Cádiz

Un proyecto que apuesta por el gaditano emprendedor para crear hasta 400 empleos

El objetivo del mercado gastronómico era la de atraer cada año a dos millones de clientes. La elevada cifra se basaba en el movimiento de personas que tiene la estación ferroviaria, y de la que el mercado se convertiría en la puerta de entrada, así como la vecindad con la estación de autobuses interurbanos, la futura terminal del tranvía metropolitano, la proximidad del puerto de cruceros y el potencial que supone situarse en el acceso al casco histórico a escasos metros del puente de la Constitución de 1812.

Igualmente, el proyecto evidenciaba el importante crecimiento de Cádiz como ciudad turística y cultura, lo que supone una atracción cada vez mayor.

Una parte de la apuesta gastronómica se basaba en la presencia del gaditano como emprendedor. Los promotores tenían claro que había que facilitar la creación de empleo por lo que ponían sobre la mesa la posibilidad de gestionar uno de los más de cincuenta puntos de ventas (ubicados en dos trenes antiguos especialmente diseñados para la nueva función hostelera) que se ponían en marcha, con un coste mensual mínimo. Además de propiciar el empleo directo de inversores de la ciudad, siempre que cumpliesen con una medidas de calidad muy estrictas, también se ofrecía el empleo que las empresas del sector podían crear al instalarse en Cádiz.

Con todo, la previsión era la de crear unos 400 empleos directos.

El Ayuntamiento ha asumido esta operación ante este compromiso empresarial, aunque en un principio dudo sobre si un equipamiento de tal calibre (si sale adelante será uno de los mercados gastronómicos más grandes del país) podía afectar al resto del sector hostelero de la ciudad, que en los últimos años ha experimentado un fuerte crecimiento y una evidente modernización de sus estructuras hasta el punto que el casco antiguo mantiene su pujanza incluso durante la temporada estival.

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