Cádiz

"Me quieren echar a la calle como si fuera un perro"

  • Francisca Triguero vive de realojo en un piso de la Junta La administración le pide que se vaya, pero ella no tiene donde ir

Francisca está desesperada. No sabe qué hacer. La semana pasada recibió una carta de la Oficina de Rehabilitación del Casco Histórico diciéndole que en un plazo de siete días tiene que dejar la casa en la que vive para que otra familia la ocupe. Y ella no tiene donde ir.

Francisca Triguero Sáez vivía de alquiler en un piso en el barrio de la Viña cuya fachada se encontraba en mal estado. Los propietarios solicitaron una ayuda a la Junta de Andalucía para rehabilitarla "porque había peligro de accidente porque los balcones estaban muy mal", explica la mujer, quien cuenta que la administración autonómica otorgó la ayuda y un arquitecto del Ayuntamiento fue a inspeccionar todo el edificio. "Cuando llegó al último piso, donde yo vivía, picaron el techo y vieron que las vigas estaban muy mal. Entonces, apuntalaron la casa. Tenía seis puntales en el dormitorio y seis en el salón. El arquitecto me dijo que tenía que ir a la asistenta social de la Junta para que me buscase una casa de realojo", relata.

Pero la cosa no fue tan fácil. Cuenta que la asistenta social no la atendía y estuvo casi un año viviendo entre puntales y con goteras, porque al picar el techo, se abrieron grietas y entraba el agua cuando llovía.

"Como no sabía qué hacer ni a quien acudir, le escribí una carta a la alcaldesa explicándole las condiciones en las que estaba, adjuntando toda la documentación que tenía. Ella me contestó y me dijo que iba a remitir toda esa documentación a la Junta para que supieran las condiciones en las que vivía. En pocos días me llamaron diciendo que tenían una casa de realojo". Así narra Francisca cómo llegó en el año 2008 a la casa en la que habita, en la calle Ahumada.

Señala que ella y la dueña del anterior piso se comprometieron para la vuelta tras la rehabilitación y Francisca tuvo que firmar un acuerdo. Lo que no sabe es si su casera llegó a firmarlo. El hecho es que cuando se arregló la casa y ella quiso volver, la dueña no le cogía el teléfono y luego se enteró de que había vendido el piso. Entonces fue cuando la Junta le dijo que tenía que abandonar la vivienda de realojo. Ella se negó porque "quería volver a mi casa o que me buscasen una solución, les pedí que me asesorasen o se pusiesen en contacto con mi anterior casera, pero me dijeron que no, que tenía que buscarme una casa e irme".

La administración autonómica demandó a Francisca y el juicio se resolvió a favor de la mujer. "Pero la Junta recurrió a la Audiencia Provincial y el juicio salió en mi contra. Me han mandado varias cartas diciendo que tenía que dejar la casa en 24 horas y si no, que me atenga a las consecuencias. Y ahora esta. La abogada me ha dicho que el desahucio lo tiene que notificar el juzgado, así que hasta que el juzgado no me lo mande por escrito, yo no me voy", declara la mujer con angustia. "¿Cómo me voy a ir a la calle? Tengo 65 años y una pensión de 631 euros, ¿crees que con esto puedo pagar un alquiler de 400 euros? ¿Con qué pago entonces la luz, el agua, el gas, la comida...? Yo no quiero no pagar el alquiler, sino tener uno acorde con mis ingresos, como antes, que pagaba 200 euros".

Señala, además, que en su actual casa no puede vivir una familia, como reza en la carta que le ha remitido la Oficina de Rehabilitación. Y es que el piso tiene un solo dormitorio y una única puerta, la del cuarto de baño, además de la de la calle. "Aquí no hay espacio ni intimidad para una familia".

Ella no entiende cómo puede estar en esa situación. "Llevo toda la vida luchando, trabajando para salir adelante, y ahora me tratan así, me quieren echar a la calle como si fuera un perro. Porque recurrir una sentencia que salió a mi favor, es de mala persona. Yo lo único que pido es que me proporcionen algo digno que yo pueda pagar, como antes". Ella considera que la Junta ha colaborado con el enriquecimiento de la propietaria de la casa en la que vivía de alquiler, y no entiende que la administración no haya tomado medidas ante el incumplimiento del compromiso de vuelta que adquirieron. También se lamenta de que la casera nunca le notificó que no le renovaba el contrato.

Afirma que esta situación le está creando mucha ansiedad. Ayer tenía toda la casa llena de cajas, "por lo que pueda pasar". Ya no sabe qué hacer ni donde acudir. "Vivir así es horroroso", concluye.

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