crónica de san juan de dios

Las redes sociales las carga el diablo

  • El tuit. El alcalde, que mamó su activismo social en la Iglesia, siempre ha sido muy respetuo en este tema

El alcalde, José María González, acompañado de su madre el día que recibió la medalla del Nazareno. El alcalde, José María González, acompañado de su madre el día que recibió la medalla del Nazareno.

El alcalde, José María González, acompañado de su madre el día que recibió la medalla del Nazareno. / joaquçin hernández kiki

José María González ha tenido, desde que llegó a la Alcaldía, un respeto escrupuloso hacia todo lo que tuviera que ver con la religión, las cofradías entre ellas. Es público que el alcalde se educó bajo el manto de un cura de los llamados obreros, el padre José Araujo, en sus inicios para conformar lo que se llama hoy activismo social al amparo de la Iglesia de la Pastora. Digamos que con el paso de los años el alcalde tuvo una conversión como la de San Pablo pero en dirección contraria. Se cayó del caballo y se volvió ateo. Su madre es devota del Nazareno y a él se le puede ver todos los días de la Semana Santa viendo las cofradías junto al bar Liba y, concretamente, el Lunes Santo a pocos metros de la puerta de La Palma en la salida de los titulares viñeros. Este respeto se ha visto claramente con hechos en estos tres años de mandato.

Por eso llamaba tanto la atención su salida de tono al retuitear un mensaje de Teresa Rodríguez en apoyo a Willy Toledo, mucho más personaje que actor en los últimos años. Las redes sociales a veces las carga el diablo y, como el efecto mariposa, todo el mundo debería saber que cualquier hecho que se lleve a cabo tiene sus consecuencias. La reprimenda ha venido de la mano de dos curas principalmente. Uno de ellos, Jesús García Cornejo, curiosamente es el párroco de San Lorenzo y La Pastora y no es, precisamente, uno de los curas a los que se le pueda relacionar con el boato que se le asigna a la Iglesia católica, todo lo contrario, es un sacerdote de a pie, cercano, de los que mira también a los ojos a los vecinos de su parroquia. El otro, también curiosamente, es el párroco de su barrio, de La Viña. Al menos, el alcalde, que es un tipo bastante sensato, asumió su error y el patinazo.

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La denuncia que ha presentado Ciudadanos contra el alcalde por unos presuntos delitos de prevaricación y malversación sólo está en su fase inicial y se ha limitado a que el juzgado pida documentación al Ayuntamiento sobre toda la tramitación que se ha hecho en las concesiones y en los posteriores pasos. La de los empresarios contra Martín Vila, también por una presunta prevaricación, ni siquiera eso, porque todavía estaba pendiente de ser presentada. Todavía queda mucho camino por recorrer en ambas.

El asunto de los chiringuitos anunciaba problemas porque desde el principio se había convertido en una especie de yenka por parte del equipo de gobierno municipal, donde se daban dos pasos para atrás para después hacer tres hacia adelante y, acto seguido, volver a echarse para atrás.

No les falta razón en que los empresarios no pueden convertirse en los dueños de la playa, pero el problema es que las reglas del juego no han estado demasiado claras y a ello se le suma que el propio Ayuntamiento fue promotor de una iniciativa que ocupaba más metros cuadrados de los permitidos en el PGOU y, además, no contaba con la autorización de la Junta de Andalucía.

Al final lo que tenemos es que los dos cabezas de lista de los dos partidos del gobierno se encuentran embromados en un asunto judicial que, si no es archivado en su fase inicial, puede meterse y mezclarse con la campaña de las elecciones municipales.

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El equipo de gobierno y, sobre todo, la gente que le rodea, es habitual en crear teorías conspiratorias. A lo largo de estos tres años han construido la de los cafés al lado del ayuntamiento donde se han aliado los tres grupos de la oposición para "ponerle palos en las ruedas" al equipo de gobierno o reuniones al más alto secreto en casa de una edil del PP para organizar una moción de censura. El Gran Hermano de Orwell pero en versión Cádiz, el que cree que todo lo ve y lo sabe pero conoce muy poco. La conspiración posiblemente es la postura más cómoda para enfrentarse al infortunio. La del profesor que me tiene manía para tapar el fracaso.

Pero aunque en la oposición hay tres brazos, el gobierno local ha ido modificando el objetivo de sus ataques a lo largo de este mandato. Si en principio el Partido Popular, como partido que había perdido la Alcaldía durante 20 años, había sido el objetivo a batir, ahora toda la artillería ha virado hacia el PSOE.

Desde hace varias semanas a los socialistas y, en especial, a Fran González, se le vienen lanzando dardos continuos, algo que lo pone en una especie de papel de jefe de la oposición. La última ha sido una nota de prensa en la que los dos partidos del equipo de gobierno acusan al PP y Ciudadanos de no tener el más mínimo sonrojo por escenificar una supuesta alianza con el PSOE.

Se da la circunstancia que estos ataques se producen en el momento en el que Fran González está teniendo el perfil más bajo desde el punto de vista público en lo que se refiere al combate con el equipo de gobierno, en una estrategia buscada de que no se le pueda acusar de bloquear al equipo de gobierno.

Los nervios son muy malos compañeros cuando llegan unas elecciones y toca hacer examinar a unos y a otros. En un escenario que se presume tan apretado, Podemos ve en el PSOE a su gran rival, no tanto porque sea el que pueda gobernar, sino porque va a echar las redes de pescar en el mismo caladero de votos que la formación morada, tratando de recuperar a descontentos que hace años confiaron en José María González y los suyos y hoy puedan hacer el camino de vuelta fruto de la desilusión.

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