Cádiz

Las reservas de mesas para cenas de Navidad sufren un importante descenso

  • Algunos hosteleros cifran la bajada entre un 50 y un 70 por ciento · Las empresas reducen el número de comensales o incluso optan por un 'picoteo' en su oficinas, a pesar de las ofertas de menús económicos

Comidas de trabajo, cenas de empresa. Cada vez hay menos trabajo y menos empresas. Y en cuanto a las celebraciones de amigos, si se mantienen se busca el precio más ajustado posible. El descenso en las reservas de mesas en los restaurantes gaditanos para diciembre es directamente proporcional a estas pérdidas. Mal asunto para la hostelería en la Navidad. Encargados de establecimientos de la capital gaditana coinciden en señalar que a estas alturas hay muchas menos reservas que el año pasado en las mismas fechas. Rezan para que las ganas de pasar un buen rato se antepongan a la precariedad de los bolsillos. "El gaditano es mucho de hacer las cosas a última hora". Es más bien un deseo que una frase hecha y constatada.

"Hace un año teníamos casi todo completo y ahora mismo tenemos entre un 50 y un 60 por ciento menos de reservas". Así de tajante se muestra Javier Gallego, del restaurante La Montanera, en la calle Lázaro Dou. No ha tenido suerte este local de cara a la Navidad. A la ruina económica se unen las molestias de la obra de la plaza de San Juan de Dios, que tiene cercado al establecimiento.

En Cumbres Mayores, restaurante de la calle Zorrilla, uno de sus propietarios, Manuel Mera, ofrece un dato esclarecedor: "Las empresas han recortado comensales. Las que antes reservaban para 30 ahora lo hacen con 20 o 15". Época de tijeras. "Se nota la crisis, claro, pero tenemos las mismas reservas que en 2010, lo que ocurre es que baja el número de comensales", explica Mera. "Al menos nos estamos defendiendo", señala.

Manuel Aranda, encargado de El 10 de Veedor, asegura que hasta el momento y a la espera de que comience a sonar el teléfono del restaurante, el descenso en las reservas para cenas o comidas de Navidad se cifra en un 70 por ciento. El año pasado en las fechas previas tenían "casi todos los días cubiertos". Aranda habla de un "bajón muy grande". Todo ello a pesar de que, como ha ocurrido con la mayoría de locales de hostelería, El 10 de Veedor ha diseñado menús en los que ha bajado el precio y ha subido la cantidad de comida. "Nos hemos comido mucho la cabeza para atraer a los clientes", explica.

"El año pasado, también en crisis, la cosa se animó al final y esperemos que este año ocurra lo mismo", destaca Ana Ferrando, encargada del restaurante El Aljibe, en la calle Plocia. Cifra en un 10 por ciento el descenso de las reservas con respecto a finales de noviembre y principios de diciembre de 2010.

"Cuando pase el puente, puede animarse esto", dice Rafael, de El Telescopio, en la calle Doctor Herrera Quevedo, aunque con puerta a la avenida Cayetano del Toro. Es la más optimista de las personas consultadas. "Estamos pendientes de los días entre semana, pero los fines de semana los tenemos cubiertos", mantiene. El Telescopio, según su encargado, ya ha dado su primera comida navideña. La clave está, a juicio del hostelero, en mantener los precios económicos que acompañan a los menús navideños desde que la crisis se vino a vivir a España.

Lo que ocurre en Cádiz es el fiel reflejo de las dificultades que se presentan para el sector en toda España este mes de diciembre. Desde la Federación Española de Hostelería (FHER) se estima que las empresas gastarán entre un 3 y un 5 por ciento menos en las comidas navideñas, unos números contrarios a las esperanzas puestas en el tradicional incremento de ventas en estas fechas, cifrado en un 20 por ciento con respecto a noviembre. El adjunto a la presidencia de la FEHR, José Luis Guerra, ha declarado que el descenso se producirá porque las empresas eligen menús más asequibles e incluso muchas de ellas han optado por servir un "picoteo" en sus oficinas en lugar de acudir a un restaurante. Eso sí, la bajada de reservas de empresas es mayor a la de los propios trabajadores, que en muchos casos se reúnen pagando de sus bolsillos los menús retando así a la crisis y evitando perder la entrañable reunión.

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