Cádiz

El tranvía no entrará en servicio hasta dentro de un año y sin contar con Chiclana

  • La instalación de la vía entre Chiclana y La Isla durará hasta marzo de 2013 y habrá que esperar a la homologación del tren

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Un grupo de operarios de la subcontrata Construcciones Vitatale levantaba esta semana el andén que marcará el punto y final del recorrido del tranvía metropolitano de la Bahía en Chiclana. La estructura de cemento, casi terminada, está situada en la entrada del municipio, junto a la rotonda de acceso al centro comercial Eroski y de subida al Pinar de los Franceses. De allí en adelante, unos metros más de terraplén y nada más. Última parada: avenida del Mueble.

No sobra recordar la razón por la que los chiclaneros se quedarán sin tranvía y el proyecto, incompleto, al menos a medio plazo. Desde el origen del proyecto, el Ayuntamiento y la Junta de Andalucía, apoyada por el PSOE local, han mantenido una disputa política a cuenta del trazado que debe seguir este medio de transporte una vez que se interne en la ciudad.

Los informes de la Administración regional indicaban que las vías debían cruzar el centro del municipio, como en San Fernando y en la mayoría de ciudades con tranvía, para situar las paradas lo más cerca posible de la población y facilitar el uso de este transporte. Pero el Ayuntamiento, primero en el mandato del cuatripartito (PP-IU-PA-PSA) y, ahora, en solitario, se ha opuesto con fiereza a este recorrido al entender que entorpecería el tráfico en la localidad.

La alternativa defendida por el alcalde Ernesto Marín (PP) es que el tranvía pase por el polígono Urbisur, en la entrada de la localidad, hasta el río Iro para después enfilar el centro urbano. El conflicto se enconó y así ha permanecido hasta hoy, cuando el proyecto metropolitano afronta su recta final, y cuando en la caja del Gobierno andaluz ya no están los más de 50 millones de euros necesarios para que el tranvía atraviese Chiclana.

Sin el recorrido chiclanero, el proyecto de vocación comarcal ha quedado mermado antes incluso de que los tranvías comiencen sus viajes. La Consejería de Obras Públicas y Transporte ofrecerá como solución provisional, a la espera de que algún día se acometan las obras del tramo urbano, la posibilidad de ir en coche hasta la salida de Chiclana en dirección San Fernando y dejarlo estacionado en el amplio aparcamiento que ha construido detrás de Eroski. La bolsa de casi 400 plazas está situada a unos 500 metros de la parada de la avenida del Mueble. Son cinco minutos de reloj a pie. Incluso con esta medida, el tranvía no será competitivo con el autobús hasta que no se adentre en la población.

El segundo aparcamiento disuasorio planificado por Obras Públicas en Chiclana debía estar situado en el otro extremo de la ciudad, junto al polígono Pelagatos. Es también el sitio elegido para ubicar las cocheras de los trenes, el espacio para reparaciones y para guardar el material por la noche. En la zona ya ha habido movimiento de tierras pero la obra está en estos momentos abandonada ante el bloqueo que sufre el tramo urbano. "A veces vienen camiones, pero tampoco es que haya mucho avance", apunta un empleado de una de las naves situadas junto a Huerta Mata. Los trenes no llegarán hasta este punto final del recorrido, por lo que carece de sentido habilitar ahora unas cocheras que estarían desconectadas.

Desde la salida de Chiclana hacia San Fernando, el estado de las obras del tranvía sí es avanzado. La plataforma de tierra que soportará las vías está construida y asentada. Hace dos semanas, la Consejería adjudicó el montaje de las vías y las traviesas en todo este tramo interurbano. El plazo de ejecución de esta obra es de nueve meses, por lo que el recorrido no estará completo, al menos, hasta marzo de 2013. Este plazo es indicativo de la demora que sufre el proyecto y permite aproximarse a la fecha a partir de la cual el tranvía podría entrar en funcionamiento.

En los próximos meses, los técnicos de la UTE Azvi-Tecsa rellenarán la base de la plataforma con balasto y, sobre estas piedras características, colocarán las vías y traviesas, con la peculiaridad de que éstas últimas serán polivalentes. Las traviesas polivalentes permiten cambiar con una operación sencilla el tipo de vía de ancho ibérico (el que hay en las vías de la provincia, que combinan Alta Velocidad y mercancías) a ancho internacional (el que hay en las vías entre Sevilla y Madrid, como ejemplo, para uso exclusivo de la Alta Velocidad). De esta forma, en el tramo interurbano Chiclana-La Isla, Obras Públicas se anticipa a un posible cambio de ancho de vías en la provincia. No lo ha hecho, sin embargo, en el tramo de San Fernando, cuya vía es fija. En el caso de un cambio de tipología, habría que volver a levantar la ciudad para instalar las nuevas traviesas.

La instalación de la vía ferroviaria entre Chiclana y el Puente Suazo es el frente de trabajo principal del proyecto, toda vez que las obras del tramo urbano de La Isla están casi concluidas. La plataforma del tranvía ya atraviesa en canal la ciudad, desde la Venta Vargas al Nudo de la Ardila, y ha convertido toda la calle Real en peatonal, lo que ha supuesto una transformación radical del municipio.

En las últimas semanas, varios operarios están solventando algunos defectos constructivos de esta parte del trazado. Las losas de granito que albergan los rieles de acero se están dilatando con el calor y muchas están reventando literalmente. Esto ha obligado a la subcontrata encargada de la obra a sustituir piezas afectadas y a crear nuevos cortes de dilatación a lo largo de toda la Calle Real.

En el tramo urbano aún habrá que instalar equipamientos, el cableado, las catenarias o hilo conductor del tranvía, y las subestaciones eléctricas que deben alimentar a las máquinas, acerca de cuya ubicación discuten Obras Públicas y el Consistorio. Serán temas menores en un proyecto que ha superado enormes dificultades administrativas, judiciales y técnicas durante casi cuatro años, pese a que el plazo de ejecución previsto de las obras era de 18 meses.

El tranvía efectuará siete paradas en San Fernando. Después de la última, en La Ardila, deberá incorporarse a la vía ferroviaria convencional, la que utilizan tanto los trenes de Cercanías como los de Media Distancia y los Alvia que cubre en trayecto a Madrid. Obras Públicas adjudicó en marzo los trabajos de conexión de ambas infraestructuras, que todavía no han comenzado, según es posible comprobar sobre el terreno. La inversión es de tres millones y el plazo de ejecución, de cinco meses; sobre el papel, hasta septiembre.

Según los planes de la Administración, la obra del tranvía estará finalizada antes de marzo de 2013 (siempre, hasta la entrada de Chiclana). La puesta en marcha del nuevo medio de transporte dependerá entonces de la homologación del material, de los trenes, cuya primera unidad ya ha iniciado su periodo de pruebas en la vía ferroviaria que une Irún y Vitoria.

En noviembre, las dos primeras unidades construidas en la factoría vasca de CAF deben estar en disposición de realizar nuevas pruebas en el tramo urbano de San Fernando, donde realizarán la fase final de su homologación.

No es un proceso sencillo pues se trata de un prototipo pionero en España. El tren debe circular como tranvía de plataforma baja en el tramo urbano de La Isla y debe adaptarse a diferentes alturas de andenes en el recorrido de las cinco estaciones de Cercanías de Cádiz. Combina, por tanto, el tránsito por plataforma de tranvía y red convencional, y también dispone de rodaduras adaptables a las vías de ancho internacional.

CAF, ADIF, la Junta y Renfe, que será la operadora encargada de la gestión del servicio, tienen aún un año por delante para culminar obras, probar el material y poner en marcha el medio que debe transformar los hábitos de transporte en la comarca.

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