Desde nuestra batea

Adelante

REBUSCANDO en la historia del Carnaval hasta el pasado siglo, la presencia de la mujer en el concurso oficialista ha estado siempre mediatizada por apariciones efímeras, censuras, sumisiones, miedos, letras dedicadas por los de turno, despectivas, burlonas, irónicas... así fue la dinámica y constante de la misma, salvo el paréntesis temporal en donde el Coro Mixto que tuve la suerte de capitanear junto a Luis, los dos Antonio, mis amigos, una "mijita" grande de familia y muchos coristas, logró llegar a la cima por pleno derecho así como el de todas aquellas agrupaciones con presencia femenina que se animaron a participar bajo el lema bajo cero, es decir competir teniendo que demostrar mucho más que los demás.

En este concurso que ya finalizó, una de sus mejores aportaciones, para mí, ha sido el afianzamiento de la voz de la mujer y su presencia en las tablas del Falla. Han sorprendido en sus repertorios por la exquisita afinación y vocalización, voces limpias, transparentes, graves/agudos distinguibles al máximo, voces jóvenes, enérgicas a veces, subliminales otras, lejos de octavillas y contraltos desmedidos que tanto dañan a la sensibilidad de los oídos.

Mi respeto y admiración hacia todas ellas y desde este espacio que tengo el honor de compartir con mi compañero de viaje y que tanta ayuda y conocimiento de la fiesta me aportó sólo deciros, ¡ADELANTE!, ¡ADELANTE!, ¡ADELANTE!. Lejaim

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