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Dependencia y salud

Cádiz cuida, crea y crece

  • Por qué recortar en Dependencia no sólo es un atentado contra las personas que lo necesitan. También significa perder la oportunidad de impulsar un modelo que genera empleo y riqueza.

Es innegable que en los últimos tiempos estamos asistiendo a una desenfrenada ceremonia de recortes que, nos tememos, lejos de responder a un objetivo claro y concreto, sólo persigue reducir gastos sin valorar  las repercusiones que la medida vaya a ocasionar en todos los órdenes y sin contemplar, siquiera, las consecuencias económicas que derivarán de ellas.

Es el caso, por ejemplo, de los recortes en lo que podemos llamar "servicios a las personas", -educación, salud, servicios sociales…-,  ya que quienes adoptan estas medidas parecen no percatarse que están cometiendo un gravísimo error, no ya por el perjuicio que originan a quienes dejan de percibir los servicios recortados, sino porque con la medida, están despreciando que, precisamente ahí,  "en la atención a las personas", se encuentran las bases de una economía diferente; que esos cuidados que se niegan pueden dar origen a un nuevo modelo económico, un modelo que puede generar empleo intensivo como ningún otro yacimiento puede hacerlo hoy y que, en circunstancias como las actuales, puede convertirse en el mejor arma para combatir la crisis.

Cada día somos más los que pensamos que el Gobierno de España, al recortar en dependencia, está cometiendo un gravísimo error, en lo social y en lo económico, cuando lo necesario es justamente lo contrario, el impulso a las políticas de atención a las personas. No descubro nada nuevo porque son numerosos los estudios que inciden en la idea, pero no puedo dejar de reseñar que hace apenas 2 meses, a principios de Marzo, tuve la oportunidad de asistir a la presentación que la patronal europea ECHO hizo en el Parlamento Europeo del último estudio realizado sobre el particular, el de la "Fundación Economía y Salud". Un estudio en el que se constata que cada euro invertido en Dependencia, al movilizar recursos privados, porque todos los servicios tienen copago, genera valor por importe de 1,3 euros y junto al retorno fiscal de los 70 céntimos que regresan al Estado,  vía impuestos y cotizaciones a la Seguridad Social, también hemos de contemplar los 60 céntimos que se emplean en sueldos de los trabajadores, en sufragar los gastos derivados de la compra de productos y bienes necesarios para prestar el servicio o lo que es lo mismo, en incentivar el consumo y, junto a ello, tampoco podemos olvidar que incentivando el empleo en este sector se está ahorrando en prestaciones a otras personas que, caso contrario, serían beneficiarias de  subsidios…

Por lo expuesto, no nos cansaremos de afirmar  que cada euro que la Administración destine a Dependencia no puede considerarse gasto sino inversión y por la misma razón, cuando el Gobierno de España recorta su aportación a la dependencia no está ahorrando, como pretende hacernos ver, sino lastrando el desarrollo de aquel territorio en que recorta… la Junta de Andalucía, con algunas de sus  medidas, intenta paliar el desaguisado,  pero es insuficiente y se hace imprescindible el concurso del Estado, que es quien recupera, vía impuestos, la mayor parte de la inversión…

Con todo, nos encontramos con muchas voces, de distintos partidos, de distintas administraciones, de distintos sectores… que han encontrado en la crisis la justificación perfecta para explicar el parón en la aplicación de la Ley de la Dependencia, con lo que incurren en otro error, porque en España el sector de atención a la Dependencia no ha llegado ni al 30 % de lo que, por ratio comparada con la realidad europea, podríamos alcanzar de una manera sostenible; me explico: si entre 2007 y 2011 fuimos capaces de generar 300.000 empleos, a día de hoy, de seguirse aplicando la Ley bajo el criterio de generalizar los servicios a las personas, se podrían crear 700.000 empleos más. Es fácil, sólo se trata de conectar oferta y demanda, es tan simple como impulsar los incentivos públicos para movilizar los recursos privados; es tan rápido como aparcar unos recortes que no reportan ningún tipo de ahorro ni responden a ninguna petición de la Unión Europea que, justamente, está diciendo lo contrario, como ahora veremos. Así pues, de cesar los recortes en Dependencia, conseguiremos que, a los 25.000 empleos destruidos el pasado año no se le añada ni uno más y, cambiando la tendencia, se puedan crear  esos 700.000 puestos de trabajo a los que nos estamos refiriendo.

Unos puestos de trabajo que, además tienen el valor añadido, de no ser deslocalizables ni coyunturales, porque no podemos dejar de reseñar que de aquí a 2035 la población va a envejecer de una manera exponencial hasta el extremo de cambiar la apariencia de la pirámide de población y se hacen necesarios infinidad de recursos para atender a los mayores de entonces que, no olvidemos, somos quienes ahora estamos en los cuarenta años o algunos más. Hecho que está preocupando, enormemente, a la Unión Europea y la lleva a diseñar y  a impulsar, en el marco de la agenda digital europea, diferentes estrategias entre las que no puedo dejar de citar la del "envejecimiento activo y saludable". Estrategias que buscan proveer nuevos modelos de servicios y en las que participan, para nuestro orgullo, empresas andaluzas y gaditanas del sector, que se colocan así en una posición de vanguardia e innovación  en lo que a la eficiencia y la sostenibilidad del sistema ahora y dentro de 20 años se refiere.

En definitiva, que nos encontramos ante una realidad que puede generar una nueva economía intensiva, de calidad y no deslocalizable para la que contamos con magníficos recursos, ya que pocas provincias pueden realizar la oferta de Cádiz en cuanto a tipología de centros se refiere, pues en la provincia contamos desde complejos residenciales específicos, siguiendo los modelos del norte de Europa hasta otros integrados en vetustos edificios históricos rehabilitados o en modernos geriátricos funcionales ubicados en los centros urbanos de nuestras ciudades.. pero todos en lugares únicos, con un clima envidiable, con muchas horas de luz y de sol… factores en los que algunos quieren ver un atractivo más para que, junto a los potenciales usuarios locales se puedan unir también los foráneos.

Y junto a ello, no puedo dejar de citarlo, contamos con el elemento principal, contamos con un personal altamente cualificado que, con su profesionalidad y cariño, hacen que podamos prestar un servicio excepcional  y lograr que los centros y servicios de atención a las personas dependientes de Cádiz, cuidando, sean creadores de empleo y de valor añadido para una tierra que, no olvidemos, es el solar del mítico Tartessos, donde los historiadores griegos nos dicen vivía un pueblo que se caracterizaba por el respeto  y la veneración a sus mayores. Un pueblo que viviría su época de mayor esplendor, precisamente,  bajo el reinado del longevo  Argantonio (el hombre de plata), su último Rey, al que algunos historiadores como Plinio  el Viejo le atribuyen 150 años de reinado. Evidentemente debe tratarse de una exageración pero ¿no es paradójico que la ciudad más antigua de Occidente; que el Reino  que tuvo el Rey más longevo del que habla la historia, deba mirar al cuidado de los mayores para encontrar un nuevo modelo de actividad económica, cuando desde hace casi 2.500 años es una de sus señas de identidad?

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