Cádiz CF

¿La bolsa o la vida?

  • La oferta por Álvaro rechazada da que pensar si se priorizará hacer caja o una plantilla de nivel

Cervera, junto a Álvaro García y Salvi Sánchez, posiblemente los dos jugadores más cotizados de la plantilla. Cervera, junto a Álvaro García y Salvi Sánchez, posiblemente los dos jugadores más cotizados de la plantilla.

Cervera, junto a Álvaro García y Salvi Sánchez, posiblemente los dos jugadores más cotizados de la plantilla. / fito c.

La importante oferta que el Cádiz ha rechazado recientemente por Álvaro García, con toda seguridad el futbolista de la plantilla que cuenta con mejor cartel a la hora de plantearse un traspaso, invita a reflexionar sobre las prioridades del club que preside Manuel Vizcaíno. La negativa a desprenderse del extremo utrerano a cambio de los cinco millones de euros ofrecidos por el Beijing Renhe de la emergente Liga china, más otro millón y medio en función de los objetivos conseguidos, da que pensar. Por más que resulte de lo más atractivo cerrar una operación suculenta que permita hacer caja, los responsables de la entidad meditarán y medirán con escuadra y cartabón cada paso porque tampoco pueden asumir sin más el riesgo de debilitar el plantel hasta tal punto que vaya a ser complicado pelear por la permanencia.

El director deportivo, Juan Carlos Cordero, trabaja desde que concluyó la temporada para el Cádiz, con la decepción que supuso quedar fuera del play-off de ascenso a Primera, con la premisa de mantener el nivel de las dos campañas anteriores. En la rueda de prensa en la que anunció que no renovarían a Barral, Abdullah y Jona también adelantó que saldrían otros futbolistas con contrato en vigor. Y, en efecto, semanas después se dio oficialidad al adiós a Carpio y Fausto Tienza. Cinco salidas, en realidad siete contando también con el regreso a sus clubes de procedencia de los cedidos Yáñez y Villanueva, y, por el momento, ninguna incorporación.

Quizás eso influya a la hora de valorar cualquier oferta que llegue por los jugadores con mejor cartel, como sucede igualmente con Salvi Sánchez, toda vez que no es necesario ser un lince para suponer que sondear el mercado en busca de refuerzos se convierte en una tarea aún más difícil cuando los demás equipos, rivales directos o no, son conocedores de que dispones de dinero por alguna venta realizada.

Hay tiempo de sobra para actuar correctamente, para acertar con las decisiones. Las prisas no traen nada bueno. En ese sentido, por ahora parece correcto no aceptar una oferta por debajo del valor que los rectores cadistas entienden que tienen futbolistas como Álvaro García o Salvi. Otra cosa muy diferente es si llega un club con el dinero de la cláusula de rescisión en la mano. Con los ocho millones fijados para estos dos casos no habría nada que discutir. No quedaría más remedio que asumir la pérdida de uno o dos puntales e iniciar la búsqueda de recambios de garantías con el condicionante de haber ingresado una importante cantidad. Cosas del fútbol. Cuando los demás clubes son conocedores de que dispones de efectivo en caja, cualquier jugador pretendido se encarece inexplicablemente...

Dicho esto, desde el punto de vista exclusivamente deportivo, posiblemente lo ideal sería que Álvaro y Salvi continuaran formando parte del grupo que comanda Álvaro Cervera. Ya sea porque el técnico es un amante del estilo de juego que practica el equipo amarillo, o porque se adapta como nadie a los mimbres con los que debe elaborar el cesto, el Cádiz de las dos últimas campañas no se comprende sin la participación de los dos puñales de los costados. Por soñar, legítimo sobre todo para la afición, que no quede. Mejor un once con Álvaro y Salvi que sin Álvaro y Salvi. Y si a ese titular puede añadírsele un delantero como el Ortuño de la primera vuelta de hace dos cursos, mejor que mejor.

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