Cádiz CF

Cambio de sistema

  • Más que el acierto con las sustituciones ante el Elche, Cervera demuestra sus dotes al introducir una modificación a tiempo para atacar una defensa de cinco

Álvaro Cervera hace indicaciones justo delante del banquillo cadista. Álvaro Cervera hace indicaciones justo delante del banquillo cadista.

Álvaro Cervera hace indicaciones justo delante del banquillo cadista. / Jesús Marín

Al César lo que es del César. La remontada de este domingo ante el Elche, con goleada final, no habría sido posible sin el acierto de Álvaro Cervera al tomar la decisión en el descanso de realizar dos sustituciones que, más allá de los nombres, dieron el resultado apetecido por lo que repercutió en el dibujo. Más que nunca, lo planteado en la pizarra surtió efecto sobre el césped.

Aunque en la rueda de prensa posterior al encuentro el técnico restó importancia a los cambios que realizó para afrontar la segunda parte, aseguró que el resultado, el 5-1, no era real, dejó claro que en el fútbol no le gustan estos vaivenes e incluso se atrevió a apuntar a la suerte como factor determinante en lo acontecido, lo cierto es que su visión de lo que había ocurrido en el primer tiempo y cómo combatirlo tuvo una importancia suprema. Por más que ni hiciera mención sobre el problema que detectó en los 45 minutos iniciales y su apuesta para enmendar la plana, parece merecido señalar al entrenador como principal responsable de la victoria lograda.

Con Lekic fijando a los centrales y Manu Vallejo a su alrededor, Salvi y Jairo abrieron el campo por los costados

Y ello es así porque Cervera rectificó antes de que fuera ya imposible hacer nada. Pese a que durante la semana se habían barajado varias posibilidades respecto al planteamiento que propondría el conjunto de Pacheta, finalmente el preparador y sus colaboradores optaron por alinear un once dispuesto a presentar oposición a un bloque que saltó al césped del Ramón de Carranza con cuatro defensas... El problema es que el Elche salió con tres centrales y de ese modo cerró las vías de acceso a los encargados de entrar por velocidad por dentro, Manu Vallejo y Jairo.

Excepto en la oportunidad fallada por los amarillos en el primer minuto, los alicantinos apenas sufrieron para mantener su portería alejada del peligro hasta el intermedio. Además, sacaron petróleo de los robos de balón para hilvanar rápidas salidas con las que inquietar a Alberto Cifuentes. De hecho, antes de que Sory anotara el 0-1 los franjiverdes ya habían disfrutado de dos buenas ocasiones para marcar.

Los jugadores cadistas se estrellaron una y otra vez contra un muro y, presos de su propia impotencia, enfilaron el camino de los vestuarios con malas sensaciones y casi más preocupados en criticar las decisiones arbitrales que en buscar soluciones. Claro que esa labor le corresponde sin duda más al entrenador, que para eso está. Y a fe que está para eso.

En la caseta, Cervera movió ficha, dos piezas en concreto. Pero no porque los elegidos para no saltar ahora al campo lo hubiesen hecho mal o regular, sino como manera de contrarrestar el planteamiento de los ilicitanos.

Ager Aketxe y Álex Fernández dejaron su sitio a Dejan Lekic y Salvi Sánchez con el objetivo de que el extremo sanluqueño percutiera por la derecha con su rapidez, que no es precisamente la virtud del mediapunta vasco, y el delantero serbio fijara a los centrales, con Manu Vallejo a su alrededor para aprovechar los espacios y Jairo desplazado al costado para entrar por velocidad y desborde por la izquierda, en donde Álex asegura posesión pero no profundidad.

El cambio de sistema no pudo resultar mejor. Un acierto pleno. Si bien el nuevo dibujo propició que la zona ancha se quedara más desguarnecida, un riesgo que exigía la máxima concentración de los mediocentros y la defensa y que había que correr para levantar el marcador adverso, los hechos acabaron premiando la valentía y la ambición, aderezadas por una actitud encomiable.

El Cádiz asaltó la banca por la derecha, por la izquierda y, ya con el Elche hundido, también por el centro. Lekic y Salvi, los dos sustitutos, lo bordaron. La efectividad posibilitó la goleada. Y, en las contadas aproximaciones de los visitantes, Cifuentes impidió que se metieran en el partido. Todo salió redondo.Sin Alvarito García en el plantel, el equipo de Cervera no sólo se ha reinventado para atacar con velocidad por dentro sino que, si resulta necesario, propone una alternativa que combina rapidez por los costados y por el centro. Por uno u otro lado, a buen seguro el camino hacia el éxito.

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