Cádiz CF

Un poco de regularidad

  • El equipo amarillo, con una sola victoria en las últimas nueve jornadas, necesita una dosis de constancia en los dos choques definitivos para certificar el objetivo del 'play-off'

Los jugadores celebran uno de los goles del Cádiz de la presente temporada. Los jugadores celebran uno de los goles del Cádiz de la presente temporada.

Los jugadores celebran uno de los goles del Cádiz de la presente temporada. / lourdes de vicente

Laliga 1|2|3 llega a una situación límite en la que los fallos ya no están permitidos en plena recta final. Un simple error puede dar al traste con el objetivo de disputar la fase de ascenso a Primera División. El Cádiz ha gastado el comodín que tenía arrastrado por un recorrido plagado de dudas -hace menos de dos meses estaba metido en la pelea por el ascenso directo- y ahora más que nunca necesita poner en práctica el verbo ganar en los dos partidos que le quedan para poder asegurar al cien por cien su presencia en las eliminatorias. Si no lo hace, quedará a expensas de los marcadores que obtengan los rivales directos, que no son pocos. La ventaja es que, al contrario que el Numancia, el Oviedo y el Osasuna -los perseguidores más cercanos- depende de sí mismo para cruzar la meta entre los seis primeros clasificados después de haber habitado más de media temporada en la zona de privilegio. Lo tiene ensu mano.Lleva nada menos que 25 jornadas consecutivas en la parte alta pero aún debe certificar el pasaporte de manera definitiva. Ya sin margen de error, llega la hora de la verdad.

El conjunto amarillo se enfrenta en los últimos dos capítulos decisivos al Tenerife -el próximo domingo en el estadio Ramón de Carranza- y al Granada -el sábado 2 de junio en Los Cármenes- con la obligación de quedarse con todos los puntos en juego. No le queda otra salvo que los resultados de sus rivales directos le permitan amarrar la recompensa con un empate en el terreno de la escuadra nazarí.

El reto no puede ser más complicado frente a dos adversarios que en la práctica están casi descartados en la cruenta batalla que se libra en las alturas. El Tenerife ya ganó la pasada campaña en el Carranza en la Liga -luego perdió en el play-off en el choque de ida- y el Granada es el equipo con el tope salarial más alto, un claro síntoma de su potencial aunque no haya cumplido las expectativas.

La clave para que el Cádiz pueda acabar el torneo en el lugar que ha ocupado casi todo el tiempo radica en recuperar la fórmula de la regularidad que tanto éxito le dio justo antes del ecuador del campeonato. No hace falta sumergirse en una extensa dinámica positiva como las siete victorias consecutivas de la primera vuelta. Con dos son suficientes. Basta con una mínima dosis de constancia. La dificultad adquiere un rango superior si se tiene en cuenta que el equipo de Álvaro Cervera no se caracteriza por su vocación atacante y además suele tener problemas para marcar goles. Es el que menos anota -40 en total, de los cuales 17 en la segunda vuelta- de los que luchan por una plaza en la sala noble.

No es una misión imposible aunque la trayectoria de los amarillos en los últimos dos meses no es una invitación al optimismo. La pregunta que flota en el aire es si el equipo de Álvaro Cervera está en condiciones de capturar dos triunfos seguidos y además bajo la máxima presión que conlleva la necesidad de ganar. Los antecedentes más recientes reflejan que no lo tiene nada fácil. El balance de las nueve últimas jornadas habla por sí solo: una victoria -contra el Real Zaragoza-, seis empates -ante el Rayo Vallecano, Huesca, Almería, Sporting de Gijón, Real Valladolid y Albacete- y un par de derrotas -frente al Reus y al Barcelona Atlético-. Sólo en una ocasión ha logrado dos triunfos seguidos en la segunda vuelta: contra el Sevilla Atlético -en casa- y ante la Cultural Leonesa -como visitante- en los episodios 30º y 31º. Es la excepción de una segunda parte de la Liga marcada por una irregularidad que le impide respirar con total tranquilidad. Sólo ha celebrado la victoria en cinco de los 19 compromisos que ha disputado desde la 22ª jornada en adelente. Eso supone que el promedio es de un triunfo por cada casi cuatro partidos -ha perdido otros cinco y ha empatado nueve-.

Pese a todo lo que le cuesta vencer, el conjunto amarillo todavía está a tiempo de volver a la senda ganadora en el momento más determinante de la temporada. Lo tiene en su mano para competir por el ascenso. El primer paso, el próximo domingo en casa.

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