Cádiz creer crear

La Sierra mira al cielo desde Espera

  • El pueblo con más paro de España recibe con ilusión la inversión de 4 millones en una planta aeronáutica auxiliar M&M suministra a Airbus piezas de aluminio y chapa

Aún en tiempos difíciles como los que vivimos, hay sectores como el aeronáutico que no se achican y empujan hacia adelante para cambiar las cosas. La localidad de Espera lleva a cuestas el triste ránking de ser uno de los puntos de nuestra geografía con más paro de España. En los últimos meses ha llegado a ser noticia nacional y objeto de varios reportajes en televisiones de ámbito estatal precisamente por eso, porque porcentualmente figuraba con el mayor número de demandantes de empleo. Núcleo rural y cuna de jornaleros, la localidad trata de rebelarse contra esa imagen y mira ahora al aire con optimismo. En Espera están cambiando aperos por máquinas para colaborar con una sofisticada industria, una industria que vuela. 

 

Lo hace desde que la firma M&M (Mecanizados y Montajes Aeronáuticos S.A), propiedad del industrial espereño Juan Ferreras,  ha aterrizado en su flamante y nuevo polígono industrial, situado al pie de la Sierra de Cádiz,  y ha levantado una planta especializada en la chapistería aeronáutica para la fabricación y montaje de perfiles y subconjuntos para aviones. 

 

M&M abrió en 2004 su primera sede en el Puerto de Santa María. Ha crecido y se ha fortalecido al calor del Centro Bahía de Cádiz y Airbus Military que, a día de hoy, representa la mayor parte de su facturación. El gigante europeo es el gran cliente de esta industria auxiliar. 

 

Desde entonces su producción se eleva a la fabricación de más de 4.000 tipos de piezas distintas, que le ha valido la apertura de mercado a otras compañías como Alestis y Aciturri  y países como Portugal, donde ha cerrado un convenio con la aeronáutica OGMA. Y su consolidación viene de la mano, no de nuevos nichos aeronáuticos, con materiales de última generación como la fibra de carbono, sino con elementos tan tradicionales como la chapa y el aluminio, que la han situado entre las primeras de este subsector en España.

 

Ahora, M&M ha desembarcado en Espera, donde la factoría emplea ya a una veintena de vecinos del pueblo y ha dado pasos en firme hacia la modernización de sus procesos industriales. No en vano, aquí residen las instalaciones del montaje del tratamiento térmico y el tren de laminados. Para ello ha promovido la construcción de un horno único en Andalucía diseñado expresamente  para este tratamiento diferenciador. 

 

Así, la compañía ha invertido entre 4 y 5 millones de euros para este proyecto aeronáutico serrano. ¿Y por qué este destino? "Pensamos que los pueblos tienen también posibilidades. Hay que buscar las fórmulas para ello", dicen los gestores de la empresa, en cuya sede del polígono de las Salinas, en el Puerto de Santa María, el grueso de la plantilla también es espereña. Son industriales que han querido mirar a su origen y ayudar a levantar localidades donde los sectores de los que han vivido tradicionalmente apenas dan mano de obra tras el hundimiento de la construcción.

 

Además, esta industria auxiliar ha realizado un esfuerzo casi titánico para permanecer en este sector asimilando la gestión integral de las materias primas. "Se vio que las subcontratas no tenían futuro si los suministradores no asumíamos también este proceso", reflexiona el gerente de la actividad. Como la mayoría de empresas, M&M se ha visto afectada por el cierre del crédito bancario, pero aún así no sólo resiste sino que mira al futuro con ganas. La empresa tiene como reto a medio plazo abrirse a los mercados franceses y alemanes cuando tenga consolidados todos sus procesos industriales.  Y también los retos derivados de los nuevos proyectos para  el Centro Bahía de Cádiz. 

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