El abandono de las administraciones

La subasta de Tiempo Libre, ¿una fórmula para repetir?

  • Lo ocurrido con el equipamiento del Paseo Marítimo puede abrir el camino a operaciones similares en el futuro

  • Juanma Moreno anunció hace nueve meses en Cádiz esta política

Fachada de la antigua residencia de Tiempo Libre, en el Paseo Marítimo Fachada de la antigua residencia de Tiempo Libre, en el Paseo Marítimo

Fachada de la antigua residencia de Tiempo Libre, en el Paseo Marítimo / Jesús Marín

El edificio vallado y clausurado, sin apenas cristales en las ventanas de la fachada, con okupas en su interior y con amenaza de desprendimientos tiene los meses contados. La imagen tercermundista de un punto estratégico de la ciudad con muchas posibilidades va a poner fin después de más de una década de espera. La venta de la antigua residencia de Tiempo Libre a una promotora privada, Vico Black 98, que va a levantar un hotel de cuatro estrellas (de la firma Q Hotels) es una noticia que refleja, de un lado, la inoperancia en los tiempos actuales de la administración pública para mantener sus propiedades o para desarrollar aquellos proyectos que necesita la ciudad; pero, al mismo tiempo, deja varias cuestiones positivas para los intereses de varios actores.

En primer lugar, con esta operación urbanística que está ahora en fase de tramitación (y que se concretará con la firma de las escrituras antes del próximo 2 de febrero) gana la ciudad, que volverá a ver esa esquina del Paseo Marítimo, una de las millas de oro costeras, al 100% de actividad, lo que supone trasiego de personas, llegada de visitantes a Cádiz, y generación de puestos de empleo directos y de economía indirecta. Muchos beneficiados, sin duda, que irán en paralelo a la apertura de ese nuevo hotel previsto para la primavera de 2021.

Y en segundo lugar, la operación supone un claro beneficio para la Junta de Andalucía. Primero porque consigue 11,8 millones de euros de beneficio con la operación, que será lo que aporte Vico Black 98 en base a la oferta que presentó a la subasta; y segundo porque a partir de 2020 la administración autonómica se ahorrará el coste de impuestos y de mantenimiento del inmueble, que la propia administración ha fijado en más de un millón de euros desde que la Dirección General de Patrimonio se hizo cargo del edificio en 2012 (hasta entonces había pertenecido a la Consejería de Empleo, que era la que gestionaba las residencias de tiempo libre).

Teniendo en cuenta todo esto, cabe preguntarse: ¿Es la operación de Tiempo Libre un ejemplo a seguir, una fórmula que debe implantar en el futuro la Junta de Andalucía para hacer lo propio con otros solares e inmuebles que tiene repartidos por la ciudad? El actual presidente andaluz, Juanma Moreno, ya dijo en su visita institucional al Ayuntamiento a los pocos días de haber tomado posesión (en febrero) que había que convertir en activos demasiados pasivos que tenía la Junta en Cádiz, y que había que hacerlo buscando la colaboración o la implicación del sector privado, atrayendo nuevos inversores a la ciudad, especialmente relacionados con el campo del turismo. Una declaración de intenciones que nueves meses después se ha materializado con la subasta de Tiempo Libre y el anuncio de futura apertura de un hotel de la cadena Q Hotels, que hasta ahora no operaba en la ciudad.

Más allá de Tiempo Libre, el listado de ejemplos es amplio en la actualidad; empezando por el edificio de Náutica, que se cae a pedazos frente a la playa de la Caleta mientras la Junta de Andalucía lleva años mirando para otro lado y reconoce en público y en privado no tener planes, proyecto ni siquiera una idea concreta de qué uso o actividad darle a un inmueble de grandes dimensiones que a buen seguro despertaría el interés de la iniciativa privada. O el solar donde se ubicaba antiguamente el Chalé de San Luis, para el que se han planteado múltiples usos (el último de ellos, por parte municipal, giraba en torno a una biblioteca) sin que hasta el momento haya concreción alguna. O el enorme solar que el proyecto de la Ciudad de la Justicia ha dejado en la calle Tolosa Latour después de que el futuro equipamiento se vaya a construir -salvo un nuevo giro de acontecimientos, que ya con las administraciones públicas de por medio todo puede esperarse- en los antiguos depósitos de tabaco.

Este listado se vería ampliado si se suma también la administración estatal, que también atesora inmuebles sin un futuro cierto, cuyo ejemplo más claro puede ser el castillo de San Sebastián; o para la administración provincial, con ejemplos como el del antiguo IES Santa María del Rosario, junto al convento de San Agustín, cuyo proyecto tampoco parece tener una definición clara y a buen seguro sí despertaría el rápido interés de inversores privados para desarrollar nuevos usos en tan céntrico lugar.

Volviendo al principio, esta fórmula que permitiría la resurrección de solares y edificios que acumulan años de abandono y que a día de hoy siguen sin tener definido un uso o actividad concreta iría en contra del interés público. Algo que en Tiempo Libre ha puesto de manifiesto el Ayuntamiento de Cádiz, que apostaba por haber mantenido el “carácter público” de la antigua residencia aunque reconocía hace unos días que se había convertido en una “cuestión vital” que el edificio “dejara de ser un espacio muerto en un lugar tan estratégico”. Y en esto, al menos, sí coinciden el Ayuntamiento de Podemos y la Junta del PP y Ciudadanos: la subasta y futura privatización de Tiempo Libre ha sido una solución.

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