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El reto de cerrar la puerta

  • Los problemas en la definición obligan al conjunto amarillo a aumentar la intensidad en defensa tras recibir un gol en cada uno de los últimos cuatro encuentros de Liga

Kecojevic (i), Rober Correa y Marcos Mauro se salidan tras una acción defensiva en un partido del Cádiz. Kecojevic (i), Rober Correa y Marcos Mauro se salidan tras una acción defensiva en un partido del Cádiz.

Kecojevic (i), Rober Correa y Marcos Mauro se salidan tras una acción defensiva en un partido del Cádiz.

Las dificultades que encuentra el Cádiz para trabar una relación de normalidad con el gol le obliga a tener que esmerarse en otras facetas menos lucidas pero productivas si se las apaña para desarrollarlas con eficacia. Hasta 25 remates necesitó en el reciente choque frente al Albacete para conseguir un tanto in extremis -ya rebasado el minuto 90- que al menos sirvió para esquivar la amargura que provoca toda derrota.

Mientras afina la puntería en los entrenamientos, el equipo amarillo además ajusta la maquinaria colectiva e individual con el reto inaplazable de desactivar al contrario, una práctica habitual que ha dado grandes satisfacciones en anteriores campañas a la escuadra dirigida por Álvaro Cervera. Ya lo logró en el Carlos Belmonte aunque con algún desajuste que acabó costando un gol que a la postre impidió el triunfo que persiguió con ahínco y que mereció según la opinión mayoritaria de los medios de comunicación.

Si no puede ganar los partidos en ataque, no le queda otra que hacerlo desde la defensa, como hizo la pasada temporada en innumerables ocasiones. El Cádiz afronta el reto, en su inminente regreso al estadio Ramón de Carranza, de dejar su portería a cero. Ya llega el momento. No es una cuestión baladí. Es el camino más corto y seguro para retomar la senda deseada en la Liga y reanudar la suma de puntos con largas zancadas de tres en tres.

El único triunfo de los gaditanos en la Liga 2018/19 -en las cinco jornadas tachadas del calendario- se remonta al primer capítulo en el único partido -contra el Almería- que ha conseguido dejar a cero el casillero de su adversario. Las siguientes citas, cuando llegaron los goles en contra, se resolvieron con tres empates y una derrota.

No es casualidad que coincida la portería inmaculada con el agradable sabor del éxito. Si no entra el balón en su propia puerta, basta con marcar un tanto en la del oponente para esbozar una sonrisa de oreja a oreja, como en el duelo inaugural con la diana de Álex Fernández.

Cuando los amarillos han empezado a recibir goles han desaparecido las victorias -con la excepción del envite de la Copa del Rey, un torneo que nada que ver con la competición doméstica- hasta el extremo de acumular cuatro compromisos de Liga sin poner en práctica el verbo ganar, que traducido en tiempo se extiende a un mes. Un gol en contra ante el Numancia, Oviedo, Mallorca y Albacete y puntos que se han ido al limbo. Hasta nueve se han escapado, tres más de los seis que ha sumado.

Es extraño que el Cádiz encadene cuatro encuentros con al menos una vez el balón metido entre sus redes. La pasada temporada llegó a enlazar un máximo de tres partidos consecutivos con un mínimo de un tanto en contra. Sucedió sólo una vez y en las últimas jornadas, en pleno hundimiento cuando peleaba por agarrarse a la fase de ascenso a Primera División. Entonces perdió en el terreno del Barcelona B (3-1), empató en casa ante el Tenerife (1-1) y cayó en Granada (2-1).

Si los de Cervera habitaron en la zona noble durante buena parte del curso anterior fue por una consistencia que le llevó a ser el equipo menos goleado de la categoría de plata, el único no alcanzó la barrera de los 30 -se quedó en 29-.

Los amarillos ofrecieron en Albacete unas sensaciones positivas que abren una puerta a la esperanza. Firmaron su mejor partido en defensa -concedieron sólo cuatro remates a su rival- y también en ataque en una señal de crecimiento pendiente de confirmación en citas venideras. Si la falta de puntería en el remate es una carencia que se puede paliar con insistencia, los fallos aislados en defensa cuestan caros, como ha quedado demostrado en los coletazos iniciales del campeonato. La historia de cada partido siempre está por escribir, pero a priori todo apunta que la portería a cero se antoja como una de las claves para que el Cádiz celebre la vuelta a casa con un triunfo que reafirme su mejoría. Regresará a su estadio 22 días después de aquel duelo contra el Real Oviedo que tan mal sabor de boca dejó.

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