Cádiz

Los helados (no sólo) son para el verano

  • Los productos artesanos ganan terreno cada año a fuerza de reinventarse acudiendo a ferias tan importantes como la de Rimini

Con productos naturales y de primera calidad, sin conservantes ni colorantes. Sin trampa ni cartón. Así se hacen los mejores helados artesanos. Una tradición que en Cádiz se remonta a los años 40, cuando hombres como Arturo Campo o José Mira, llegado desde su Alicante natal, se convirtieron en pioneros de una tradición que ha llegado hasta nuestros días.

En un tiempo en que las heladerías proliferan por toda la provincia, y aprovechando que el calor aprieta, este diario quiere hacer un repaso por algunos de los establecimientos más recomendables. No se trata de un ránking del sabor, ni de otorgar puntuaciones, simplemente son unas pistas para los que quieran saborear un helado de primera categoría. Evidentemente, en nuestra lista habrá quien eche a faltar algún nombre en concreto, algún sabor imprescindible, pero todos los que aparecen tienen un buen ramillete de virtudes para enamorar los paladares más exigentes.

El caso es que si hablamos de helados artesanos de alta calidad es inevitable que la exigencia empiece por aquellos que los elaboran. Así ocurre en la heladería Mira, cuyos propietarios nos permiten acceder a su sancta santorum, al lugar donde se confeccionan sus productos. Esto no es nada fácil, porque, al contrario de lo que ocurre entre los cocineros, en el gremio heladero se es muy celoso con los secretos que han ido pasando de generación en generación, desde las marcas de los productos utilizados para confeccionarlos hasta la propia maquinaria. Porque si en el origen los pioneros se las veían y se las deseaban para poder hacer helados, llegando a picar con sus propias manos el hielo que compraban en el muelle, ahora hay toda una maquinaria industrial detrás, con pasteurizadoras, mantecadoras, abatidoras y modernas neveras que hacen un poco más fácil la ya de por sí complicada labor del maestro heladero.

En Mira de esta tarea se encargan Javier, nieto del fundador, y Rafa, marido de Trini, hermana de Javier y que a su vez es la responsable del marketing, el diseño y la administración de la firma. Cada año, coincidiendo con el cierre de sus establecimientos, a finales de enero, los tres acuden a la Feria Internacional del Helado de Rimini, en Italia, que aún hoy día sigue marcando la pauta a seguir en el mercado. Allí no sólo hay novedades en cuanto a sabores sino también se muestran las innovaciones más importantes en el sector. "Es una feria anual, hay otra importante en Madrid que se realiza cada dos años, pero en Rimini se dan cita los mejores y siempre acudimos", dice Javier.

Durante sus viajes, los Mira aprovechan para probar nuevos sabores que añadir a su gama, en la que brillan algunos como el aclamado de tocino de cielo, el de galletas Lotus, tarta de zanahorias, pistacho, piñones, coco, o algunos clásicos, como el helado de turrón o el tutti fruti, ambos creados por el abuelo de Javier hace siete décadas. Para acompañar el reportaje nos permiten asistir a la elaboración del espectacular helado de tocino de cielo, uno de los más demandados dentro de su amplia carta.

Y ahora, sin más dilación, algunas recomendaciones para degustar de helados imprescindibles.

Los italianos (Cádiz)

La heladería más clásica de Cádiz, fundada por Arturo Campo e Iole Mosena en 1940, sigue ofreciendo alta calidad con helados como el Topolino, un helado de nata cubierto por una fina capa de chocolate crujiente por el que no pasan los años. La vainilla, la avellana, el tutti-fruti son otras apuestas seguras en el establecimiento de la calle Ancha.

Mira (Cádiz)

La heladería Mira también lleva desde mediados del pasado siglo ofreciendo sus productos artesanos a los gaditanos, desde que José Mira llegara desde Alicante. Fue el primero en introducir el helado de turrón por estos lares, y ahora continúan innovando con helados cremosos. Creaciones como el helado de galleta Lotus, su ya mencionado tocino de cielo, pistacho, el magnífico de turrón, el de piñones, con piñones de Conil de primerísima calidad, o los más demandados por los pequeños, como el de kinder o galleta Oreo, se venden sin descanso en sus establecimientos de la glorieta Ingeniero la Cierva y del Paseo Marítimo 26. Este año las novedades son: los chocolates belgas, la tarta de manzana, el chai latte, que es una infusión de té negro con canela, jengibre, cardamomo y anís estrellado; y las nueces de macadamia con caramelo. Sus tartas heladas son una delicia.

La Cremería (Cádiz)

La Cremería es otro establecimiento muy recomendable, con una buena carta de sabores y tartas, algunos de ellos con un toque gaditano, como el que le da el payoyo a su helado de tarta de queso. Los helados con combinaciones de sabores, con una riquísima nata, o otros muy clásicos del país italiano, como el de Nutella o el tiramisú, son un éxito rotundo. Se encuentra situado en la avenida José León de Carranza.

Soleluna (Chiclana)

Situada en la segunda pista de La Barrosa, la heladería Soleluna abrió en 1999 y cada año añade nuevos sabores a su carta, donde desde el inicio destacó el de yogurt, casi adictivo en todas sus variantes. Uno de sus últimos éxitos es el de hierba real, que no es más que una albahaca con sabor a limón, muy utilizada en la cocina italiana. Hay que probar también su helado afrodiasaco, con naranja, canela, jengibre y anís.

Da Massimo (El Puerto)

Esta heladería es un clásico de El Puerto con creaciones como el helado de Tejas, un dulce tradicional portuense sencillo pero delicioso. El helado se prepara con trozos de las propias tejas y almendra, y su sabor no puede dejarse pasar. Además hacen magníficos helados con frutas de temporada.

Ázoe Nitro (Zahara de los Atunes)

Estamos ante una de las heladerías más originales de la provincia, en la que preparan helados con nitrógeno al momento. El espectacular proceso de creación, que casi parece cosa de magia, compensa la pequeña espera. La cremosidad de los helados es magnífica, como su originalidad y trato.

El Mastrén (Vejer)

Esta heladería artesanal de Vejer es una de las imprescindible si quiere hacer una ruta heladera como Dios manda. Creaciones tan originales como su helado en homenaje a la Cobijá vejeriega han tenido un éxito espectacular. Bautizado como Cobi-Choc, no es más que un bombón helado de crema de galleta y cobertura de chocolate, que adopta la forma de la vestimenta típica de las Cobijás. Además, durante los últimos años han sido capaces de atreverse con sabores tan peculiares como el helado de lomo en manteca, aunque este sólo lo elaboran en fechas muy señaladas.

La Valenciana Ibense (San Fernando)

Esta tradicional heladería de San Fernando, lugar de encuentro de generaciones y generaciones desde que abriera sus puertas en 1935 en la calle Colón, sigue al pie del cañón. Sus helados de sabores de fruta son un clásico, pero también son muchísimos los que no pueden pasar sin su horchata valenciana.

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