Cádiz CF

En Lugo empezó todo

  • El estadio del cuadro gallego fue la pista de despegue del Cádiz en el inicio de la escalada

Álvaro García celebra el gol decisivo que marcó en el campo del Lugo en la primera vuelta. Álvaro García celebra el gol decisivo que marcó en el campo del Lugo en la primera vuelta.

Álvaro García celebra el gol decisivo que marcó en el campo del Lugo en la primera vuelta. / lof

El Cádiz vuelve a medirse al Lugo cinco meses después de aquella importante victoria conseguida en el estadio Ángel Carro que supuso un giro radical en el rumbo del conjunto amarillo. Los gaditanos comparecieron en territorio gallego en la 12ª jornada de Liga con el agua al cuello. Encadenaban tres capítulos en la 19ª posición, anclados en zona de descenso, y la preocupación iba en aumento porque el equipo, aunque competía, no terminaba de arrancar. Llevaba cinco encuentros seguidos sin poner en práctica el verbo ganar en los que sólo había sido capaz de sumar tres puntos de aquellos últimos 15 (derrotas frente a Oviedo y Rayo Vallecano con mala imagen y empates contra Girona, Tenerife y UCAM Murcia).

La escuadra dirigida por Álvaro Cervera se desplazaba al Norte peninsular a finales de octubre envuelto en un mar de dudas y se citaba con un adversario en plenitud, que ocupaba la tercera plaza y en ese momento presentaba sus credenciales para la batalla por el ascenso. El crédito del preparador cadista estaba al límite, a punto de agotarse, hasta el extremo de que una semana más sin una cosecha productiva le hubiese costado el puesto.

Cuando más se torcida se presentaba la situación, el Cádiz emergió con una victoria por la mínima que supuso un antes y un después. En el segunda parte, Nico Hidalgo robó el esférico cerca del área contraria, sirvió a Dani Güiza y el jerezano, pura maestría, dejó solo a Álvaro García delante del portero con un genial taconazo marca de la casa que el utrerano aprovechó a la perfección para firmar su primer gol de la temporada en el que también fue el estreno de triunfos a domicilio de los amarillos. Tres puntos de oro que dieron tranquilidad y sacaron a los gaditanos del sótano de la clasificación para no volver jamás. Esa fue la conjura del vestuario.

Lugo se convirtió en la pista de despegue de un equipo que desde entonces va lanzado y aún no conoce cuál es su límite. En unos meses pasó de ser candidato al descenso a indiscutible aspirante al ascenso por la vía de la promoción. Cervera se salvó a lo justo, el equipo se reactivó con una sobredosis de autoestima y desde instante la historia cambió de arriba abajo como de la noche de la mañana. El Cádiz empezó a funcionar como un reloj suizo, pasó de la vulnerabilidad a una solidez consistente, se transformó en un rival incómodo, difícil de superar, y su irrefrenable producción le llevó en poco más de un mes de la parte trasera a la zona vip, de la que ya no se ha movido ni tiene la más mínima intención de hacerlo.

El éxito en el campo del Lugo -hasta la fecha del mal recuerdo por aquella derrota por 3-1 en la eliminatoria de ascenso a Segunda en la temporada 2011/12- fue el principio de una dinámica excelente. Los amarillos se adentraron en la senda de la regularidad y ahora, una vuelta después, repiten enfrentamiento pero esta vez no para salir del descenso, sino para afianzar aún más el reto del play-off.

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