Cádiz | Betis b · el ambiente

Pesadilla detrás de un silbato

  • Calamidad La afición abronca al árbitro y a Oli, acabando desmoralizada con todo

La afición del Cádiz se divorció ayer del arbitraje. Y con razón. Raúl Chavet García dejó una desazón enorme en el Carranza. Dos expulsados, una actuación horrorosa y una preocupante falta al respeto hacia los jugadores locales. Amenazó a Carlos Caballero y trató con la punta del silbato a muchos jugadores del equipo amarillo. Seguramente un buen informe arbitral mandaría a este malagueño a la nevera.

El Betis B fue recibido con insultos y Oli resultó abroncado al final del encuentro. No hay lugar al recuerdo para una grada que ayer sufrió en sus carnes un estilo de juego nada vistoso, menos aún en un filial. No obstante, analizándolo en frío, más de uno se habrá dado cuenta que si al Cádiz le fuese necesario haría lo mismo.

Jose González y Carlos Orúe estuvieron en Carranza; Muñoz, también. Brigadas Amarillas tuvo un detalle enorme al desplegar una pancarta en apoyo a Luis Escarti, solicitando su regreso para que no cese la "lucha por la cantera". Ojalá se hiciera realidad.

A vueltas con Chavet García, expulsó a Cifuentes, a Fran Cortés y al jefe médico, Nono Fernández Cubero. Le faltó echar a sus asistentes. Ni la reacción de la grada a vuelta de vestuarios, animando a su equipo con enorme fervor, ablandó a un colegiado que estaba por la labor de hacer sangre.

Derrota y pérdida de liderato. La gente, desmoralizada porque el Cádiz, eso que conste, tampoco dio la talla de equipo grande.

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