -admite Catusa, que ya conoce los carnavales gaditanos- y es la del octavillita, ese agudo nosotros no lo tenemos".

"Este año tiene que ser -dice- porque además es importante para nosotros, Araca cumple 75 años en el Carnaval y yo cumplo 50 años de carnavalero, y además será el primer año que no concursemos en Uruguay, pero sí lo haremos en Cádiz". No obstante, hay más dificultades, como las económicas y prácticas que se podrían derivar de que la murga de Montevideo pasara las diferentes fases y tuvieran que permanecer un mes en España. " Ahí quiero ver yo el compromiso de las autoridades", dice José, que preconiza además que su iniciativa se complemente con la participación de algunas agrupaciones gaditanas en el largo concurso montevideano. "Yo pienso que sería un enriquecimiento mutuo bárbaro", asevera el entusiasta murguero, quien ya ha hablado con Vicente Sánchez sobre esta posibilidad. El concejal gaditano lo ve con buenos ojos, pero no deja de observar las numerosas dificultades que la idea presenta. El sueño de Catusa tiene un año por delante.

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