Cádiz CF

La urgencia de los puntos

  • Más allá de la meritoria reacción en Tenerife, el equipo amarillo está obligado a reencontrarse ya con la victoria después de encadenar cuatro duelos ligueros sin ganar

José Mari, rodeado de contrarios, y el isleño Germán se sujetan en un instante del partido entre Tenerife y Cádiz disputado el pasado domingo. José Mari, rodeado de contrarios, y el isleño Germán se sujetan en un instante del partido entre Tenerife y Cádiz disputado el pasado domingo.

José Mari, rodeado de contrarios, y el isleño Germán se sujetan en un instante del partido entre Tenerife y Cádiz disputado el pasado domingo. / lof

El Cádiz ha conseguido enderezar el rumbo en la faceta futbolística pero sufre un preocupante ahogamiento en la producción de puntos que ejerce de freno en su vano intento de progresar en la clasificación. Dos puntos de los últimos 12 disputados son muy pocos. Una vez superados los malos tragos ante Real Oviedo y Rayo Vallecano -con diferencia los peores encuentros del curso hasta a fecha, resueltos los dos con derrotas-, el conjunto amarillo dibuja dos caminos paralelos que le colocan en riesgo de adentrarse en una dinámica peligrosa, la del buen juego sin marcadores que valgan para dar un salto en la tabla. Por un lado, ofrece buenas sensaciones sobre el césped que invitan a la esperanza. Por otro, no es capaz de transformar en puntos esas prestaciones positivas.

La cuestión es cuándo logrará trasladar la mejoría al cómputo de resultados, que es lo único que cuenta a la hora de la verdad. La misión urgente es unir esos dos caminos para recorrer una sola senda.

Los gaditanos han sacado tres puntos con dos goles en el tiempo de prolongaciónLos amarillos marcan por primera vez en la Liga después de recibir un gol del adversarioLos diez puntos sumados en otras tantas jornadas se antojan escasos

El Cádiz plantó cara al Girona, tuteó al Córdoba en la Copa del Rey y no se achicó frente al Tenerife en territorio canario. Tiene más el balón y contiene las acometidas de los rivales salvo en acciones puntuales. Incluso hasta marca algún gol. Hasta ahí todo bien. El problema es cuando hay que dar un paso más. De poco sirve la consistencia si no llega la victoria porque siempre pasa algo que lo impide. Ante el Girona quedó patente la dificultad para acertar en el remate, al igual que en el choque copero, aderezado además con un par de errores defensivos que contribuyeron de manera decisiva a la eliminación. Frente al Tenerife, en un partido controlado por los gaditanos, la expulsión de Alfredo Ortuño poco antes del descanso cambió el panorama y el Cádiz pasó de dominador a dominado con un jugador menos.

LECCIÓN DE MIRANDA APRENDIDA A MEDIAS

Una vez más, una decisión arbitral más que discutible condicionó al equipo amarillo (de verde en el Heliodoro Rodríguez López, de nuevo con el mismo color que el césped). La cartulina roja que el madrileño Pizarro Gómez mostró al delantero entra en el terreno de lo subjetivo. Y la interpretación del colegiado fue tan rígida que puso el partido cuesta arriba para los gaditanos. La entrada sobre un contrario fue dura, aunque con una amarilla hubiese sido más que suficiente. Pero no. El árbitro adoptó la medida más drástica y perjudicó a un Cádiz que, en inferioridad numérica, se vio obligado a entregarse en cuerpo y alma a las labores defensivas. La plantilla aprendió a medias la lección de Miranda de Ebro, cuando Ais Reig se inventó la expulsión de Santamaría. La conclusión de cuerpo técnico y jugadores fue que no había que incurrir en el más mínimo error que justificara una decisión arbitral desmedida. Ortuño cayó en la trampa en Tenerife. Hizo una entrada fea y el colegiado hizo el resto.

A diferencia de lo sucedido un mes atrás en tierras burgalesas, cuando el equipo se descompuso tras la escandalosa a Santamaría, el conjunto de Álvaro Cervera supo aguantar el tipo aunque se vio sorprendido con un gol del Tenerife en la única mancha de una zaga que desempeñó un trabajo casi inmaculado.

el equipo demuestra que no se rinde nunca

Ese gol del cuadro chicharrero, sin embargo, sacó lo mejor del Cádiz, que nunca hasta ahora, desde el comienzo del campeonato liguero, había marcado un gol después de que lo hubiese hecho el adversario. En Canarias fue la primera vez que reaccionó tras un golpe cuando el encuentro parecía perdido. Reaccionó con rabia en una oleada final en la que halló la recompensa que había buscado pese a estar con uno menos. Fue la demostración más palpable de que el equipo no se rinde nunca mientras el balón esté en juego. Una seña de identidad innegociable. Marcó en el tiempo añadido -y casi se lleva los tres puntos con una ocasión más-, como ya hizo en la agónica victoria contra el Numancia. Dos goles en la prolongación con acento vasco (Garrido y Santamaría) que supusieron tres puntos más en la dura batalla por la permanencia.

No hubiese sido lo mismo haberse quedado atrás con 7 puntos que los 10 de ahora en una clasificación que no puede estar más apretada. La zona de descenso es una realidad (19º puesto) por segunda jornada consecutiva, pero es tanta la igualdad reinante que la décima posición queda a sólo tres puntos de los amarillos. Tan lejos, tan cerca. No hay alarma, pero debe sumar ya de tres en tres. Para salir de la zona de peligro no hay otra salida que la victoria, esa que tanto se resiste. El Cádiz vuelve al Ramón de Carranza el próximo domingo justo un mes después de su último triunfo, obtenido el 20 de septiembre frente al Numancia. El visitante será el UCAM Murcia, otro recién ascendido (y debutante en la categoría de plata) que está a tiro de un punto es un rival directo. Ganar es la clave más allá de la necesaria solidez que el conjunto de Cervera ha adquirido en los partidos más recientes.

una proyección que no es suficiente

Dos triunfos, cuatro empates y un póquer de derrotas no dan para nada más que diez puntos una vez transcurrido el primer cuarto del torneo de la regularidad. La proyección sería de 42 puntos puntos al final del campeopnato de Liga, una cifra que en principio se antoja escasa para evitar las cuatro plazas que condenan al descenso.

El balance numérico después del arranque liguero se queda corto y obliga al Cádiz a incrementar su producción sin dilación para contar con verdaderas opciones de renovar su continuidad en Segunda División A. El equipo consolida su juego pese a las bajas, pero faltan los puntos para ver la vida con otro cariz. José Mari y Abdullah ganan enteros como pareja en la medular a falta de la reincorporación de Garrido. Sobre ellos tres, cada uno en su papel, debe pivotar el juego de un equipo que, sin perder su equilibrio, está llamado a acometer la urgente tarea de reconquistar la victoria. El próximo domingo.

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