Cadiz CF

El sistema defensivo, una garantía de cara al futuro

  • Los amarillos logran el promedio de goles en contra más bajo en su historia en Segunda A

Servando despeja el balón en presencia de Marcos Mauro durante un encuentro del Cádiz fuera de casa. Servando despeja el balón en presencia de Marcos Mauro durante un encuentro del Cádiz fuera de casa.

Servando despeja el balón en presencia de Marcos Mauro durante un encuentro del Cádiz fuera de casa.

El Cádiz se quedó a las puertas de la clasificación para la fase de ascenso a Primera División tras perder su posición de privilegio en la última jornada de LaLiga 1|2|3 aunque el mal sabor de boca que dejó el cruel desenlace -derrota en el campo del Granada cuando dependía de sí mismo- no empaña la buena temporada de un equipo al que le faltó un paso más para acabar entre los mejores y poder luchar por el premio gordo. En los análisis posteriores al triste epílogo salieron a relucir las carencias: llegó sin fuelle, pocos disparos a la portería contraria, limitada efectividad en el remate, escasa producción de puntos justo en el momento más importante, en plena recta hasta la meta…

Pero si el conjunto amarillo fue capaz de estar toda la segunda vuelta -y parte de la primera- en las posiciones altas -sólo salió de ellas el día de la clausura- fue por una serie de virtudes que supo exprimir hasta el frenazo que sufrió en las últimas etapas. Salvo en las claras derrotas por en el terreno del Lorca (3-0) y el Barcelona B (3-1) -ante dos adversarios que descendieron a Segunda División B-, el Cádiz siempre se mostró como un rival muy difícil de superar. Era el más incómodo. Perdió siete partidos por un solo tanto de diferencia y otro por dos en aquel envite frente al Osasuna en el que llegó a desperdiciar hasta tres penaltis. Los 32 choques restantes los resolvió a partes iguales con 16 victorias y 16 igualadas.

La elevada dosis de eficacia de su sistema defensivo le permitió residir en la zona noble durante más de media temporada -algunas jornadas colocado en el segundo puesto, de ascenso directo- hasta que al final, en el tramo decisivo, su habitual solidez saltó por los aires hasta el extremo de recibir ocho goles en los últimos seis encuentros. Sólo en el duelo contra el Real Zaragoza -triunfo por 2-0-, incluido en esa media docena de citas, dejó el arco inmaculado y fue entonces, cuando abrió la portería contra sus rivales, se esfumaron sus posibilidades de sacar el billete para una fase de ascenso por la que había peleado hasta el último metro de una carrera que se hizo demasiado larga.

El retroceso que el equipo de Álvaro Cervera experimentó desde que alcanzó los 51 puntos -después sólo logró embolsarse 13 de los 36 que disputó- no impide que el balance global sea positivo apoyado en el asidero de la defensa numantina que le llevó a ser el conjunto menos goleado de la Liga con sólo 29 dianas en contra en 42 partidos, lo que supuso un promedio de casi 0,7 por encuentro -un 0,69-. Dejó la portería a cero en una veintena de compromisos -casi la mitad-, una cifra lejos del alcance de sus contrincantes. La clave radicó en un trabajo colectivo. Defendía los once que estaban sobre el césped.

La eficiencia de su sistema alcanzó su grado máximo hasta el extremo de que el Cádiz firmó la mejor campaña defensiva en su historia en la categoría de plata. Nunca había recibido menos goles en un campeonato compuesto por 42 jornadas. Incluso mejoró el saldo de la temporada 2004/05, la del último ascenso a Primera División, cuando contabilizó 30 tantos en contra.

Fue otra exitosa campaña en la que también subió a la élite, la 1984/85, cuando el Cádiz recibió menos goles que en la más reciente, con un total de 28 -uno menos- aunque en una Liga de 38 jornadas, cuatro menos que la actual, lo que se tradujo en una media de 0,73 tantos por partido. Ni en otros ascensos a la máxima categoría consiguió una marca tan baja de goles de los adversarios: 37 en el ejercicio 1982/83, 37 también en el 1980/81 -en ambos casos un promedio de casi uno por partido- y 42 en el 1976/77, todos con 38 jornadas.

La cifra de goles en contra del Cádiz es meritoria pero no es la más baja en la historia reciente de Segunda División A. En el siglo XXI, el equipo que cerró su meta con más acierto fue el Real Murcia, que terminó la campaña 2002/03 con solo 22 tantos en su portería y subió a Primera como campeón. Lo que sí es indiscutible es que la estructura defensiva con Álvaro Cervera mejora cada año. El equipo amarilló pasó de los 40 goles recibidos en la temporada 2016/17 a los 29 de la recién finalizada. En la memoria permanece aún aquella fase de ascenso a Segunda A en la que, de la mano del actual entrenador, el conjunto amarillo sólo recibió un tanto en seis encuentros -en 540 minutos-. Ese fue el secreto de aquella campanada y ese es el camino que pretende recorrer una vez más el Cádiz en busca del objetivo de la salvación antes de pensar en un reto más ambicioso.

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