Cádiz creer crear

Retrato del emprendedor sensato

  • Manuel Queiruga, fundador de la cadena de tiendas de telefonía Mundocom, cuenta cómo se gestó esta firma de éxito con cerca de un centenar de trabajadores partiendo de "menos diez"

En el Top 50 nacional de la operadora Orange se encuentran dos gaditanos, Manuel Queiruga y José Andrés Santos, salidos de la cantera de la carrera de Administración y Dirección de Empresas de la UCA. Su aventura empresarial con una firma nacida en 1999, cuyo nombre, Mundocom, ya da claves de su ambición, es un ejemplo de crecimiento mezclado con prudencia, de planificación. Lo contrario al pelotazo. Empezaron dos amigos y ahora dirigen a 90 empleados y una cadena de más de veinte tiendas que se ha extendido por tres provincias.

Queiruga tiene un discreto despacho en las instalaciones centrales, situadas en la avenida Cayetano del Toro de Cádiz. Desde allí recuerda sus inicios: "Teníamos 22 años y partíamos de menos diez. No teníamos dinero ni capacidad financiera". Lo que tenían era una idea. Por entonces, un sector como la telefonía móvil tenía en la provincia una penetración de un 50%. Ahora se encuentra por encima del cien por cien. Todo eso se encontraba en un proyecto de viabilidad que el director territorial de Orange guarda en su despacho. "Con el tiempo nos dijo que, pese a lo jóvenes que éramos y la falta de experiencia, accedieron a trabajar con nosotros por la seriedad del proyecto. Lo único que habíamos hecho era volcar nuestros conocimientos adquiridos en la Universidad en ese documento".

Arrancar tenía un coste: casi seis millones de las antiguas pesetas. Consiguieron la mitad "deslomándonos" con casetas de Feria y montando cotillones. El resto fue riesgo asumido por sus padres, que avalaron ante el banco el dinero restante.

"Desde el primer momento teníamos una idea de crecer. No se trataba de montar un negociete y quedarnos los dos detrás del mostrador", explica Queiruga, que ahora se enorgullece de que "el núcleo duro" de Mundocom, una decena de mandos intermedios, ha crecido como una familia después de tanto tiempo. "Ahora hay un montón de niños, nos reunimos a menudo y entre nosotros existe una afinidad personal".

Queiruga es un convencido de la gestión inteligente de los recursos humanos. La conciliación familiar utilizando con cabeza las posibilidades de rotación en las tiendas gracias a sus estudios de mercado y la formación permanente en un sector cuyos productos pueden llegar a ser muy complejos y cambian constantemente es una de las claves de la supervivencia de Mundocom, a juicio de Queiruga.

La otra clave se encuentra, precisamente, en la gestión de ese éxito. "El salto importante fue en 2006. Era una época delicada. No era difícil caer en las tentaciones, en los pelotazos y morir de éxito. De hecho, los que tomaron ese camino de dinero fácil ya no están en el sector. Nosotros teníamos tres puntos de venta y decidimos doblarlos porque éramos conscientes de que un sector maduro como éste tendía a la concentración y requería mucho volumen de los distribuidores más potentes. Teníamos que saber gestionarlo, no volvernos locos. Nos financiamos con prudencia y, frente a competidores más cortoplacistas, reinvertíamos lo que ganábamos en la empresa. Es una máxima que mantenemos hoy: no nos forramos, pero intentamos garantizarnos el futuro".

El futuro, de momento, son nueve tiendas más, que se han venido a sumar a las trece que ya tenían, creciendo en un entorno cercano. "Nuestra meta, antes de dar saltos sin red, es seguir creciendo en Andalucía occidental, que aún tiene recorrido. Luego ya veremos..."

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