Cádiz

"Hay que recuperar el esplendor pasado del comercio, que trajo riqueza a Cádiz"

  • El veterano comerciante rinde su particular homenaje a un sector que siempre ha sido esencial para la economía de la ciudad con una exposición que se muestra hasta enero en el Centro del Palillero

José Álvarez lleva toda la vida dedicado al comercio. Una dedicación que va más allá de la lógica atención a sus locales y que hace que consuma horas y horas dedicadas a la reflexión sobre el pasado, presente y futuro de este sector, y otras tantas a su historia. Cargado siempre con una cámara, allí por donde viaja fotografía fachada de viejas tiendas, calles peatonales y todo lo que pueda ser una buena idea para trasladar aquí, a Cádiz, su ciudad de la que llegó a ser durante unos años concejal y candidato a la Alcaldía, como lo fueron, muchas décadas antes, decenas de comerciantes de la ciudad. Porque comercio y ciudad han estado estrechamente ligados en la historia de Cádiz, que ha vivido sus mejores años coincidiendo con las etapas de esplendor de este colectivo.

José Álvarez ha querido rendir homenaje a estos empresarios con una exposición que, desde el pasado sábado y hasta mediados del próximo mes de enero, se puede ver en el Centro Integral de la Mujer, en el Palillero, con el patrocinio de Cádiz Centro-Centro Comercial Abierto, y el apoyo del Ayuntamiento.

"Este año se ha hablado sobradamente de las Cortes del Doce y sus diputados. Ahora nos queda reconocer la labor que hicieron entonces los comerciantes y el gran legado que nos dejaron", afirma Álvarez que pone sobre la mesa una cifra: 28, que fueron el total de comerciantes que ocuparon concejalías en el municipio entre 1756 y 1801, iniciando una dinámica que culminaría con la llegada de la Democracia en 1979, ya que desde entonces este sector sólo ha contado con un concejal entre los suyos, el propio José Álvarez. Pero comerciantes han sido también numerosos alcaldes gaditanos, presidentes de la Diputación y delegados de la Zona Franca.

Una época de esplendor que se refleja, en la exposición, con multitud de fotografías "de las casas de comerciantes que llenan la ciudad. Hubiese necesitado el doble de espacio con el que he contado para poder mostrar las imágenes de todas estas casas" y que forman parte ya del urbanismo gaditano. La permanencia de estas fincas es para Álvarez un síntoma de la vitalidad de la ciudad y de la recuperación del casco antiguo, más allá de los fastos del Bicentenario.

Pero no quiere el comisario que esta exposición se limite a una muestra gráfica y literaria de un pasado esplendoroso. Busca que sea un paso más para recuperar el tiempo en el que el comercio era el motor de la economía, la sociedad y la propia política de la ciudad. "No debemos olvidar que los años de crecimiento de Cádiz llegaron gracias al comercio y gracias a la actividad marítima, siempre muy relacionada con este sector. Todo ello, en mayor o menor medida, se puede y se debe recuperar", afirma, aunque asume que se viven malos tiempos, los peores en décadas. Eso sí "aquí las crisis siempre han sido cíclicas y siempre se superan. Y después de cada ciclo, el comercio tradicional sigue vivo", aunque ahora en la lucha participan también las grandes superficies, las franquicias y cadenas nacionales y los 'chinos'. "Debemos de tener claro que Cádiz es por esencia una ciudad comercial, que no es un mero eslogan. Es nuestra historia, desde que nacimos, y por ello debemos de luchar y apostar".

La exposición, que los promotores pretenden sea el primer paso para la creación de una casa-museo dedicada al comercio (que bien podría dar sus primeros pasos aprovechando las bóvedas de Puerta de Tierra que siguen vacías junto al Museo Litográfico), ofrece imágenes de decenas de locales que ya han pasado a la historia. ¿Por qué no han pervivido en el tiempo estas tiendas ya que apenas existen negocios con más de un siglo en la ciudad? Responde que ha sido debido a la dureza de las crisis económicas que ha vivido Cádiz, a la mala salida de algunas de estas crisis como fue el caso de la reconversión naval de los 80 y al crecimiento de las ciudades más cercanas. Aunque, a pesar de ello, se constata que los negocios tradicionales de la capital han sabido situarse mejor en esta última crisis.

Por lo demás, lamenta José Álvarez como se ha ido perdiendo buena parte del patrimonio arquitectónico ligado al comercio, especialmente en todas las farmacias (la última, hace apenas unos días en una céntrica vía), sin apenas control por parte de la Comisión de Patrimonio. Recuerda el comerciante la oportunidad perdida cuando hace dos décadas, desde IU, se planteó en el Ayuntamiento la elaboración de un catálogo sobre el legado del comercio. Si se hubiera aprobado la ciudad contaría ahora, sin duda, con una muestra física de lo que fue su gran comercio.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios