Ayuntamiento de Cádiz

El último cartucho municipal

  • La Corporación celebrará en marzo su último pleno del actual mandato

  • El equipo de gobierno dispone de semanas para presentar algunas de las grandes propuestas pendientes

El Salón de Plenos, durante la sesión del viernes

El Salón de Plenos, durante la sesión del viernes / Marcos Piñero

Parece que fue ayer cuando un joven e inexperto Kichi, camisa blanca por fuera, se sentaba por primera vez en el sillón de la presidencia del Salón de Plenos. Pero ya van camino de cuatro años desde aquella escena, y el alcalde de la ciudad que hoy se sienta con americana en ese sillón dispondrá de una última ocasión (a expensas del resultado electoral) dentro de un mes. El Ayuntamiento celebrará el último viernes de marzo el que será último pleno ordinario del actual mandato corporativo. Un último cartucho para plantear algunas de las propuestas de mayor calado que siguen estando pendiente en la gestión municipal, mientras posiblemente el Pleno haya acusado excesivo desgaste con propuestas de escasa o nula incidencia en la ciudad (como la unidad de España, la incorporación a numerosas redes de ciudades españolas o europeas, o las constantes peticiones a los gobiernos andaluz y estatal que nunca han dado resultado).

Posiblemente la principal urgencia que tenga el Ayuntamiento en la actualidad sea la aprobación del pliego de condiciones que debe regir el nuevo contrato de limpieza y recogida de basuras. Expirado desde agosto de 2016, la situación actual tiene carácter extraordinario después de que el pasado 31 de julio finalizaran los dos años que como máximo establecía de prórroga el anterior contrato entre la empresa y el Ayuntamiento. Ya en julio de 2018, el Pleno acordó mantener un año más de contrato, como máximo, con la UTE Sufi Cointer para en ese plazo adjudicar el nuevo contrato. Pero transcurridos siete meses desde aquel acuerdo, aún no se ha elevado a pleno el pliego de condiciones, trámite indispensable para iniciar la tramitación, que además se prevé que se alargue durante varios meses teniendo en cuenta el volumen y cuantía del que es el contrato más grande del Ayuntamiento.

La limpieza ha sido uno de los caballos de batalla del equipo de gobierno a lo largo de este mandato, habiéndose incluso cobrado una 'víctima' con la dimisión de Manuel González Bauza (después de ser reprobado y solicitarse el cese por parte del Pleno, en diciembre de 2016) . Una ciudad sucia, denuncias internas de los trabajadores, maquinaria obsoleta o trabajos no incluidos en el contrato son algunas de las cuestiones que desde la oposición se ha venido reclamando en relación a este contrato. Todo ello cuando el equipo de gobierno se presentó a las elecciones anunciando la municipalización del servicio, algo a lo que finalmente renunciaron al poco de llegar al Ayuntamiento.

Otra cuestión de notable importancia que acumula años de retraso y a la que tan solo le queda un último cartucho al equipo de gobierno para ponerlo en pie es el del contrato de transporte urbano. Aunque en los últimos meses se han dado algunos pasos en este sentido (como la prueba que el autobús híbrido viene realizando desde finales de enero en todas las líneas, o el anuncio del informe de la UCA que se está ultimando y que contendrá cuatro propuestas para el futuro servicio), no parece muy probable que la presentación del pliego de condiciones que regirá este servicio durante la próxima década vaya a llegar a tiempo para el pleno del 29 de marzo, último ordinario del mandato corporativo actual.

Desde el año 2015 está también sin sustento contractual el contrato con Tranvías, esperando desde entonces la propuesta que al respecto hiciera el gobierno actual. En estos años se ha realizado una auditoría sobre el servicio y se ha trabajado en la elaboración del pliego, en el que ya estaban avanzando los técnicos municipales desde al menos el año 2013, que depende ahora del informe que está realizando la Universidad para darlo por finalizado y presentarlo al pleno.

Los nuevos contratos de limpieza y de transporte público o la enajenación de parte de la tribuna del Estadio Carranza son algunas de las grandes cuestiones pendientes que tienen que pasar por el Pleno

Una tercera cuestión de relativa importancia que requiere la aprobación del Pleno municipal es el proceso de enajenación de parte de la Tribuna del Estadio Carranza para la implantación de un hotel. La importancia de esta cuestión radica, principalmente, en los ingresos de 9,8 millones de euros que recibiría el Ayuntamiento por esta operación que se atraganta desde el año 2013.

El último intento de subasta, que volvió a quedar desierto, finalizó a principios de este año. Y desde entonces se está a la espera de que el equipo de gobierno plantee qué hacer ahora con esta superficie y qué fórmula utilizar para seguir intentando que un inversor muestre interés y se quede con la propiedad. Pero antes incluso de eso, se requiere que la mesa de contratación dé por finalizado el procedimiento de subasta pública, algo que aún no ha ocurrido a la espera de que el concejal de Patrimonio, David Navarro, convoque a la mesa (después de que la reunión celebrada el 17 de enero fuera suspendida al no darse las condiciones legales oportunas).

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