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Álvaro y Salvi no están en venta

  • El club se remite a la cláusula de rescisión y niega que sea poco menos que imprescindible hacer caja

Álvaro García y Salvi beben agua durante una sesión preparatoria en El Rosal. Álvaro García y Salvi beben agua durante una sesión preparatoria en El Rosal.

Álvaro García y Salvi beben agua durante una sesión preparatoria en El Rosal. / fito carreto

Soplo de aire fresco para Cervera y la afición en pleno verano. Cuando todo apuntaba a que el Cádiz de la próxima temporada tendría que reinventarse al dejar de contar en su plantilla con dos puñales por los costados como son Álvaro García y Salvi, ahora resulta que el propio presidente de la entidad no ve tan claro que los dos futbolistas vayan a abandonar la disciplina cadista.

En efecto, Manuel Vizcaíno ha confesado en los micrófonos de Canal Sur Radio que "Alvarito ni está en venta, ni queremos que se venda", mientras que en el caso de Salvi Sánchez ha admitido que "tiene muchas novias y quiere crecer, al igual que el club, así que vamos a esperar para ver lo que dice el mercado".

Aunque el director deportivo, Juan Carlos Cordero, ha dicho por activa y por pasiva que trabaja en pos de reforzar la plantilla con la premisa de que Álvaro y Salvi saldrán, e incluso el mismísimo Cervera reconoció tras el encuentro del pasado miércoles por la noche en el Arturo Puntas Vela de Rota contra Los Barrios que tiene la impresión de que hay que venderlos no ya para crecer sino para poder jugar, Vizcaíno manifiesta en público lo que manifiesta y fuentes del club aseguran que en privado va más allá al apuntar que no tiene la intención de traspasar a ninguno de los dos, ni a Álvaro ni a Salvi.

De hecho, en el citado programa radiofónico el dirigente expresó su deseo respecto a Alvarito al señalar que "lo que me gustaría es que el 1 de septiembre jugara en el Cádiz".

Consciente del interés que ha suscitado el extremo utrerano, tentado incluso por una cuantiosa oferta china que en todo caso no satisfacía la cláusula de rescisión, admite que "Alvarito es un jugador de la primera plantilla cotizado por lo bien que lo ha hecho, pero el precio lo fija la cláusula, no vamos a negociar nada, no lo queremos vender. Está en el mercado porque es un jugador cotizado. Le dijimos que no a la oferta china ya que entendimos que no era su precio. No queremos subastarlo, queremos que se quede".

Descartado cualquier hipotético interés del Sevilla -"nadie se ha dirigido a nosotros para tratar el asunto y además es una época de muchas especulaciones", razona-, Vizcaíno asume que el equipo amarillo será más competitivo manteniendo las bandas como hasta ahora y por ello insiste en su entorno cercano en la consigna de que los dos futbolistas no están en venta.

Es más, fuentes de la entidad revelan que el mandatario en los últimos días muestra sobre las cuestiones económicas un optimismo y entusiasmo que invitan a pensar en alguna buena nueva. La idea de dejar de ser pobres planea sobre la cabeza de Vizcaíno, que siempre se ha mostrado convencido de que la única justificación de vender es crecer y si no es para crecer no tiene ningún sentido vender. Parece lógico.

Que se remita a la cláusula de rescisión de los extremos (8 millones la de Álvaro y 6 la de Salvi), por lo tanto, no debe resultar extraño. No obstante, sí se antoja una contradicción que la dirección deportiva busque y rebusque debajo de las piedras para encontrar refuerzos a ser posible a coste cero, aguardando a que bajen los precios en el mercado, y al mismo tiempo no se acepten ofertas por las estrellas del plantel a la espera de que con el transcurrir del tiempo pueda aparecer quien esté dispuesto a abonar la cláusula. Si el paso de las semanas puede abaratar jugadores que lleguen, difícilmente encarezca los que salgan. Puro sentido común.

En cualquier caso, el presidente no parece especialmente preocupado si finalmente no hace caja con la marcha de Álvaro García y Salvi Sánchez. La experiencia vivida en Segunda B, cuando peor pintaban las cosas, sin duda le ayuda ahora para mirar el horizonte con otra perspectiva.

Si encima posee información privilegiada que le permite saber que en un plazo más o menos corto de tiempo el club puede contar con una importante inyección económica, por ejemplo a través de la venta de una parte del paquete de acciones, entonces todo cobra sentido. Que la venta de Álvaro y Salvi pase en un abrir y cerrar de ojos de casi imprescindible a algo que no quita el sueño al presidente puede que tenga algo que ver con el desembarco del grupo estadounidense del que ya habló Vizcaíno. Queda verano por delante.

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