Charlas de ambigú

Aja

ESE es mi grito en el Teatro Falla. Me sale de dentro cuando algo me llega. No lo puedo evitar. Incluso me he llevado alguna regañina, pero ya a mi edad, evidentemente, creo que no conseguiré controlarlo. Es un grito de ánimo, de admiración y, por qué no, de envidia. Envidia por una frase, una rima o una idea que jamás hubiera sido de hilar. Por ello, y bajo este aja, permítanme que mi primer artículo en este Diario del Carnaval, mi primer aja vaya para mis compañeros del foso. Sin querer caer en el corporativismo, pero desde el cariño.

Para los que cada día le ponen firma y cara a sus opiniones y que en la mayoría de las ocasiones es denostada y menospreciada por los talibanes del Carnaval. Esos que rozan el concepto mafioso del o conmigo o contra mí. Mi aja para los Pepe Pérez, Tamara o Tente, que este año realizan las crónicas en los periódicos de la capital. Pero también para los que las hicieron otros años y que más de un marrón se tuvieron que tragar. Para el gran Enrique Alcina, para Pepe Monforte, mi querido Manolo Rocha, Bustelo, Juanma Romero, Justo Mata…

Porque en esto de la fiesta, todos tienen un papel. Está claro quiénes son los protagonistas, pero también quiero lanzar mi Aja por los que, de una forma u otra, nos cuentan los que hacen esos grandes protagonistas. Y lo personifico en los cronistas porque es lo que me pilla más cerca, pero se hace extensivo a fotógrafos, locutores, presentadores, cámaras, comentaristas, técnicos…

Mi Aja va para los que alguna vez se han tenido que tragar esa chulería de muchos copleros ante una crítica negativa de nuestra parte. Una opinión argumentada, una opinión, simplemente. Y siempre bajo el clásico argumento del que se siente maltratado del "¿tú qué has hecho en Carnaval?" o el "Pues sal tú y lo haces mejor". Incluso las amenazas a veces nada disimuladas de los más iluminados.

Por ello, va mi ánimo y mi admiración. Ánimo porque lo que hacen en ese foso (igual que el resto de los que cubren el eterno concurso) no está pagado ni física ni, en muchas ocasiones, sicológicamente. Y porque supone un esfuerzo que nadie puede imaginar. Sí, sí, los grupos ensayan cuatro meses. Los del foso casi se despiden de todo lo que es su vida durante un mes. De ahí también mi admiración. Y del nivel que le están dando a la cobertura del Carnaval con el esfuerzo que hacen todos los medios.

Y mi Aja es también de envidia porque muchas de las cosas que dicen jamás hubiera sido capaz de unirlas en una frase con sentido. Pero sobre todo, mi Aja de envidia es porque me encantaría ser uno de ellos. Menos mal que me han dejado esta ventanita. No sólo iban a tener ego los que salen…

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios