Corpus 2018

La Custodia por El Pópulo embellece al Corpus

  • La novedosa salida desde la iglesia de Santa Cruz no estuvo acompañada, sin embargo, por mucho público

  • El cortejo se completó ante la iglesia de Santiago

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La novedad de la salida desde la Catedral Vieja, tras el pontifical, dio ayer otro aire a la procesión del Corpus Christi. La bajada de la Custodia barroca por el empedrado del barrio de El Pópulo propició una bella estampa que, sin embargo, no atrajo a demasiado público. No menos atractivo fue el acceso del imponente carro de plata a la plaza de la Catedral atravesando el Arco de la Rosa, solo unos centímetros más alto que el paso. Ya en la plaza y ante la Seo, repicaban las campanas, que estrenaban para la ocasión una nueva sonoridad.

Había salido el último bloque del cortejo desde la iglesia de Santa Cruz, convirtiéndose este hecho en otra novedad de la jornada. Iniciaba la procesión alrededor de las 10.30 el paso de la Virgen del Rosario, ante el cual podía verse a fray Pascual Saturio, prior dominico del convento donde se venera a la Patrona. El paso, exornado con rosas de color rosa y dirigido por Juan José Pidre, marchaba por la calle Obispo José María Rancés a los sones de las marchas Esperanza Macarena y Virgen de la Cabeza, interpretadas por la banda de música Maestro Dueñas de El Puerto de Santa María. Le seguían las representaciones de las archicofradías, las cofradías sacramentales, diferentes congregaciones y clérigos. Luego la Custodia con el Santísimo, al mando de José Julio Reyeros y con doce hombres empujando desde dentro. El tintinear de sus campanillas daban paso al cierre del cortejo con el obispo Rafael Zornoza, vicarios generales y diáconos, el palio de respeto, parte de la Corporación bajo mazas (en concreto solo cinco concejales del PP con el alcaldable, Juan José Ortiz, portando la bandera del pendón de la ciudad) y otras autoridades civiles y militares. Cerraba el desfile la banda de música Nuestra Señora de Palomares, de Trebujena.

Ya desde la plaza de la Catedral y hasta el final del recorrido se veía más público, ocupando en gran número las sillas colocadas a lo largo del recorrido. Ante la puerta de la iglesia de Santiago se pudo formar el cortejo al completo. La procesión del Corpus 2018 era ya una realidad con la agrupación musical Sagrada Cena abriendo camino. Tras la cruz de guía y los niños gaditanos que este año han recibido la Primera Comunión, otra de las novedades del día: la parihuela con la imagen del Dulce Nombre de Jesús, que se venera en la iglesia de Santo Domingo, portada por jóvenes de la Archicofradía del Rosario. Procesionó por primera vez en el Corpus, aunque los dos años anteriores había acompañado a la Patrona en sus traslados de Santo Domingo a la Catedral y de la Seo de vuelta al convento dominico.

Tras otro grupo de representaciones de congregaciones procesionaba otra parihuela, en este caso con uno de los patronos de Cádiz, San Servando, portada por cargadores del Beato Diego. Detrás, otro grupo de hermandades como antesala a la parihuela con San Germán, que precedía a otro bloque de cofradías que justo se colocaba ante el paso de la Virgen del Rosario para conformar así la procesión al completo.

Especialmente brillante resultó el paso del cortejo por la plaza de San Juan de Dios, donde lucía una alfombra de colores realizada por jóvenes cofrades gaditanos pertenecientes a diversas hermandades. La alfombra, la media docena de altares dispuestos a lo largo del recorrido y el exorno colocado por el Ayuntamiento gaditano otorgaron mucha solemnidad a la festividad del Corpus Christi.

Alrededor de las 13.30 llegaba el cortejo a la plaza de la Catedral, donde finalmente se produjo la bendición y la reserva del Santísimo. La jornada de fervor no acabó aquí. La Patrona regresó al convento de Santo Domingo por Pelota, San Juan de Dios y Sopranis, integrando también el cortejo la imagen del Dulce Nombre de Jesús. Luego, hacia la misma iglesia, fue trasladado el Señor de la Cena, que había presidido un altar en la calle Nueva, con el acompañamiento musical de la agrupación musical de La Clemencia, de Jerez.

No fueron los del convento dominico los únicos traslados tras finalizar la procesión del Corpus. Desde la plaza de San Agustín, donde había presidido un altar extraordinario por el 275 aniversario de su nacimiento, fue llevada hasta la iglesia del Carmen la imagen del Beato Diego José de Cádiz. De esta manera concluía la jornada festiva de un Corpus que poco a poco intenta volver a ser lo que fue.

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