Cádiz

El bar reabre al público sin que el juez instructor haya acabado la investigación

El Bar Grimaldi ha abierto de nuevo sus puertas al público sin que el juez instructor haya finalizado la investigación del caso. El establecimiento hostelero en el que se intoxicaron unas 120 personas el sábado de Carnaval por la manipulación indebida de las tortillas que se vendieron durante esa jornada presta de nuevo servicio en su mismo emplazamiento, en la calle Libertad de la capital gaditana, si bien aún están pendientes de resolver los trámites oportunos que permitan esclarecer si detrás de esta intoxicación masiva hubo o no un delito penal.

Según ha declarado el magistrado Miguel Ángel López, titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Cádiz que lleva este asunto, las pesquisas practicadas hasta ahora "aún debe ser valoradas y analizadas" a fin de determinar si se pudo incurrir en un comportamiento punible desde el punto de vista legal.

El Bar Grimaldi, que ha permanecido cerrado cuatro meses, protagonizó una de las noticias más impactantes del último Carnaval cuando, pasado el primer fin de semana de fiesta, se conoció el fallecimiento de un joven de 26 años, Rubén Romero de la Torre, natural de Cádiz pero residente en San Fernando. Este joven había consumido un bocadillo de tortilla y la intoxicación, supuestamente, pudo haber agravado las patologías previas que arrastraba.

Lo cierto es que tanto él como el más de un centenar de afectados por salmonelosis que se detectaron en los días siguientes coincidieron en declarar que habían consumido estos bocadillos de tortilla. Eso dio lugar en pleno Carnaval a escenas de aglomeración de intoxicados, o sospechosos de serlo, en las dependencias de Urgencias del Puerta del Mar. Hasta 37 personas tuvieron que ser hospitalizadas.

El dueño del local, por su parte, ha pedido perdón al público y ha señalado que lleva "un montón de inspecciones en 20 años y sin problemas".

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