Cádiz-Tenerife | Ambiente

Lo que el viento nos dejó...

  • Mucho frío, detalles aislados de Machís y dos 'goles chirigoteros' en una noche de mando y manta

Antifaz 100% cadista de un seguidor del equipo amarillo esta noche en Carranza. Antifaz 100% cadista de un seguidor del equipo amarillo esta noche en Carranza.

Antifaz 100% cadista de un seguidor del equipo amarillo esta noche en Carranza. / Marcos Piñero

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La afición del Cádiz no está viviendo un otoño-invierno especialmente lluvioso cuando acude a la llamada de su equipo, aunque no está sucediendo lo mismo con el frío. Esta noche, como otras veces desde noviembre, el viento ha provocado que la sensación de baja temperatura en cualquier lugar de la grada resultara notoria. Además de la incomodidad de soportar un Levante desagradable por naturaleza.

Unos 100 valientes tinerfeñistas han dejado atrás las Islas Afortunadas para estar con su equipo, a pesar de que ahora no cuaja y se aleja su verdadero proyecto y su objetivo. Han sido testigos del respetuoso minuto de silencio a la memoria de José Antonio Rodríguez Murillo, que fuera consejero del Cádiz, con los dos equipos rodeando el círculo central de un césped impecable, como hace mucho tiempo que no se disfruta.

Los aficionados han podido ver a algunos de los nuevos del mercado invernal después de dos encuentros lejos del Carranza. Machís y Querol han actuado de inicio, y el venezolano ha dejado esos detalles de velocidad y clase que le hacen ser diferente. Una grada que ha tratado de entrar en calor protestando una caída del ‘morenito’ en el área, que incluso algunos compañeros del delantero han reclamado como penalti.

Ese viento tan presente ha tenido un papel protagonista en el gol de Edu Ramos porque el centro del ex cordobesista se ha unido a la fiesta cambiando de dirección y engañando al portero del Tenerife. Un 'gol de chirigota' pero tan válido como cualquier otro.

El respetable se ha animado con el 1-0 y en mitad de febrero ha entonado aquello de “que bonito, que bonito, que bonito está mi Cádiz… que bonita es mi ciudad...” porque indudablemente huele a la fiesta grande la ciudad, el Carnaval, lo que ha entendido como pocas la hinchada del Tenerife, sabedora de lo que es ese jolgorio. Algún antifaz entre la masa social amarilla como anticipo de lo que está por llegar.

El 2-0 ha sido algo así como un buen remate a una parodia de cuarteto. Jairo Izquierdo ha fallado primero como un mal chiste pero ante dos defensores que ‘cantaban’ al viento ha sido el más listo para empujar casi en boca de gol. Se le fue el tiempo al Tenerife con la roja a Naranjo, el final del sueño insular en una de las cunas del Carnaval que vuelve a ser feliz y a sonreír más allá de las citas en el Gran Teatro Falla. Que dure la fiesta.

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