Cádiz

El timo de la estampita siempre vuelve

  • La Policía Nacional detecta nuevos casos del famoso engaño en la ciudad

  • A una señora le sustrajeron dos estafadores casi 3.000 euros y varias joyas de valor en plena avenida

Imagen de archivo de un clásico timo de la estampita con recortes de papel simulando ser billetes. Imagen de archivo de un clásico timo de la estampita con recortes de papel simulando ser billetes.

Imagen de archivo de un clásico timo de la estampita con recortes de papel simulando ser billetes.

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Da igual que se haya visto a Tony Leblanc haciéndose el tontito en la Gran Vía con un fajo de recortes de diario simulando billetes verdes en un puñado de películas, da igual que periódicamente se lean noticias alertando de que hay que tener precaución con los timos porque los pícaros nunca cogen vacaciones, incluso da lo mismo que desde pequeño nos hayan machacado con ese consejo imperecedero que dice que no hay que hablar con extraños, una recomendación que, de seguirla, evitaría muchos problemas a niños de 2 a 90 años. Todo eso da igual porque el timo de la estampita siempre vuelve. Digamos que es un clásico inmortal: un gancho que se hace el tonto y que no sabe qué hacer con la pasta gansa que se ha encontrado, otro que se hace el listo y que aconseja comprárselo; y el ingenuo de turno que cae en la trampa y que, intentando ganarse dos perras, comprueba por las bravas y de sopetón cuanta razón tiene el refranero español cuando habla de la avaricia y el saco roto.

Porque el timo de la estampita ha vuelto a Cádiz y está dando más de un disgusto. El último caso ocurrió la mañana del pasado jueves en la avenida Andalucía, cuando una señora acudió a un banco de la zona para realizar un ingreso en efectivo y se encontró con un joven de unos 20 años que parecía sufrir algún tipo de discapacidad intelectual. Con dos billetes de 50 euros en las manos paró a la mujer con la excusa de que se había encontrado el dinero en el tren y que lo iba a romper después de gastarse algo en chucherías. En ese momento le preguntó cómo llegar al colegio Afanas. Fue ahí cuando apareció el otro gancho, el listo, que en este caso dijo ser abogado, y que le explicó al joven como llegar al centro educativo. Con este otro hombre, de unos 35 años, iniciaron una conversación que derivó en la propuesta del supuesto abogado: quedarse con el dinero y repartírselo antes de que el chico que se hacía pasar por discapacitado lo rompiera. Para ello convenció a la señora de que la acompañara hasta un vehículo que tenía estacionado en las inmediaciones con el fin de convencer al chico de que les diera el paquete en el que llevaba un buen fajo de billetes.

Un gancho se hizo pasar por discapacitado intelectual y otro por abogado para robarle

Para sellar el acuerdo, el segundo hombre le pidió a la mujer que sacara 4.000 euros del banco, aunque esta le comunicó que sólo podía sacar 3.000. Finalmente este hombre la convenció y sacó 2.500 euros de su cuenta, que sumó a los 180 que llevaba en ese momento. Tras esto volvió al coche, donde el supuesto abogado le dijo que le entregara el dinero junto con las joyas que portaba, una alianza, una cadena y una medalla de oro, y que se marchara a su casa sin hablar con nadie hasta que él llegara para repartir el dinero. Fue en ese momento cuando convenció al otro joven para que le entregara el paquete envuelto en una bolsa roja y que se suponía que contenía una suculenta suma de dinero.

Cuando llegó a su domicilio, la señora llamó a un familiar para contarle lo sucedido y este le comentó que podía tratarse de un timo. Por ello acudió rápidamente a su casa y allí, al abrir la bolsa, comprobaron que esta sólo contenía un paquete de harina.

Tras esto, la mujer acudió a la Comisaría Provincial de la Policía Nacional para denunciar los hechos y entregar el paquete a los agentes de la Policía Científica, que lo está analizando para intentar encontrar una pista que les lleve hasta estos timadores profesionales.

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