Cadiz CF

Ilusión y necesidad

  • El conjunto amarillo, con la novedosa presencia de Salvi, busca un impulso a domicilio con el que meter presión a sus rivales directos después de tres empates consecutivos

La apasionante LaLiga 1|2|3 se adentra en un episodio más del largo sprint definitivo de la temporada con la victoria como un bien necesario para todos los equipos que aprietan el acelerador, inmersos en la ardua tarea por cumplir sus objetivos. El Cádiz, algo atascado en las últimas semanas -tres puntos de nueve-, cruza España de Sur a Norte y se presenta en el campo del Reus Deportiu en la 35ª jornada -a partir de las cuatro de la tarde, ofrecido en directo por televisión a través de los habituales canales de pago- con la urgencia del triunfo después de encadenar tres empates consecutivos -frente al Huesca, el Rayo Vallecano y el Almería- que le obligan a dar un paso al frente para mantener el pulso en la parte alta de la categoría de plata, en la que reside de manera ininterrumpida desde el 16º capítulo.

Es ahora cuando más complicado resulta agarrarse a una zona de privilegio por la que pugna una docena de equipos, algunos de ellos con mayor poderío económico. Casi nada. Llegados a este punto del torneo, no se trata tanto de no perder -hace falta algo más que coleccionar empates- sino de vencer sin rodeos para pujar con garantías por la recompensa más jugosa.

La clave radica en sumar de tres en tres siempre con ilusión, sin más presión de la que quieran ponerse el cuerpo técnico y los jugadores de un Cádiz al que pocos se atreven a restar un ápice del mérito que acumula desde su retorno a Segunda División A. La memoria en el fútbol, asociada por costumbre a la volatilidad, retiene en este caso el brillante recorrido de un equipo que no hace ni dos años todavía buscaba la manera de salir del pozo y ahora, sin apenas transición, traspasa de largo el objetivo de la permanencia y se empeña en seguir haciendo historia con una hazaña difícil pero no imposible. De ahí la importancia de cada partido.

Con sus virtudes y sus defectos, el conjunto amarillo sueña y hace soñar con la proeza del salto a Primera División, pero paso a paso, sin olvidar la relevancia de lo inmediato.

La misión de la sobremesa del sábado en Reus se presenta más complicada de lo que parece en un duelo de intereses contrapuestos. Una auténtica final, como los son todos los encuentros hasta el primer fin de semana del próximo mes de junio. Mientras los amarillos pretenden atornillarse en las alturas, los locales se fijan el reto de recuperar la tranquilidad en la tabla después de sufrir dos derrotas consecutivas a domicilio -enmarcadas dentro de los parámetros de la lógica- contra el Real Valladolid y el Sporting de Gijón. El conjunto gaditano parte desde la cuarta posición con 57 puntos, a cuatro de los dos de cabeza -de ascenso directo- y con cuatro por encima del séptimo -se meterán en el play-off los que acaben entre el tercer y el sexto peldaño-. El cuadro reusense es inquilino de la 15ª plaza con 41 puntos, sólo cinco de margen sobre el descenso, una situación apurada que les empuja a ir a por todas. Con este panorama, la intensidad está servida sobre el tapete. Hay mucho en juego.

La diferencia clasificatoria entre uno y otro de 16 puntos queda difuminada a la hora de la verdad cuando el balón empieza a rodar sobre el césped. Si por algo se caracteriza el Reus es por la fortaleza que ha creado en su feudo, sobre todo en tiempos recientes. Allí ha ganado tres y empatado dos de sus últimos cinco partidos sin haber recibido un solo un gol en una demostración diáfana de su poderío cuando se emplea delante de su afición. Y la escasez de gol es el principal problema del Cádiz. El cuadro catalán es un adversario incómodo, como puso de manifiesto en el enfrentamiento en el Carranza de la primera vuelta, resuelto con triunfo por la mínima de los amarillos gracias a un tanto de Carrillo.

La escuadra de Álvaro Cervera comparece en la comunidad autónoma de Cataluña con la novedosa presencia de Salvi, baja en las últimas dos citas tras unas molestias musculares en una pierna que ya ha superado. El sanluqueño es uno de los pilares de un Cádiz que no consigue ganar sin él -dos igualadas y una derrota en los tres envites ligueros sin su participación-. El 7 regresa a la banda derecha y evita que el entrenador tenga que hacer experimentos que no siempre salen bien. Con los que no puede contar Cervera son con Alberto Perea y David Barral por problemas físicos. Pese a las bajas importantes del jugador más imaginativo en ataque y el único delantero que ha marcado en 2018, la ambición de los amarillos es máxima. Buscan una victoria que elimine el mal sabor de boca que dejó el empate sin goles en casa frente al Almería y permita como mínimo conservar la distancia con los perseguidores, sin perder de vista a los rivales que van por delante. La Liga está que arde y la de hoy es una buena oportunidad de dar un golpe sobrela mesa.

Los gaditanos quieren ganar en un campo donde sólo lo han logrado el Rayo Vallecano -0-2 en la décima jornada- y el Lugo --0-1 en la 22ª-. Madrileños y gallegos muestran que el camino a seguir es dejar la portería a cero, una de las especialidades del Cádiz. Por algo es el equipo menos goleado de la Liga -sólo 20 tantos en contra-. Eso sí, la realidad es que el triunfo es un botín que se le resiste en una segunda vuelta en la que sólo lleva cuatro victorias en 13 jornadas. La última la consiguió en León a domicilio. No se le dam jugar fuera de casa.

Cervera anunciaba el pasado jueves que la idea es cambiar algunas cosas en busca del triunfo. No se sabe si se refería al sistema de juego o a los jugadores y por ello la alineación es una incógnita, un secreto de Estado aunque hay un bloque consolidado que será la base sobre la que se apoye el míster. Alberto Cifuentes apunta una semana más como guardián del arco, escoltado en principio por Rober Correa, el capitán Servando, Kecojevic y Brian o Carpio. Jon Ander Garrido y Álex Fernández son fijos en el centro del campo, flanqueados en los costados por los puñales Salvi y Álvaro García. La duda es si el técnico apuesta por un trivote o por dos puntas. Si se decanta por la primera opción, Eugeni se unirá a la media y hará de enlace con la delantera. Si se decanta por la segunda, debe elegir entre Jona, Carrillo y Dani Romera. Este último podría volver a la titularidad después de disputar los minutos finales del duelo ante el Almería tras cinco partidos de baja por lesión.

Otra opción es que despliegue una 5-3-2 como el año pasado en la visita al Girona. Nada se puede descartar si el propio entrenador anuncia la intención de hacer modificaciones.

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