Cadiz CF

Buenas sensaciones sin recompensa

  • El Cádiz, superior y con varias ocasiones desperdiciadas, cede en la tanda de penaltis ante un Las Palmas que se mide esta noche al Betis en la final

Manu Vallejo golpea el balón mientras es perseguido por Álvaro Lemos, jugador de Las Palmas. Manu Vallejo golpea el balón mientras es perseguido por Álvaro Lemos, jugador de Las Palmas.

Manu Vallejo golpea el balón mientras es perseguido por Álvaro Lemos, jugador de Las Palmas. / fotografías: JESÚS MARÍN

El Cádiz se quedó a las puertas de la final del Trofeo Carranza tras caer en la tanda de penaltis frente a Las Palmas después de un partido finalizado con empate a uno gracias al gol de Salvi en el tiempo de prolongación. El conjunto amarillo, sin el concurso de Álvaro García, ofreció buenas sensaciones en la primera parte, muy superior a su rival, en la que mereció escaparse en el marcador, y se espesó algo en la segunda aunque puso corazón hasta forzar la tanda de penaltis, en la que no estuvo atinado. El conjunto insular será el rival del Betis en la final esta noche a partir de las once menos cuarto.

Álvaro Cervera tiró de un once que siguió la línea de la pretemporada, con la presencia del canterano Manu Vallejo en la banda izquierda y de José Mari en la medular en busca de minutos para ponerse a tono después de un largo periodo de ausencia. Y tres jugadores vivieron de inicio su primer partido como cadista en el Carranza: Matos, Salvador Agra y Mario Barco. Álvaro García y Salvi empezaron en el banquillo.

Los dos equipos salieron como cansados, con poco ritmo, como pensando en que quedaba toda la noche por delante. si acaso un poco más de intensidad por parte de los locales por aquello de que se presentaban ante una afición que ni mucho menos acudió en masa al estadio pese a que los abonados no tenían que pagar.

Una duda de David Gil junto a la portería con el balón en juego en el minuto 4 propició el primer sobresalto, que no pasó a mayores tras rebotar el balón en Rubén Castro y perderse por la línea de fondo.

Los anfitriones se hicieron casi en silencio con el control de la situación con una telaraña tejida desde arriba y repliegue cuando la. Metieron una marcha más que un rival que por momentos se sintió incómodo. En el 10, Aketxe dio una muestra de lo importante que puede ser con un zurdazo desde un costado de la frontal que obligó a Raúl Fernández a estirarse al máximo para desviar la pelota y evitar el 1-0.

La réplica de los canarios, en el 13, la puso Rubén Castro con un cabezazo que se marchó por encima del arco. Poco más hicieron los de Manolo Jiménez en los 45 minutos iniciales. Alguna llegada empujados por su calidad pero con escasos argumentos. Mientras, los locales se adueñaron del esférico con una facilidad inesperada y hasta dispusieron de alguna ocasión clara para covrar ventaja. La tuvo Mario Barco en el 26 tras un error clamoroso de la zaga visitante, pero el navarro. Solo delante del portero, intentó regatear en lugar de tirar y se encontró con la mano de Raúl Fernández.

Insistió el Cádiz con acciones combinativas y contragolpes peligrosos. En 31, Salvador Agra cayó dentro del área tras ser tocado por Benito pero el árbitro no consideró suficiente el contacto como para señalar penalti. Los gaditanos ya estaban inmersos en plena vorágine ofensiva. Merecieron un gol como mínimo, sino más, pero se estrelló contra la inspiración del cancerbero insular, auténtico sostén de su equipo. Si el Cádiz no se fue al descanso con la semifinal casi resulta fue gracia a él. Si antes había ganado el mano a mano a Bacrco, en el 37 sacó un derechazo en boca de gol del navarro que llevó el balón a besarse con el poste. En el 40, Raúl Fernández repelió un latigazo de Álex desde el borde del área y también rechazó el posterior disparo de Barco, desesperado ante tanta ocasión frustrada por el arquero. Ya en el 45, Salvador Agra, muy activo, llegó hasta los dominios canarios pero su misil se escapó muy cerca del larguero.

Los de Cervera hicieron todo lo que debían menos alojar el balón en la portería a la espera de una segunda mitad que comenzó con la presencia de Servando en lugar de Kecojevic.

Las Palmas trató de meterse en el partido n la reanudación aunque el primero en buscar la portería fue Manu Vallejo con un intento que terminó en la grada. Los canarios, que no había hecho nada, fabricaron un gol en el 56 que se sacaron de la manga entre Fidel y Rubén Castro. El extremo centro con precisión al corazón del área y el artillero, solo y en posible posición de fuera de juego, acertó con un cabezazo que se coló en la portería pegado junto a un poste.

Así de injusto es el fútbol, que premia al que da con la tecla y castiga al carente de puntería.

El Cádiz daba la sensación de haber dejado pasar su mejor momento cuando se veía obligado a ir a remolque de un 0-1 que le pesó. Se topó con un adversario que se tornó rocoso, convencido de guardar la renta como oro en paño, sin reparos en parar el juego a base de faltas. Empezó el carrusel del cambios y el duelo decayó con tanto relevo, aunque el Cádiz nunca dejó de intentarlo con algunos chispazos, incluidos los protagonizados por el debutante Juan Hernández y Alberto Perea. Pero fue Salvi el que empató sobre la bocina con un derechazo mortal de necesidad que esta vez sí dejó sin respuesta al portero. Fue la única ocasión de los locales en el segundo acto, suficiente para mandar el duelo a la tanda de penaltis, en la que la balanza se inclinó de lado de los insulares.

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