Cadiz CF

Unidos por el éxito

  • Ramón Blanco y Mere hacen historia, con 27 años de diferencia, por ser los únicos entrenadores que han llevado al filial a ser campeón en Tercera

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Unidos por el éxito

Ramón Blanco Rodríguez y Baldomero Hermoso Herrera Mere, dos nombres unidos por la cara más amable del destino futbolísticos como entrenadores del Cádiz B. Dos cadistas que han pasado a la historia por llevar al filial amarillo al título de campeón en Tercera División. Con 27 años de diferencia entre una hazaña y otra, hay mucha similitud entre lo que consiguió el desaparecido preparador gallego y lo que acaba de hacer el técnico portuense. Mere toma el relevo a un emblema del cadismo, a una persona querida por todos, si bien ambos comparten el olimpo de los elegidos por entrar en la historia más brillante del segundo equipo de la entidad. Hace casi tres décadas Blanco no pudo acabar la faena porque Irigoyen puso en sus manos que lograra la salvación del primer equipo en la elite. Ahora, Mere tiene la posibilidad de cerrar ese círculo y de honrar la memoria de Ramón de la mejor manera posible.

No cabe duda que el fútbol ha cambiado mucho en 27 años, pero se da el caso de que el Cádiz B de la 1990-91 y el de la 2017-18 tienen muchas aspectos parecidos. Tanto es así que ambos pueden presumir de ser los únicos que han mirado al resto de equipos por encima del hombro al acabar la fase regular. Y eso no fue fácil porque a los yogurines de Ramón Blanco les tocó plantar cara a equipos como Racing Portuense, San Roque de Lepe, Algeciras, CD San Fernando, Coria o Écija Balompié. No menos complejo para los chicos de Mere para dejar por detrás a Ceuta, Algeciras, Atlético Sanluqueño, San Roque de Lepe, Xerez CD o Arcos. Dificultad grande en ambos casos.

Hace 27 años era impensable que el Cádiz B diera la campanada de ser el mejor del grupo X. Lo hizo gracias a una generación de jóvenes jugadores en la que brillaba Kiko Narváez. Junto al jerezano se pueden recordar otros como Maye, Mateos, Arteaga, Paz, Javi Germán, Fali Benítez, Juan Antonio, Juanma Escobar, Ricardo, Carlis, Yoi, Alejandro, Joaquinito, Aquino, León, Junquera... etc. Ramón Blanco arrancó con buenos jugadores, inexpertos pero interesantes, y aportó su sapiencia para formar un equipo, un conjunto campeón que daba gusto ver jugar. Que en 1991 fuera el mejor del grupo X de Tercera no fue casualidad. Se ganó el respeto en cada campo y cada encuentro. En aquel inolvidable 5-0 al Jerez Industrial o el día que entonó el alirón.

La entonces liguilla de ascenso la vio Blanco desde la distancia porque la destitución de Héctor Veira le abrió las puertas del banquillo del primer equipo. Pedro Pajuelo pasó del Balón al Cádiz B pero, por diversas causas, se perdió la magia y aquel grupo con Villanovense, Conquense y Poli Ejido fue una barrera insalvable para un equipo, pese a todo, con madera de campeón.

Mere ha tomado el testigo con el Cádiz B más profesional que se recuerda en cuanto a metodología de trabajo. El cuerpo técnico del portuense ha inculcado todos los valores adecuados para promesas, entre ellas el cadismo que brota por sus venas y las de su ayudante, un Raúl López que es amarillo por dentro y por fuera.

El filial actual ha logrado un punto más que el de hace 27 años, ha ganado un encuentro menos y ha conocido en la mitad de ocasiones que entonces, tres, el sabor de la derrota. Más goles a favor para los inolvidables pupilos de Blanco, aunque bastantes menos en contra para los chicos de Mere. También el filial del siglo XXI lidera el número de jornadas en primera posición, un total de 29. En la campaña 90-91 se mantuvo en lo más alto 16 semanas, que no está nada mal.

Hay muchos años de diferencia entre una cita y otra, ambas escritas en mayúscula, pero en la historia viva del cadismo perdurará que, por ejemplo, Maye ha encontrado el mejor relevo en David Gil, Juanma Escobar en Momo Mbaye, Paz en Sergio, Javi Germán en Duarte, Juan Antonio en Seth Vega, Fali Benítez en David Toro y Kiko en Manu Vallejo, por citar algunos casos salvando las distancias.

Hasta que no se demuestre lo contrario, Ramón Blanco y Mere ocupan un lugar en el olimpo de los elegidos en los 35 años de historia del Cádiz B. Son los únicos que han situado al equipo en el que es, hasta el momento, su techo. Si Mere hace una faena de 'dos orejas y rabo' en Teruel o bien lo consigue por el camino más largo -otras dos eliminatorias-, subirá otro peldaño más que le engrandecerá como brillante profesional del banquillo y como cadista, que son dos valores tan importantes como la formación y los resultados, los dos mandamientos de un filial.

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