Cádiz CF

Motivos para fiarse del banquillo

  • El buen rendimiento ante el Espanyol de muchos de los menos habituales del Cádiz en Liga invita al optimismo de cara a dar continuidad a la recuperación

Azamoum y Lekic, goleadores en Copa, se abrazan en presencia de Edu Ramos, Perea y Mauro. Azamoum y Lekic, goleadores en Copa, se abrazan en presencia de Edu Ramos, Perea y Mauro.

Azamoum y Lekic, goleadores en Copa, se abrazan en presencia de Edu Ramos, Perea y Mauro. / Julio González

Pues al final va a resultar que la plantilla del Cádiz es mejor de lo que parecía. La marcha de un jugador tan determinante como Álvaro García, las lesiones de hombres importantes, especialmente el caso de Garrido, y la tardía llegada de otros han propiciado que Álvaro Cervera no haya podido disponer de casi todos sus efectivos hasta hace bien poco. Además, las circunstancias mandan y se ha visto obligado a dar una vuelta de tuerca a su sistema. Todas estas adversidades han pasado factura durante dos meses pero el trabajo empieza a dar sus frutos.

En efecto, la victoria del pasado fin de semana en Lugo (1-2), un triunfo importantísimo porque ponía conclusión a una mala racha sin vencer de nada menos que nueve jornadas, no se ha quedado ahí sino que ha tenido continuidad con el meritorio 2-1 conseguido este jueves en el Ramón de Carranza contra el Espanyol en la ida de los dieciseisavos de final de la Copa del Rey.

Chispa de Salvi, goles de Lekic y Azamoum, partidazo de Agra y minutos para el canterano Sergio González

El resultado positivo, al margen de colocar al conjunto amarillo en clara disposición de pelear el próximo mes de diciembre en Cornellá por el pase a los octavos del torneo del KO, corrobora la línea ascendente a la que ya se apuntó en Almendralejo contra el Extremadura, sin la más mínima fortuna (2-1), e incluso en la capital gaditana ante el Sporting de Gijón (0-0). El camino a seguir, sin duda.

Curiosamente, el cambio de dinámica se ha producido coincidiendo con la acertada decisión del entrenador de variar sus planteamientos de los últimos dos años y medio. Sin Alvarito en el plantel y con Salvi lejos de su mejor momento, optó por buscar la velocidad por dentro situando al canterano Manu Vallejo como punta de ataque, acompañado en los costados por futbolistas como Jairo, que también tiene desborde, o Aketxe, con capacidad para asociarse y una extraordinaria pegada en las acciones a balón parado.

Igualmente, el trivote ha pasado de ser una alternativa a proponerse como la piedra angular del dibujo. En este sentido, la presencia en el grupo de mimbres como los que hay este curso para el centro del campo han facilitado las cosas. A la fiabilidad de Garrido, cuya recuperación de los problemas físicos que arrastraba desde la recta final de la anterior campaña prácticamente ha coincidido con el reencuentro del Cádiz con las sensaciones y los marcadores favorables, se le añade la vuelta del roteño José Mari, que se perdió casi toda la pasada temporada por culpa de una grave lesión y, aunque aún no ha ofrecido su mejor cara, se antoja una pieza de mucho peso en el esquema, y el definitivo despegue de Álex Fernández como referencia en la zona ancha, tanto por su buen hacer con y sin balón como por su polivalencia para actuar en varias demarcaciones.

Pero por si fuera poco, este ejercicio se ha fichado muy bien para la parcela central del campo. De hecho, así lo confirma el rendimiento que vienen ofreciendo Edu Ramos, utilizado por Cervera casi desde que aterrizó también para parchear el medio de la defensa, a causa de las bajas de Servando, Kecojevic y Marcos Mauro, y el francés Karim Azamoum, que después de gustar en pretemporada pasó a un segundo plano pero que ahora empieza a convencer al aprovechar sus oportunidades. Contra el cuadro espanyolista, incluso, se convirtió en el autor del tanto de la victoria.

Quizás porque el fútbol tiene mucho que ver con los estados anímicos, con la confianza, el caso es que la recuperación de sensaciones en las últimas semanas, rubricada con dos triunfos seguidos, produce una especie de efecto dominó que provoca que los cambios que efectúa el técnico no sólo apenas afectan al bloque sino que incluso pueden abrir nuevas vías que explorar.

En la cita copera de esta semana, por ejemplo, Lekic volvió a la titularidad y marcó su primer gol; el portugués Agra también actuó desde el inicio y completó una magnífica actuación; Salvi evidenció síntomas de una más que esperada mejoría y hasta el canterano Sergio González dispuso de minutos en la segunda mitad. Y todo ello, sin que el equipo se resintiera lo más mínimo, hasta el punto de que no sólo tuteó al quinto clasificado de Primera División sino que incluso le hizo hincar la rodilla.

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